Apuntes del Secretario

Hoy será, políticamente, un día trascendente. Se eligen las nuevas autoridades de las cámaras legislativas, actos con los que tendrán fin una serie de negociaciones cruzadas que, desde el pasado 22 de octubre, vienen ocupando la atención de políticos oficialistas y opositores. La pretensión del Gobierno es mantener el control del Senado y recuperar el de Diputados. En el primero, merced a su cómoda mayoría (resultado de los triunfos electorales de 2013, 2015 y 2017 en la categoría senador), impondría al representante de Belén, Jorge Omar Solá Jais, lo que determina que Raúl Chico deberá postergar sus expectativas para otra oportunidad. Este cargo importa porque, a raíz de la muerte de Octavio Gutiérrez, el presidente del Senado pasa a ser el reemplazante natural de la gobernadora Corpacci. En la otra cámara las dudas superan, cómodamente, a las certezas. Hasta anoche se negociaba en todos los frentes y es posible que la dilucidación recién se conozca en el propio recinto. El oficialismo tiene la mayor cantidad de diputados, pero el bautizado “bloque fenicio” (Moreno, Fernando Jalil, Mera y adláteres) lo limita en sus pretensiones de hacer lo que quiera. Esa situación podría originar impensadas negociaciones para alcanzar los 21 votos que se requieren para designar al presidente.

Si bien es cierto que el oficialismo fue dividido por los “fenicios” (negocian cualquier cosa sin importar credos ni ideologías), la oposición también se muestra desmembrada y no actuaría hoy como un bloque monolítico. En ese supuesto, mucho tiene que ver el senador Oscar Castillo, que esta semana enervó los ánimos de varios sectores internos e intentó recuperar iniciativa hablando de una eventual segunda reelección de Lucía Corpacci. No logró su cometido porque no es tema de discusión de este momento y fundamentalmente, porque en su enrevesado discurso, no se privó de sus habituales exabruptos al tratar de “pelotudo” a quien fue la gran figura de las Primarias, Roberto Gómez, o de “hijo de puta” a un humilde militante como Enrique Sir. Por otro lado, Castillo no dispone hoy de una cantidad de legisladores que lo pueda convertir en árbitro de lo que se está dirimiendo por estas horas. Apenas cuenta con Lobo Vergara, Marita Colombo y “Gato” Luna, los cuales no son bien mirados por el conjunto del partido, cansado de figuras que invariablemente, desde hace más de 20 años, figuran como candidatos vitalicios.

De todas formas, a pesar de las fracturas internas, la oposición va a tener incidencia en la elección de la cámara de Diputados. Son varios los legisladores que, con algún guiño nacional, propondrían un acuerdo con el gobierno a favor de lograr, si no la presidencia, otros cargos y el control de secretarías y comisiones estratégicas. ¿Esto dejaría afuera a los fenicios de Moreno, Jalil, Mera y compañía? Por allí, en el convencimiento de que no tienen salidas alternativas, ligan algo. Sea como sea, ante tantas variantes, descontamos que el misterio tendrá prolongación hasta que suenen las campanillas de República y Ayacucho.

Quizá con el interregno de las fiestas y las vacaciones se detengan las especulaciones políticas, pero es seguro que partir de febrero se comenzará a hablar de la sucesión política que propondrá 2019, el año en el que se pone en juego el poder real, esto es gobernación e intendencias de toda la provincia, aparte de la mitad de los cargos legislativos, sean diputados, senadores o concejales. También en esta movida a futuro, como lo dijimos líneas arriba, el castillismo hizo punta. Primero con el senador nacional en tierra mercedina y más tarde, con el pintoresco Víctor “El Gato” Luna que, casi con desesperación, le salió a pedir a Fidel Sáenz que diga si Lucía Corpacci irá por la “re-re” dentro de algo más de un año. No es Sáenz, que solamente culpó a los radicales de impedir la reforma de la Constitución,  el encargado de responder. Lo tendrá que hacer la propia interesada, una persona que no parece tener las ansiedades de Luna o el propio Castillo.

Hoy en día, aunque nadie lo diga oficialmente, el principal candidato a gobernador de la alianza Cambiemos no es otro que Rubén Manzi. De sólidos vínculos con la diputada nacional Elisa Carrió, el reconocido profesional médico, a diferencia de otros aspirantes, no provoca rechazos dentro de las tribus opositoras y tendría la complacencia del Gobierno nacional, especialmente por la vía de Carrió, alguien con peso específico propio en la toma de decisiones. Por cierto que esta especulación resulta lejana en el tiempo, pero en verdad ya se la menea en las tertulias de mesas opositoras.

Siguiendo con posibles precandidaturas, quien habló de postularse para gobernador fue el senador nacional Dalmacio Mera, alguien poco acostumbrado a los entreveros electorales, esto es, pelear mano a mano por una postulación. En todo caso, salvo alguna excepción, supo acomodar el cuerpo en posiciones expectables y garantizadas por el oficialismo peronista, sector en el cual una pretensión como la que ha expresado esta semana la tendrá que discutir en las urnas. Descreemos, después de haber votado contra los jubilados catamarqueños y de todo el país, que vaya a ser consagrado por aclamación o algo parecido. En cualquier caso deberá doblegar a figuras como Raúl Jalil, que no niega su aspiración de reemplazar a Lucía Corpacci, o ésta misma, que legalmente tiene chance de un tercer mandato. A la hora de enfrentar estos desafíos, no sabemos si el senador Mera tendrá la seguridad de hablar como acaba de hacerlo.

No dejó de llamar la atención la reunión que las autoridades de la CGT sostendrían hoy, a partir de las 10 de la mañana, con los tres senadores nacionales por Catamarca (Castillo, Mera y Blas de Zamora). Según el anuncio oficial, los representantes de Catamarca explicarán los alcances de la reforma previsional, a la que votaron afirmativamente en el Congreso. Pero, aparte, podría hablarse del bono de fin de año y algunos cargos para la entidad gremial. Sobre el primero, ya se dijo que no hay condiciones para hacerlo, tal como lo ha dispuesto la Nación. En cuanto a los cargos, se abre un signo de interrogación, porque se trata de una materia que resuelve el Poder Ejecutivo, no los senadores. Veremos, entonces, qué pasa.

En el amplio terreno donde, por décadas, funcionó el diario La Unión que fue decano de la prensa, no el de ahora que ofrece ediciones limitadas y lo orienta el Casino provincial, se está construyendo una playa de estacionamiento que mucho hace falta para favorecer el tránsito en el microcentro. Allí trabajan algunas máquinas y empleados municipales, lo que generó comentarios totalmente mal intencionados que recorrieron el espectro de las redes sociales. Dicen, por ejemplo, que se están usando los recursos de los vecinos para algo privado, en este caso una playa que pertenece al Obispado de Catamarca, a partir de lo cual se preguntan qué hacen al respecto los concejales. Por cierto, se trata de chicanas de baja estofa que no se condicen con la realidad, la que contempla un acuerdo de colaboración mutua entre la comuna y la autoridad eclesiástica, por la cual ésta última cedió tierras. Por ejemplo, las que hoy ocupa la feria municipal o la futura cancha de San Lorenzo de Alem. Así de claro. Los trabajos en calle San Martín, obviamente, no son gratis. Y nada pueden hacer los concejales, como se les pide.

RECUERDOS NO LEJANOS. Como lo hacemos habitualmente, el último bloque incluye la memoración de hechos del pasado.
El 8 de diciembre de 1992, hace exactamente 25 años, el Frente Cívico tomaba una decisión trascendente. Su mesa chica elegía candidato a senador nacional, para reemplazar a Julio Amoedo al abogado Pedro Guillermo Villarroel, quien venía ejerciendo la titularidad del comité provincial de la UCR. El otro candidato era el peronista Raúl Blas Bosch que, después del escándalo Morales, se había incorporado a la alianza radical. Precisamente, “Rulo” Blas, sobre esta elección, decía lo siguiente: “Primó la emoción radical por sobre la intelectualidad política”.

Días antes de la elección de Villarroel, quien iba a ser propuesto ante la Asamblea Legislativa como candidato del sector, los radicales habían sacado un pronunciamiento por el que exigían que “el reemplazante de Amoedo sea radical”. Para ello, declaraban los integrantes del comité Capital que les sobraban candidatos y ponían, aparte de Villarroel, los nombres de Horacio Pernasetti, Oscar Castillo, Aurora Pico Zossi de Ahumada, Marita Colombo, Augusto César Acuña, Juan Ramón Moya y Eduardo Brizuela del Moral.

En aquellos días, cabe destacarlo, en materia política no se hablaba de otra que de la elección del senador nacional. La Asamblea Legislativa, convocada por el vicegobernador Simón Hernández, tenía que sesionar el día 11 de diciembre en momentos en que la banca de Julio Amoedo, desde horas antes, iba a estar desocupada. Y seguiría desocupada por un buen tiempo, como lo explicaremos en ediciones venideras.

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Comentarios Libres
  1. grafico
    pichuco | 07/12/2017 | 09:08
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    #1
    grafico
  2. ¿ se prepara Manzi ?. Ayer miercoles alrededor de las 18.30 se reunió con Ricardo Guzmán en el domicilio de este.

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