Cuando Diego Marioni se presenta se define a secas como “músico y catamarqueño”. Tal vez por esa nostalgia que provoca aún haber dejado Catamarca hace 10 años para radicarse en Córdoba. El sábado pasado en el 52º Festival Nacional de Folclore de Cosquín volvió a reencontrarse con su tierra y con la emoción de representar a la provincia, junto a otros artistas, en la Plaza “Próspero Molina”.
Marioni cuenta que se fue a estudiar música y se quedó a vivir en la ciudad mediterránea sencillamente “por las posibilidades que hay allí para desarrollar la música y poder viajar hacia otros destinos en un lapso corto de tiempo”.
El músico integró en Catamarca el Grupo Vocal Pirca con el que ganó el Pre-Cosquín 2000, La Trama y luego el Dúo La Chirlera. Su último proyecto “Diego Marioni Trío”, lo llevó a grabar su primer disco: “Oración”.
“Siempre estuve en una búsqueda constante con la música, me gusta mucho el jazz, el rock, pero siempre toqué folclore. Tal vez porque en esa búsqueda musical siempre me incliné por la fusión. Y esa posibilidad también tiene Córdoba, la de poder expresarte de distintas maneras”, señala en su repaso por su historia como músico.
-Fue justamente eso lo que se vio el sábado por la noche en Cosquín, en la brillante participación que tuvo Catamarca en el escenario mayor del folklore…
- Sí, totalmente. Para mí fue un honor muy grande el hecho de que hayan confiado en mí y de haber tenido la oportunidad de poder expresar los conocimientos que he venido recabando durante estos años, con mis compañeros músicos de Catamarca. Y sobre todo de haberme podido encontrar con el entusiasmo y las ganas de los artistas de nuestra provincia de hacer cosas nuevas y de buscar por otros lados. El trabajo fue muy grato y hubo mucho compromiso en dejar lo mejor para representar a Catamarca. Entonces, cuando planteé la fusión de la chaya con la boulería, fue un gesto de alegría en todos los artistas, que creo que también eso se trasmitió en el escenario.
-Imagino que también debe haber estado presente la emoción de representar a tu provincia, sobre todo en alguien a quien le tocó buscar su horizonte en otro lugar…
- Sí, realmente. Desde que vivo en Córdoba soy un laburante de la música de Catamarca. Siempre estuve vinculado a mi provincia. Lo primero que hice en Córdoba fue el duo “La Chirlera”, que nos permitió recorrer el país y también obtener una mención en la edición 2004 de Cosquín. Pero en realidad siempre toqué la música de mi provincia, intentando llevarla por otras sonoridades. Después seguí como solista hasta que llegó el disco “Oración”, que edité en 2010 y que justamente tiene canciones de Catamarca.
-Como el “Tun tun” que sonó en Cosquín…
- Sí, el bailecito de Manuel Acosta Villafañe que es una danza muy vieja pero muy hermosa que estaba perdida. Por eso a mí siempre me interesó bucear en el cancionero catamarqueño, entre las obras de los grandes maestros que fueron representantes de la música nacional y de nuestra tierra, como Selva Gijena, Manuel Acosta Villafañe, Atuto Mercau Soria, Margarita Palacios, “El Indio” Uribio, porque esa búsqueda tiene que ver con interpretar lo que decían en sus obras estos maestros del folklore y entender cómo se expresaban y seguir un poco la huella de estos grandes.
-Esa huella también debe haber tenido que ver con esta etapa de compositor que has decidido encarar...
- Lo de la composición se da cuando me vengo a vivir a Córdoba en 2001 y con esa nostalgia de estar lejos de todo. Porque irse significa dejar mucho atrás… Lo cotidiano cambia e inevitablemente se comienza a valorar cosas que antes no veía y por suerte pude expresarlas a través de la composición.
-¿En qué época de tu vida te encontraste con la música?
- El encuentro con la música fue como el que tienen todos los changos en Catamarca. Surgió de muy niño, mi abuelo me enseñó a los cuatro años a tocar el bombo y zapatear, durante mi niñez siempre bailé y canté. Y desde que tengo memoria estoy con la música. En mi adolescencia me volqué hacia el rock y al heavy metal, en ese entonces teníamos un grupo que se llamaba “Extinción”. En realidad me acabo de dar cuenta que con ese grupo fue mi primer momento de composición, porque tocábamos temas nuestros y componíamos bajo el compromiso de todo lo que expresa la música precolombina, que tiene que ver con nuestras raíces y con lo que sucedía en el país a fines de los ´90. Después ingresé a un conservatorio de música en Catamarca, canté en el coro de la provincia y de ahí formamos el grupo “Pirca”, que nos llevó a ganar en Cosquín. Luego de eso formamos con otros amigos “La Trama”, que era un grupo que hacía fusión latina. Después en 2001 me vine a Córdoba y con Eduardo Sosa armamos “La Chirlera”, donde también cantábamos composiciones nuestras, y ahora sigo como solista y acompañando a Romina López, mi compañera de música y de vida.
-¿Qué sintieron junto a los otros artistas cuando el disco del escenario de Cosquín se movió despidiendo a la delegación de Catamarca?
-Mi hermana estaba sentada en el fondo de la platea, cuando después la veo, me dice: “Desde abajo se escuchaban los gritos de ustedes cuando se dio vuelta el plato”. Y sí… cuando la presentación terminó no sólo hubo gritos sino abrazos de festejo entre todos. Hubo mucha alegría desde el primer día que la Secretaría de Cultura nos convocó y no podíamos hacer más que eso. La emoción también se debió a que hubo mucho ensayo y compromiso de parte de los músicos, los cantores y los bailarines, todo salió como estaba planeado y fue una gran alegría.
-La nueva gestión de Cultura en la provincia tiene un fuerte desafío en esta idea de volver a lo nuestro, a lo popular. ¿Qué expectativas tenés? ¿Cómo ves la movida cultural de Catamarca?
- Antes que nada me gustaría destacar el trabajo de Patricia Saseta, su confianza y dedicación para solucionar hasta detalles que no eran de su competencia. Patricia estuvo todo el tiempo junto a nosotros, y eso marca una proyección de lo que se viene. Desde Cultura hay un fuerte compromiso con la gente joven y con lo que se está por hacer, con el futuro… Creo que hay muchas posibilidades de promover a los artistas, de comprometerse con la cultura y se vislumbra muchas ganas y proyectos.
-En esta presentación de “Catamarca, con vuelo propio” te tocó dirigir y acompañar a artistas de la talla de Cololo Macedo, Emilio Morales, Itatí, Noelia Tula…
-En realidad lo que surgió fue una continuidad de lo que venimos haciendo, porque con los changos venimos tocando hace mucho, hemos compartido escenarios un montón de veces, en el caso de Cololo me invitó a grabar una tema en su último disco. Por otro lado, Itatí Álvarez y Noelia Tula son hermosas cantantes de nuestra provincia, fue un placer trabajar con ellos porque todos son personas y artistas de mucho valor.