¿Utopía o realidad?

Actualmente, el mundo corporativo tiene una gran responsabilidad a nivel global y local: deben evitar atrasarse en la “carrera” hacia convertirse en una empresa con mayor Responsabilidad Social Empresarial (RSE) y al mismo tiempo, crear una reputación sostenible, genuina y formada: preocuparse y ocuparse por fomentar una relación armónica con la comunidad. En ambos puntos, hay dos aspectos fundamentales: el cuidado del medio ambiente y el desarrollo social, trabajando sobre la inclusión, la salud y la empleabilidad.
En estos últimos años, y en los próximos meses, observamos la llegada de grandes compañías multinacionales que pisan por primera vez suelo argentino, como Amazon o Kiehls. En estos casos, la Responsabilidad Social Empresarial y el desarrollo sustentable se vuelve más competitivo tanto para empresas extranjeras, que deben adaptarse al marco legal argentino, como para las nacionales que se ven obligadas a adaptarse a las tendencias internacionales (europeas y estadounidenses, en su mayoría).
Desde hace varios años, Argentina está trabajando en el proceso de adopción del principio de la economía circular obteniendo resultados optimistas y concretos logrando un liderazgo destacable en la región. 
Varias empresas están adaptando este proceso de economía circular, no solo en su modelo de negocio, sino también para crecer en el ámbito de RSE (inclusión social y financiera), sustentable y cuidado del medio ambiente.
La industria plástica trabaja en la aprobación de una Ley de Residuos de Envases Domésticos que se considera imprescindible. La financiación del Sistema Integrado de Gestión de Residuos de Envases (SIG) debe basarse en una contribución recaudada a partir del aporte de la empresa envasadora y los importadores de productos envasados, puestos por primera vez en el mercado.
Su implementación deberá ser acordada en el Ente Administrador del SIG, con los agentes participantes, contemplando su aplicabilidad en función de los diferentes tipos de envases. El objetivo es incrementar la separación del plástico post-consumo para que sea procesado por la industria del reciclado plástico y que entre en el circuito de la economía circular.
Para mantener la dinámica de la economía circular se han desarrollado soluciones innovadoras. La industria petroquímica creó nuevos polímeros que permiten reciclar sin separar los plásticos diferentes que componen un envase. 
Por ejemplo, los compuestos por Polietileno y Polipropileno o películas barrera que contienen Poliamida (Nylon o EVOH), como las que se utilizan para envasar carne al vacío. 
Estos polímeros que se agregan en baja proporción durante el proceso de reciclado, denominados compatibilizadores, permiten obtener productos de alta calidad que pueden ser usados nuevamente en el circuito de la economía circular.
En su afán por devolver algo a la sociedad, las empresas argentinas deben comprender que el reciclado y la economía circular se convierten en una solución solamente si atienden un propósito: contribuir con el medioambiente y el desarrollo social.

Por  Mario Tonelli - Director Ejecutivo de Ecoplas, asociación sin fines de lucro especializada en medio ambiente y plásticos.

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