Sobria, segura de sí misma, con información precisa y la claridad propia de quien nada tiene que esconder, Lucía Corpacci dio a conocer su posición respecto del conflicto minero que mantiene tensión en ciudades del oeste y que hoy, políticamente, repercute en toda la Argentina. El concepto fundamental estuvo referido a que, en referencia al gobierno anterior, no se hará cargo de nada que tenga que ver con el pasado y que la relación con las empresas mineras será de cara a la gente. Más allá de esto, la conferencia dada en la Casa de Catamarca en Capital Federal sirvió para aclarar a los medios nacionales cuán equivocados están en transmitir información mentirosa y sin rigor periodístico.
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A sólo dos meses de haber asumido, la gobernadora debió hablar, por las falacias que se han venido ventilando, sobre cuestiones más que obvias. Por ejemplo, que Alumbrera explota el yacimiento desde hace 14 años y que ella no ha firmado ninguna concesión minera. Aprovechó la ocasión para decir que, como médica y madre, no permitirá que se haga daño a los catamarqueños y que los controles del impacto ambiental serán públicos, tal como lo pregonó durante la campaña que la llevó al sillón mayor. De la misma forma, fue tajante para indicar que la negociación con las mineras “se hará en Catamarca y para Catamarca” e, indefectiblemente, deberá favorecer a las comunidades postergadas.
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Respecto de la actuación de la prensa fue contundente. Consideró que, hasta ahora, ha desinformado y pretende instalar un clima de violencia que no existe. Sin nombrarlo, apuntó directamente a las apreciaciones de Julio Bazán, el reconocido periodista del grupo Clarín que, en los límites de la irresponsabilidad, se refirió “a los camiones de la muerte” que llevaban “el cianuro” para Bajo la Alumbrera. Lucía tuvo que señalar a los periodistas porteños lo que ellos deberían saber: que la empresa no utiliza cianuro y que lo dicho por Bazán supera su capacidad de asombro. No es para menos.