La comunidad catamarqueña se halla hoy confundida por una discusión de vieja data que ha timbrado nueva dimensión: SÍ o NO a la explotación minera. Pero el grueso de la población provincial no participa, por desconocimiento, por indiferencia, por falta de una información amplia, exhaustiva, que contemple todos los factores, todas las aristas, todas las consideraciones imprescindibles. Y también por descreimiento, por escepticismo, porque hace muchos años que los gobiernos sucesivos vienen llevando adelante un sistema de explotación de nuestros recursos mineros que no ha dejado beneficios tangibles al pueblo de Catamarca. No se tradujo la explotación de esta importante riqueza de los catamarqueños en diques que nos hacen tanta falta; en canales y sistemas de riego, imprescindibles para la producción primaria; en obras de agua potable o energía para nuestras comunidades; en caminos, en desarrollo turístico, en nada que nos garantice nuevos recursos para nuestra supervivencia cuando se agote el ultimo filón. La promesa del desarrollo no se ha cumplido y para ilustrar bastan los altos números de desempleo y pobreza en poblaciones aledañas a los emprendimientos mineros. Es comprensible entonces esta actitud de indiferencia, descreimiento y hasta rechazo.
No hay que desconocer las voces del pueblo, las comunidades que se expresan son el alerta o el termómetro que mide el sentir de la gente, y ahora están hablando. Es menester escuchar y no confrontar, y por sobre todo no enfrentar a la sociedad, porque en definitiva el conflicto se convierte en estéril lucha de pobres contra pobres.
Pero es imprescindible a efectos de una correcta evaluación de la relación costo-beneficio abandonar todo fundamentalismo, abordar los análisis con sensatez y responsabilidad. Y por sobre todo, con información seria, sin apelar al dogmatismo fanático.
No desconocemos la preocupación de los movimientos ambientalistas. Les hacemos saber que tanto la gobernadora como nosotros, estamos comprometidos para proponer una minería responsable, desde una explotación responsable.
El impacto ambiental que produce cualquier actividad industrial es controlable, y si se realizan estos controles con responsabilidad la salud del ambiente estará resguardada.
Sabemos que la minería es un sustento principal para los ingresos de nuestra provincia. Sabemos también que debemos construir otras alternativas para la economía y el desarrollo integral de nuestro pueblo y esa es la tarea que el gobierno emprenderá.
Por tanto, apoyamos firmemente la decisión de la gobernadora de revertir la relación del gobierno con las empresas que explotan nuestro suelo. Cambiando esa relación, la calidad de vida de cada catamarqueño se elevará considerablemente.
Pensamos que nuestra provincia debe recibir mayores beneficios de la actividad minera. De la misma, se tiene proyectado hacer sustentables otras ramas del campo de la producción, y con ello sumar nuevos recursos para una mejor distribución.
La más seria objeción que merece la actividad minera se debe no a la minería en sí ni a las empresas, sino a nuestros gobiernos, que no defendieron el interés de la Provincia aceptando regalías míseras, y la falta de planificación y gestión para aprovechar las ventajas relativas al negocio minero.
Creemos firmemente que la minería es el más importante recurso económico de nuestra provincia, y que la orientación que le imprime el gobierno actual con la creación de la empresa minera CAMIEM S.A, la Intervención de SOMICA DEM, la designación de nuevos representantes de la provincia ente el Directorio de YMAD y el permanente contacto para asesoramiento con la Secretaría de Minería de la Nación, son herramientas que pronto darán frutos y torcerán el rumbo de frustración de tantos años.
Proponemos profundizar las políticas de control ambiental, vigilar la salud de los pueblos mineros, discutir una nueva distribución de regalías y dividendos defendiendo férreamente el interés de Catamarca y los catamarqueños, una restructuración del sistema legal que permita un mejor aprovechamiento de los recursos, menor impacto ambiental negativo, aumento del nivel y calidad de vida de la gente buscando que los recursos mineros se aprovechen en su mayoría para el beneficio de nuestras comunidades, y diseñar y ejecutar todas las Políticas de Estado que propendan a que el valor agregado quede en la provincia y el efecto multiplicador económico y social de la actividad minera se potencie en toda la zona de los yacimientos, procurando sacar cuanto antes productos industrializados.
Cuando nuestros pueblos vean, sientan, vivan el progreso que puede traer sin duda la riqueza extraída de los socavones, y ésta se traduzca en caminos, escuelas, hospitales y bienestar para todos, apoyarán sin duda esta nueva política.
Invitamos por lo tanto a la población en general a que nos acompañe en este proceso donde buscamos la inclusión de todos.
Partido Intransigente
Mesa Provincial