No abandonen

Hoy se celebra en Argentina el Día del Escritor, fecha instaurada en coincidencia con el día del natalicio de uno de los más exquisitos escritores que dio el país, el cordobés Leopoldo Lugones.
La elección, debe decirse, no responde a la simple y feliz idea de un homenaje, sino que tiene un origen bastante oscuro.
Fue el gran Lugones quien fundó la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), y fueron los miembros de esa entidad quienes establecieron la fecha, golpeados por la noticia de que su mentor, abrumado por haber sufrido una infidelidad y vaya a saber qué otros demonios, se retiró del mundo bebiendo una copa de whisky con cianuro.
Lugones lo había escrito todo. Fue pionero de la literatura fantástica y de ciencia ficción en la Argentina. También poeta, ensayista, cuentista, novelista, dramaturgo, periodista, historiador, pedagogo, docente, traductor, biógrafo, filólogo, teósofo... y escribía muy bien.
Conviene celebrarlo hoy, cuando el mundo nos invita a renunciar a la belleza de las palabras, y la multitud celebra los memes, tuits, vines, viralizaciones de caídas y tanta propuesta elemental que nos cubre la corteza cerebral renunciando a cualquier esfuerzo.
Brindemos por aquellos que se alejan de la satisfacción inmediata, automática y fugaz, y eligen transitar el camino arduo de la escritura; dispuestos a enfrentarse a sus propias limitaciones para intentar superarse.
No abandonen, sigan escribiendo, sigan diciendo lo que sienten y piensan. Uno entre miles, o quizás ninguno, llegará a la estatura de un Lugones o nuestro Luis Franco, brillantes escritores y pensadores. Brillantes personas.
Pero en el ejercicio de escribir y pensar, siempre latirá la posibilidad de sembrar una semilla que ofrezca algo realmente valioso.

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