Por Orieta Vera
Editora de El Esquiú.com
En el año 2007, el entonces obispo titular de Catamarca, Mons. Elmer Miani, convocó a una Mesa de Diálogo a la que se sentaron todos los sectores involucrados en el tema minero.
Fue un acontecimiento extraordinario para la provincia porque se encontraron, frente a frente, empresarios, ambientalistas, gobernantes provinciales y municipales, dirigentes políticos de distintos partidos, pequeños mineros y representantes de varias organizaciones no gubernamentales. El consenso inicial fue dividir la discusión por temas: ambientales, económicos, de distribución, etc.
En cada reunión hubo momentos de tensión, exposiciones interrumpidas y algunos inconvenientes que produjeron quejas por fallas en la mecánica del diálogo, pero estas cuestiones no empañaron el logro general de buscar caminos de solución a un conflicto que se agudizaba y se expandía.
Cuando concluía la primera parte, Mons. Miani se enfermó gravemente y permaneció internado por unos meses. Por esta razón, lamentablemente, el diálogo quedó trunco. Fue un gran respiro para empresarios y gobernantes que propiciaban el “statu quo” que esta Mesa de Diálogo venía a perturbar.
Catamarca perdió entonces una gran oportunidad. Seguramente las partes más intransigentes nunca habrían llegado a un acuerdo y un potencial informe final habría sido con despachos en disidencia, pero muy probablemente se podrían haber alcanzado aproximaciones y consensos enriquecedores. Y, sobre todo, habrían salido a la luz en forma metódica y transparente, los pro y los contra de este desarrollo minero a gran escala que se está dando en la provincia. Con esa información, a legisladores y funcionarios podría habérseles complicado la elusión de sus compromisos con la sociedad.
Es un planteo contrafáctico porque como no sucedió, jamás podremos afirmar que hubiera resultado de determinada manera. Pero sí podemos decir que fue alentador y se frustró.
Si revisamos los datos del Censo Nacional de 2010 podremos saber que departamentos en donde la producción mayor es agrícola ganadera crecieron más en número de habitantes y calidad de vida que los departamentos mineros. Por ejemplo, Santa Rosa es el departamento que más creció en toda la provincia con un 16,3%, mientras que Andalgalá sólo lo hizo en un 6%, Belén en un 9,3% y Santa María en un 1,9%. Estos datos pueden ser disparadores para una discusión que los catamarqueños nos debemos, que debe ser realizada en un marco institucional válido, en el que todas las voces puedan expresarse y que concluya en cambios sustanciales, porque seguramente los tiene que haber. Se habla de la falta de controles, de daño ambiental, de un reducido margen de ganancia para la provincia, de la distribución de las regalías y el uso que de estos recursos se hace… Una buena parte podrá ser exageración, desinformación, datos erróneos, pero que hay aspectos que tienen que cambiar ¿Quién duda?
Aboguemos por el diálogo y que éste dé muchos frutos.