Trump, Israel y un escándalo internacional

El Papa intercede para frenar una decisión que preocupa a Irán, China, árabes y europeos.

La decisión que el presidente estadounidense, Donald Trump, tomará hoy para reconocer a Jerusalén como capital de Israel y anunciar un plan para trasladar ahí su Embajada ha levantado voces en medio mundo. Esta mudanza, que EE UU defiende por "motivos logísticos, de seguridad y constructivos", ha provocado la preocupación de la Unión Europea, del presidente francés, Emmanuel Macron, del papa Francisco, del líder supremo iraní, de una retahíla de países árabes, de China y de la Organización para la Cooperación Islámica. Todos ellos han movido hilos y han elevado la presión para intentar frenar el giro proisraelí de Trump.
La máxima autoridad católica, el papa Francisco, ha defendido el statu quo en Jerusalén. "No puedo silenciar mi profunda preocupación sobre la situación que ha surgido en los últimos días. Hago un fuerte llamamiento para que todos respeten el statu quo de la ciudad, de conformidad con las resoluciones pertinentes de la ONU", ha dicho el Papa este miércoles en su discurso semanal. Además, el martes mantuvo una conversación telefónica con el presidente palestino, Mahmud Abas.
En una línea más dura, el líder supremo de Irán, Alí Jamenei, ha considerado que los planes del presidente de EE UU son resultado de su "desesperación y debilidad". "Es por desesperación y debilidad que quieren declarar Al-Qods [nombre en árabe de Jerusalén] como capital del régimen sionista", ha señalado Jamenei durante un acto en alusión a los planes de Trump. "En la cuestión de Palestina, tienen sus manos atadas y no pueden alcanzar sus objetivos", ha defendido el líder supremo.
El Papa y Jamenei no han sido los únicos que ha advertido sobre la decisión de Trump. El rey de Marruecos, Mohamed VI, ha dirigo un mensaje a Trump en calidad de presidente del Comité Al-Qods, entidad que lleva el nombre en árabe de Jerusalén y que fue fundada en 1975 por su padre, Hassan II, y por los ministros de Exteriores de 15 estados fundadores, entre ellos Arabia Saudí, Irán y Egipto, informa Francisco Peregil. "Me es grato dirigirme a usted hoy en mi calidad de presidente del Comité Al-Qods resultante de la Organización para la Cooperación Islámica, que cuenta con 57 Estados que representan a más de mil millones de ciudadanos. Me gustaría manifestar a vuestra excelencia mi profunda preocupación personal, así como la gran inquietud sentida por los Estados y los pueblos árabes y musulmanes a raíz de las informaciones recurrentes sobre la intención de vuestra administración de reconocer Al-Qods como capital de Israel y de trasladar la Embajada de los Estados Unidos a dicha ciudad”, ha señalado el monarca en su misiva.
El viceprimer ministro y portavoz del Gobierno turco, Bekir Bozgad, ha escrito este miércoles un mensaje en Twitter en el que afirma que el traslado de la Embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén es un "riesgo que puede encender el fuego y provocar un gran desastre". El reconocimiento "arrojará a la región y al mundo a un fuego y no se sabe cuándo terminará", ha escrito Bozdag, que ha dicho también que la medida liderará el camino hacia la "agitación, el caos y los enfrentamientos".
Además, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, organizará el 13 de diciembre en Estambul una cumbre de dirigentes de países musulmanes a raíz de la decisión de Estados Unidos. 
También China se ha mostrado preocupada por la intención de Trump. "Estamos inquietos por una posible escalada de las tensiones", ha dicho Geng Shuang, portavoz del Ministerio chino de Relaciones Exteriores
Además, el presidente francés, Emmanuel Macron, intentó sin éxito frenar a Trump en una conversación telefónica en la que le recordó que “la cuestión de Jerusalén debería tratarse en el marco de las negociaciones de paz entre israelíes y palestinos, aspirando a la creación de dos Estados que vivan juntos en paz con Jerusalén como capital”. Tampoco tuvo mayor éxito la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, quien pidió "evitar toda acción que mine una solución a dos Estados entre Israel y Palestina".
Jerusalén es un laberinto para el que nadie ha encontrado una salida. Hace 70 años, el acuerdo de partición de Palestina situaba provisionalmente a la ciudad bajo administración internacional. Pero pronto la parte occidental fue ocupada por Israel y tras la guerra de los Seis Días, en junio de 1967, también la oriental, justo la que los palestinos consideran su capital.

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