Ni una gota de más

Los servicios públicos esenciales como los suministros de agua y energía estarán hondamente exigidos en la venidera temporada estival, y las ya clásicos fluctuaciones debidas a la planificación de sectorización son una prueba cabal de que así será.

Las quejas, evidentemente, recorren todo el libreto de acusaciones en contra del Estado y la falta de previsión para otorgar a la ciudadanía unos servicios de calidad por los que -debe ser dicho- no se paga correctamente. 


Un locutor radial expuso la contracara de la situación con los usuarios como destinatarios de las principales observaciones que se pueden realizar.

Por un lado, un ejemplo sobre la cantidad de agua que debieran comprar en botellas -al precio de cada unidad- para llenar un tanque de mil litros que dura, para una familia promedio, poco más de dos días si no se toman recaudos de ninguna clase.

Eso, comparado con lo que actualmente se paga en la boleta de agua -cuando se la paga, lógico- y el claro contraste de valores monetarios.


Por otro lado, un caso tomado de la realidad, en el que se explica que en algunas de las arterias de la ciudad donde se ubican domicilios de alto valor inmobiliario, se observan viviendas donde no hay suministro de agua en vista del proceso de sectorización, mientras el vecino de la casa contigua tiene prendida la manguera con el sapito dando vueltas para regar la carpeta de césped. 


De más está decir que tras extensos lustros -sin distinciones de color partidario en las poltronas de gobierno- el servicio de agua ha sido una prioridad para los proyectos pero ha quedado relegado a la hora de las ejecuciones de alto impacto.

La precariedad con la que ahora se enfrentan los vecinos ante el suministro de agua es consecuencia de una extensa carencia de políticas públicas firmes a largo plazo para dejar de depender de la extracción y bombeo de los pozos de agua. 


No obstante, dado que esas obras que no se han ejecutado en cincuenta años tampoco se realizarán en los próximos 6 meses, la lógica indica que será la ciudadanía la que deberá apechugar durante la próxima temporada.

Argumento de consuelo, se dirá, y es de esa clase sin dudas, pero la urgencia está primero. En un mundo ideal, estas palabras se repetirían pero no hasta el cansancio, porque finalmente las obras necesarias se ejecutarían y los problemas serían mitigados o incluso solucionados.
 

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Comentarios Libres
  1. grafico
    Julio14 | 14/11/2017 | 23:23
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    #3
    grafico
  2. Sres de El Esquiu, es cierto que las obras no se hacen en 6 meses, pero Lucia lleva SEIS (6) S E I S (VI) AÑOOOOSSS de gobierno. O sea si inician las obras ahora se terminaran cuando ya no esté, con mucha suerte. Es re cool escuchar como en 1810, AGUATEROOO¡¡¡¡¡¡¡
  3. grafico
    teresa | 14/11/2017 | 10:01
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    #2
    grafico
  4. pesimo servicios nunca estuvo tan mal aguas , sigan poniendo inoperante
  5. grafico
    Nombre | 14/11/2017 | 09:31
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    #1
    grafico
  6. No esa obliga, mientras no tenemos agua, tampoco tenemos por qué pagarla,es inoperancia de ellos , no de la gente común.

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