Dolor y dinero

La culminación del juicio a Elián Kotler por el accidente de tránsito que terminó con la vida de Pablo Camaño derivó en una serie de acusaciones cruzadas de enorme gravedad.
Desde el círculo más cercano de la víctima, aseguraron que la familia de Kotler les ofreció grandes sumas de dinero con el objetivo de que se acordara el pedido de una condena menor, a fin de que el acusado pudiera saldar su deuda sin tener que ir a la cárcel.
Desde el círculo del condenado, aseguraron que tanto la familia de la víctima como Faviatca lo extorsionaron reclamándole una fortuna para aceptar una pena lo más benévola posible.
Las dos partes, aunque en sentidos opuestos, ratificaron que hubo negociaciones por enormes sumas de dinero. Es una cuestión sumamente delicada y no es menor. La sociedad, que siguió cada alternativa del proceso judicial con atención, percibe que algo está mal.
Porque unos y otros reclaman justicia. Pero si paralelamente se apunta a otro objetivo, en el cual la marcha del proceso legal y sus circunstancias son apenas una variable de presión para buscar provecho por otro camino, entonces los reclamos no serían mucho más que una puesta en escena.
Es importante que se dilucide qué ocurrió fuera de los tribunales, porque el negocio del dolor marcha contra la esencia misma de la Justicia que todos necesitamos.
Si se buscó burlar al sistema, de uno u otro lado, será importante saberlo: los rumores no pueden quedar en una nebulosa.
 

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