Desde la bancada periodística

Con las PASO se eliminó el “dedo de Dios” para nominar candidatos

Mañana habrá Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias en todo el país. Las PASO –acrónimo de identificación popular-, que debutaron en el universo electoral argentino en 2009, rendirán un nuevo examen y posiblemente sean materia de debate sobre su verdadera utilidad, la que este año 2017 se ha puesto en duda.

Hasta ahora venían muy bien. Nadie las había objetado. Toda ponderación era poca para destacar su necesidad y efectividad en la selección de los candidatos.
 
Pero, de pronto, desde algunos programas televisivos metropolitanos, comenzaron los cuestionamientos y ya sabemos cómo funcionan estas cosas. Toman fuerza desde la falsedad.

La motivación para encarar la campaña de demonización partió de dos hechos puntuales, legales y al mismo tiempo, contrafácticos. Lo promovieron nada menos que las figuras más trascendentes de la política contemporánea. Primero fue el Jefe de Estado, Mauricio Macri, quien pidió que no haya disputas internas en ningún distrito del país dentro de su alianza Cambiemos.
 
Allí nomás, a vuelta de correo, Cristina Fernández de Kirchner –expresidenta de la Nación- se negó a sostener una interna con su exministro, Florencio Randazzo y para ello hasta le regaló la poderosa sigla PJ.

Nadie puede estar de acuerdo con Macri y Kirchner en esta instancia. Negar la democracia interna nunca está bien. Pero, afortunadamente, estableciendo un criterio de igualdad de la ciudadanía, no tuvieron suerte. En varias provincias, Cambiemos utiliza las PASO para dirimir candidaturas y la señora Kirchner recibió más críticas que felicitaciones por su decisión.
 
En más, las Primarias se reeditarán en cientos y cientos de casos, ratificando plenamente su vigencia como método para dar oportunidad a todos.
 
A los grandes y a los chicos; a los partidos tradicionales y no tradicionales; a los afiliados y no afiliados; a los conocidos y a los desconocidos; a los que tienen dinero y los que no lo tienen.
 

"El dedo de Dios”

Desde comienzos del siglo XX, a pesar de los avances del voto obligatorio o el femenino, el sistema electoral fue y es perfectible. Pero, en lugar de enmendarlo, fue utilizado sistemáticamente por los partidos políticos –un símil de los sindicatos o los colegios profesionales- o sus caudillos para eternizarse en el poder y poder manejar las listas de candidatos, entre los familiares, amigos y amigos de los amigos. "El dedo de Dios”, o sea el de un jefe partidario, bastaba para definir cualquiera situación de duda en torno a los cargos electivos.

En Catamarca, a partir de la restauración de la democracia, podemos dar ejemplos de la hermética cerrazón de los partidos antes de que, en 2013, se aprobara la ley provincial de PASO.

El peronismo, para hablar de un caso concreto, en más de 30 años, tiene escasos registros de verdadera democracia. En 1983 anota una partidaria que los "azules” le ganaron a los "marrones” y a partir de ese momento, el dedo del saadismo definió los destinos generales. Debieron pasar 20 años para otro "mano a mano”.
 
 
Fue el 5 de enero de 2003, cuando Luis Barrionuevo, dramáticamente, le ganó la candidatura a gobernador a Ramón Saadi. Antes y después, los cargos, o las bancas, no se definieron por los votos. Fueron "internitas” de poco relieve.
 
Con las PASO el cambio fue evidente y en 2015 o ahora, en 2017, las batallas por las concejalías de toda la provincia recrearon a extremos impensados la militancia. Cualquier línea interna podía hacer su lista de diputados provinciales o un afiliado, por qué no, discutirle la candidatura a gobernador a Lucía Corpacci o ir detrás de las senadurías departamentales.

En el radicalismo la cosa fue igual. O peor. La historia da cuenta de un par de partidarias (victorias de Renovación y Cambio en 1983 y 1998) y una sola partida por una gobernación (Colllantes vs. Arnoldo el 11 de mayo de 1987).
 
Después hubo dedo, más dedo y siempre dedo. Las Primarias, a las que ahora pretenden criticar, cortaron los arreglos de cúpula y en 2013, por una diputación nacional, se enfrentaron Brizuela del Moral y José Sosa.
 
Hoy, el mismo exgobernador, por igual candidatura, debe pelear con lista completa frente a sus adversarios radicales. Sin PASO eso hubiera sido imposible, al igual que el gran duelo "rojiblanco” de 2015 por la intendencia de la Capital. 

 
El fin de las triquiñuelas

Los antecedentes planteados en Catamarca, demasiado crudos para ser objetados, se corresponden con los de la Argentina.
 
El domingo a la noche los lectores de esta columna sabatina podrán comprobar que sí hubo internas y que la mayoría –no una minoría- de los candidatos fueron consagrados por decisión popular.

Atrás quedarán los derrotados que, de acuerdo a las exigencias reglamentarias de la Primaria, no podrán anotarse para la contienda de octubre, cuando se librará, utilizando un giro boxístico, el combate de fondo.

Antes de que existieran las PASO, esos perdedores no quedaban eliminados. Podían participar después de una interna partidaria adversa y tratar, dividiendo el voto, de perjudicar a sus verdugos. Ejemplos de esta naturaleza los hay a montones. Aquí y en todos lados.

La importancia de las Primarias, que también se utilizan en países desarrollados como los Estados Unidos, va más allá. Habilita a todos los ciudadanos a participar y nadie puede quejarse porque hasta la publicidad se reparte proporcionalmente.

Claro que de este reparto surge la última de las falacias, sostenida por los medios dominantes del país y alguno ambateño que, invariablemente, adhiere a cuanta propuesta surge de los laboratorios mediáticos porteños. 

Nos referimos al costo de la Primaria, al que se ubica en el orden de los 4 mil millones de pesos, una cifra que, en forma de hipérbole, es lanzada al aire como un gasto inútil.

Sobre esta cuestión, cuanto menos, habría dos cosas que aclarar: primero, que ese monto es una minucia dentro del presupuesto nacional y, comparado con otros dispendios, se empequeñece aún más. Complementariamente, utilizarlo para transparentar la democracia y darle la oportunidad de participar a todos nunca puede contabilizarse como derroche. Mucho más en un país donde, sin contar la sangría de la corrupción, existen gastos incomprensibles.

Como lo apuntamos en el introito, en 24 horas, las Primarias rendirán un nuevo examen y enterrarán las voces de mezquindad y escasa originalidad. Volverán a ser valoradas, incluyendo eventuales correcciones de un sistema que es perfectible.
 

El Esquiú.com

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Comentarios Libres
  1. grafico
    El Tonto Moya | 12/08/2017 | 17:20
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    #3
    grafico
  2. Plata quemada, las elecciones son una farsa. Corpaci, Barrionuevo, Brizuela, Mercado, acaso no utilizaron el dedo para designar a los candidatos a cargos de mayor relieve y les dejaron para el chiquillaje que se peleen por los premios consuelo y son los que juntan los votos, lo mismo a nivel nacional. En tiempos de crisis como la actual, no podemos darnos el lujo de gastar 4 mil millones de pesos en banalidades cuando hay necesidades impostergables.
  3. grafico
    Peron | 12/08/2017 | 09:24
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    Pos. (4) Neg. (0)
    #2
    grafico
  4. se eliminio el dedo de dios?? no es asi, porque siguen los privilegios un ciudadano comun no puede participar ya que competir con apagrinados de ministros no es facil, lemantablemente eso es asi y la gobernadora lo sabe, aca apadrinados del intendente, secretario de vivienda, ministro obras publicas, desarrollo social etc...contra eso se puede?? entonces no se elimino ningun dedo de dios
  5. grafico
    Napoleon Solo | 12/08/2017 | 08:55
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    #1
    grafico
  6. Entonces? Qur pasa con los ríos de tinta que gastaron desde este sitio pseudo informativo que gritaban sumidos en la campaña de desprestigio contra Brizuela diciendo que elegía a dedo y acomodaba parientes... Ahora parece que el que elige es el pueblo y los partidos solo ofrecen una propuesta electoral. La democracia se defiende desde todos lado y en todo momento sino podemos perderla como tantas veces.

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