Pros y contras

La primera luna "a todo trapo” de la Fiesta Nacional del Poncho dejó varias alegrías para una multitud de visitantes y fans que se dieron cita en el pabellón principal del Predio Ferial donde el multigalardonado músico Abel Pintos brindó el cierre de una noche en la que se destacaron otros tantos artistas de gran convocatoria.
Sin embargo, a pesar de las muchas aprobaciones para esta primera noche con presencias estelares, hubo también algunas desaprobaciones que apuntaron sobre todo a la dinámica elegida para organizar los ingresos, ubicaciones generales y egresos del pabellón donde se realizan los espectáculos principales.
Una de esas objeciones -si no la principal- apunta a la forma en que se distribuyen los asientos que corresponden a cada entrada, ya sea adquirida vía internet o in situ en el único punto de venta que se colocó en el Cine Teatro Catamarca. Para varios grupos -personas con discapacidad, adultos mayores- fue bastante complicado o casi imposible, apreciar el espectáculo principal, ya que la mayoría optó por pararse en sus sillas para tener alguna posibilidad de mirar el escenario.
Lo más posible es que Abel Pintos -de todos los que han sido incluidos en la nómina de artistas para cada noche del Poncho- sea el único que convoque a una audiencia más joven y que provoque estos acontecimientos que sobrepasan a la organización, pero no está de más tener en cuenta que una importante parte del público que va a mirar los espectáculos folclóricos son mayores que prefieren estar sentados antes que parados en sillas que, para ser honestos, no parecen preparadas para soportar pesos excesivos durante mucho tiempo.
Por otro lado, en el caso de las personas que deben manejarse con ayuda externa o con sillas de ruedas, fue harto más complicado el panorama de cara al espectáculo, para manejarse a través de los ingresos que han sido debidamente delimitados con marcadores en el piso y deliberadamente ignorados por la mayoría del público presente.
Estos corredores -no cabe lugar para el olvido- también están destinados a marcar las salidas de emergencia del pabellón en caso de que ocurra algún incidente. Si bien el respeto por estas delimitaciones no se encuentra inserto en la cultura de los espectadores, es necesario que los cuidadores los remarquen y dejen en claro su utilidad.

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Comentarios Libres
  1. grafico
    yoopino | 17/07/2017 | 08:58
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    #1
    grafico
  2. Siempre de lo mismo. Falta de educación. El que se para en una silla para ver mejor es un bruto que debería asistir solo a eventos de potrero. Y lo lógico, que sucede en países desarrollados (acá no), es que lo saquen del jopo en el momento. Pero no solo allí se ve la falta de educación. Recorriendo en predio, pude ver, no la suciedad, sino LA MUGRE...Papeles, bolsas, residuos de comida, esparcidos por todos lados o amontonados en las esquinas, al lado de los puestos de comida, de quienes cocinan shawarma, o venden panchos. Ningún personal de limpieza. Falta de previsión, pero sobre todo de educación. La fiesta del poncho es el espejo de nuestra sociedad.-

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