Fernando Ávila descubrió la alfarería por casualidad. Hace 8 años hizo un curso de artesanías y encontró su oficio.
Fernando tiene 43 años, dos hijas y su esposa. Reconoce que a pesar de que en estos últimos años se busca promover las culturas milenarias, vivir como artesano “es muy difícil”.
Durante el verano, Fernando participó junto a Rosana Bravo del taller de Rescate de Técnicas Alfareras Indígenas denominado “Memoria de Tierra y Fuego”, que se desarrolló a través de la Secretaría de Cultura de la Provincia.
“Mi trabajo es la alfarería, me dedico al rescate de las técnicas precolombinas”, se presenta Fernando.
¿Cómo te volcaste hacia la artesanía?
-Hace 8 años que trabajo con la alfarería, yo comencé en el Programa Recuperando la Memoria, que ahora está a cargo de Mercedes Díaz. Mi encuentro con la alfarería tuvo que ver con una curiosidad más que con una vocación heredada. Siempre me gustó ir a los museos. Yo comencé como alumno, me gustaron las clases y hoy en día es mi trabajo y mi fuente de vida.
Siempre rescato nuestra cultura Aguada, Ciénaga, Cóndor Huasi y Santa Mariana, es decir todas las técnicas del norte del país, de las provincias de Salta, Santiago del Estero, Tucumán, Catamarca y La Rioja donde predomina la cultura precolombina.
-¿Se puede vivir como artesano alfarero?
- No, lamentablemente. Y lo digo con pena porque creo que para todos los artesanos vivir de lo que nos gusta hacer es importante. Pero es difícil, se puede sobrevivir pero no vivir de las artesanías. Muchas veces como artesanos esperamos ser invitados a alguna feria o que llegue la Fiesta del Poncho para poder exhibir los productos. Pero no se puede esperar seis meses del año para tener una oportunidad para vender las artesanías.
-¿Cómo les fue con los talleres de verano?
- La gente está muy predispuesta a trabajar. Porque en el interior siempre reclaman capacitación. Pero lo valioso es que desde la Secretaría de Cultura se están acompañando todas las iniciativas. La mayoría de las personas que participan son mujeres, en El Alto sólo tuvimos asistencia de varones.
Para mí interactuar con los talleres es muy bueno porque nos permite que estas técnicas milenarias no se pierdan. Además hay jóvenes que por ahí no descubrieron su oficio y vocación, y a partir de estos talleres encuentran esta oportunidad que nos brinda nuestra cultura.
- ¿Tiene un espacio en la ciudad donde exponer sus trabajos?
- No. Lo que tenemos es la Fiesta del Poncho, pero muchas veces se nos hace caro el precio del stand y tenemos que compartir con otros artesanos, tal vez debería considerarse esto. Tener un espacio permanente sería positivo, ya que nos permitiría a los artesanos mostrar nuestras obras a los turistas.
-Supongo que el interés por la alfarería debe ser mayor en el interior…
-Sí. La gente del interior le da más importancia a la cultura, a la identidad, no están globalizados. Ellos mantienen vivas sus costumbres, trabajan como les enseñaron sus padres y abuelos.
El Taller de rescate de técnicas alfareras indígenas es una propuesta itinerante que llegó a distintas localidades del interior de la Provincia. Apunta a conocer y aprender técnicas cerámicas ancestrales, mientras se disfruta de las vacaciones.
Con la intención de mantener vivos los museos arqueológicos de la provincia, y en el marco de las actividades de “Cultura en Movimiento” programadas para este verano por la Secretaría de Estado de Cultura de la Provincia de Catamarca.
Uno de ellos es el taller de Rescate de Técnicas Alfareras Indígenas denominado “Memoria de Tierra y Fuego”, con una duración de tres días se dicta en las localidades donde actualmente están emplazados museos arqueológicos provinciales y municipales, tales como Belén, Santa María, San José, Icaño, Andalgalá, Antofagasta de la Sierra, Fiambalá, Tinogasta, La Puerta, entre otras.
La capacitación es gratuita e incluye todos los materiales, herramientas y bibliografía.
El aprendizaje práctico se complementará con el aporte de arqueólogos que revelarán la importancia de la alfarería aborigen.
La cerámica es sin duda una de las manifestaciones plásticas más destacadas en la producción artística del N.O.A.(Noroeste Argentino).
Desde las culturas tempranas (Alamito, Tafí, Condorhuasi, Candelaria, Ciénaga) pasando por las del periodo medio (Aguada, San José, Sunchituyoc), durante el desarrollo de las culturas regionales o periodo tardío (Belén, Santa María, Averías) y posteriormente bajo el dominio del Imperio Inca, levantaron piezas con el método de rodete y a veces con moldes. Pintaron con pinturas pre cocción, engobes (arcilla, agua y pigmento), óxidos y a veces con pinturas post-cocción.
Los hornos fueron abiertos y cerrados. No conocieron el torno alfarero.
La morfología es variada, teniendo cada cultura características particulares.
Realizaron vasijas escultóricas, pucos, urnas funerarias y sahumadoras, ricamente ornamentadas.
Dentro de su iconografía religiosa encontramos tres familias de animales: el felino, como poder de la Tierra, la serpiente, en representación del agua, el ave, el cielo.