Con respeto Señor Gobernador, Ing. Eduardo Brizuela Del Moral, puedo afirmar que Usted hizo el trabajo más pesado desde el Gobierno de la Provincia como Mandatario exitoso a lo largo de dos períodos consecutivos en forma correcta y muchas veces sin importarle lo que otros piensen ni el qué dirán. Siempre le dio una mano al que más necesitó, desde la adjudicación de una vivienda, hasta asegurarles a miles de ciudadanos la tranquilidad de contar con un salario en planta permanente cada vez que tuvo la oportunidad de hacerlo ubicándose siempre en el marco de las posibilidades y sin responder a los reproches de los necios.
Mi impresión fue siempre que Usted sentía alegría y satisfacción de ser útil a la ciudadanía catamarqueña.
Fue conciente del gran riesgo como también del desafío diario como máxima Autoridad de la Provincia.
Nunca confundió riqueza con éxito. Su posición holgada y merecida no lo llevó jamás a la ostentación ridícula. Su silencio a las críticas mal intencionadas fue su mejor respuesta. En los albores y culminación histórica como Gobernante resulta fácil desde afuera darse cuenta quiénes fueron y serán sus adversarios crónicos y quiénes los desinteresados como verdaderos y fieles amigos; como también resulta por demás fácil darse cuenta quiénes son los que se han servido de su hombría de bien y le han pagado con la peor moneda como Judas Iscariote; y otros a los que les brindó su confianza, lo defraudaron como integrantes de su Gobierno en la función pública, cayendo al precipicio de la corrupción pero que están en manos de la Justicia, quien seguramente deslindará responsabilidades a favor y en contra; sólo uno de ellos tengo fe, saldrá airoso y podrá integrar la Cámara. Y otro con tiempo cumplido, sería un regalo de mi parte, endilgarle “mandato cumplido” que sin militancia partidaria alguna, ya cumplió su tiempo y se apresta a iniciar otro, sin pena y sin gloria.
Señor Gobernador, disfrute con su familia mientras recorra un nuevo camino, porque el ya caminado lo transmitirá la reseña de la historia de Catamarca como un distinguido Mandatario.
Aclaro, Señor Director, que no me estoy manifestando como un adulón, no tengo por qué serlo, viví y vivo de mi jubilación docente con servicios prestados en Escuelas de zona inhóspita de Santa María, en la Escuela Nº186 de General Conesa (Río Negro )como Director, luego lo mismo, en Pomán, Paclín y Fray M. Esquiú,; y finalizando mi carrera docente como Vocal de la Junta de Clasificación del ex Consejo Gral. de Educación de Catamarca por el voto secreto, obligatorio y democrático de la docencia titular de la provincia. Mis dos hijas ejercen la docencia gracias a sus títulos con los mejores promedios, modestia aparte. Estoy manifestando con orgullo lo que siento; no para ganar dinero ni nada. Estoy elogiando a un Mandatario digno, de buena actitud para administrar el erario y bienes del Estado. En fin, vivimos en una sociedad en la que uno necesita del otro y es lo que siempre tuvo presente el Señor Gobernador que ya se apresta a entregar hidalgamente el mando, retirándose de su ámbito gubernamental con la frente alta y por la puerta grande que lo vio entrar por dos períodos consecutivos por Resolución Constitucional y electoral.
Como catamarqueño agradezco al Señor Gobernador su tiempo, su dedicación, su esfuerzo y su voluntad puestos al servicio de su terruño con esmerada vocación de servicio.
Hugo Oscar Fuenzalida