Columna

Claro que tuvimos héroes en Malvinas... Y muchos!!!

Jueves, 09 de Febrero de 2012

Sr. Director:

El 11 y el 27 de diciembre de 2011, en el diario El Ancasti, y en el diario El Esquiú.com, respectivamente, Joaquín Quiroga contestó la nota publicada por el suscrito el 22 de noviembre de 2011, reincidiendo en ambas notas con groseras ironías y con agravios que más que descalificar al destinatario, descalifican a su promotor.
Cuando decidí expresar mi punto de vista respecto al escrito de Quiroga de fecha 4 de noviembre de 2011, me fijé como objetivo, solamente expresar mi opinión franca y por medio de ella llegar al lector a fin de que no sea sorprendido por un escrito producido por una persona de la cual no le conozco ningún antecedente de ninguna índole que permita tomar en serio sus dañinos conceptos de nuestra historia mediata y reciente. En este sentido no he emitido juicio sobre los hechos históricos, sino que me he referido sólo al tenor, agravios, injurias y calumnias con que inunda sus escritos. Paralelamente, en caso de recibir respuesta -la que ocurrió- me impuse la exigencia de evitar por todos los medios responder y polemizar sobre nuevos agravios, los que no sólo se agudizaron sino que también, infiero, sin temor a equivocarme, que ellos, aunque no se señalan con nombre y apellido, estarían dirigidos a mi persona. Si así fuera sería una actitud de grandeza propia de un Hombre de Bien con valores éticos y morales expresarlo con absoluta claridad a fin de dejar bien claro las virtudes que Quiroga dice practicar. Por lo expuesto y en consecuencia he decidido:
1ro. Abstenerme de responder a cada intento de generar sospecha, falsedad histórica, incoherencias, injurias, calumnias y groseras vulgaridades. Sus calificativos no me incuben, incluidos aquellos que estarían dirigidos a mi persona, los que tomo como de quien vienen y en consecuencia no me afectan; y
2do. Expresar mi absoluto desacuerdo con total vehemencia sobre la integridad de su contenido, no tan sólo por los temas de fondo que, como mínimo, evidencian una clara y evidente ignorancia de concepción histórica, política y jurídica de los hechos narrados por el autor; indiscutible desconocimiento de las leyes, decretos y reglamentos que rigen las actividades castrenses en tiempo de paz y de guerra, entre ellas, los ascensos, como así también por su tenor, incoherencias, falsedades, burdas ironías y sarcasmo que demuestra, entre otras consideraciones, una inadmisible irresponsabilidad para emitir juicio de valor.
Aclaradas las premisas que orientan esta nota, debo dejar claros algunos aspectos que considero importantes:
1. Quiroga expresa en su nota la existencia de Agregados Militares que habrían ingresado vehículos y cargamento de whisky, supuestamente, en forma ilegal al país. Propone (suena a amenaza) hacerlo público. Esa es una decisión suya, pero le aclaro que, a mi entender, si eso fuera cierto, y Ud. no hizo la denuncia correspondiente, sería, creo, cómplice de ello. Hágalo público con nombre y apellido y aténgase a las consecuencias. Si algún militar cometió ese ilícito, debe ser juzgado y condenado como cualquier otro que, de otra extracción, es decir, no militar, como Ud., por ejemplo, haya incurrido en ese delito.
2. Ud. expresa que fue puesto, por años, a disposición del PEN y que sufrió cárceles y destierro y que por ley fue resarcido económicamente. Ya que Ud. hace pública esta dura experiencia, ¿Podría explicarle a los lectores, en qué años la sufrió y por qué motivos fue encarcelado y desterrado? ¿Podría explicarles en concepto de qué y cuánto le pagaron como resarcimiento? Se lo ruego, hágalo, la ciudadanía debe saber que Ud. habría sido detenido y encarcelado en el año 1974, en pleno Gobierno Democrático, quizá por alguna actividad reñida o en contra de este sistema de gobierno, que Ud. ahora dice que duda que yo haya hecho algo para que vivamos en este estado de libertad. ¿Y Ud. qué hizo?, ¿Sabe por qué los ciudadanos debemos saber? Simplemente, porque nosotros le pagamos ese resarcimiento con nuestros impuestos, por algo que, al menos yo, tengo absoluto desconocimiento.
3. Relacionada con la emisión de juicio de valor sobre la supuesta inacción o mala actuación de los oficiales del Ejército Argentino en Malvinas, que Ud., grosera e infundadamente les adjudica, debo decirle que el primer muerto en combate, apenas se recuperaron las Islas, fue un OFICIAL, el Cap. GIAQUINO, de la Armada Argentina, y durante la misma, entre muchos otros oficiales, inclusive hijos de generales de ese entonces, perdieron la vida en acciones de guerra de alto riesgo, entre ellos, dos compañeros míos, a quienes con este escrito aprovecho para rendirles homenaje, a saber: el Tte. 1ro FIORITO (hoy, el helipuerto de la Casa Rosada lleva su nombre, desde el año 2011) y el Tte. 1ro MÁRQUEZ, todos olvidados por muchísimos ciudadanos, entre ellos por Ud, que por aquellos tiempos residía en España juntando dinero para su MB rojo. No le voy a explicar por qué perdimos la Guerra “con tantos héroes” porque Ud. no lo entendería y en consecuencia perdería mi tiempo, que es valioso. Claro que tuvimos héroes, y no pocos... Tuvimos héroes oficiales, suboficiales y soldados. Ah!!! Astiz no es Oficial del Glorioso Ejército Argentino!!! Ud., con sus comentarios, entre otras consideraciones, demuestra absoluta ignorancia sobre hechos históricos recientes, particularmente sobre la Guerra de Malvinas, nociones relacionadas con objetivos nacionales/políticos, objetivos estratégicos y tácticos vinculados a los conflictos armados, y más aún sobre los objetivos de la guerra. ¿Entiende por qué pienso que es un ignorante y resentido, además de desagradecido?
4. Ud. expone que no estaría de más pasar mi escrito a la Comisión de Derechos Humanos (suena a amenaza). Hágalo, pero le recuerdo que no me disfracé de civil (Lic. en Estrat. y Org. ni de Magister en Dir. de Empresas, títulos que poseo) para firmar mi escrito. Lo hice con el grado de “CORONEL”, jerarquía que me enorgullece totalmente haber alcanzado dentro del Ejército Argentino. Por si no lo sabe mi pliego de ascenso al grado de Coronel fue sometido a la comisión de DDHH a nivel nacional y luego el Congreso de la Nación aprobó mi ascenso. Proceda, Quiroga.
5. Ud. expresa “A mí me exaspera la matanza de niños, sean gitanos, judíos”. Y yo le contesto: A mí me exaspera, además de ello, el abuso sexual de menores. Y aquí hago un salto de página ya que Ud. en su escrito se ofrece para, “si insistimos”, hablar de crímenes de lesa humanidad. Quiero aclararle que desde los 16 años estudié Derecho de Guerra, entre otras materias afines. Conozco perfectamente el nacimiento y evolución de los conceptos de genocidio y de crímenes de lesa humanidad. He cursado la Escuela Superior de Guerra y la Escuela de Defensa Nacional, participé como expositor en congresos nacionales e internacionales relacionados con el tema, de modo que, humildemente, le digo que no creo que Ud. pueda enseñarme algo nuevo. En cambio yo sí podría aportarle algo para que Ud. lo canalice, por ejemplo, a la Comisión de Derechos Humanos - donde desea presentar mi nota del 22 de noviembre- como una idea para legislar en consecuencia. En este sentido le digo que, en extrema síntesis, y para el caso que nos ocupa, genocidio es cualquiera acto, entre otros, que como tal provoque lesión grave a la integridad física o mental de los integrantes de un grupo nacional, entre otras consecuencias. Por otro lado el crimen de lesa humanidad comprende el asesinato, tortura, violación, prostitución forzada, cualquier acto inhumano que cause graves sufrimientos o atente contra la salud mental o física de quien los sufre, siempre que dichas conductas se cometan como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque. Se me ocurre pensar que el abuso sexual de chicos por un mayor (pedofilia/pederastia) debería ser considerado genocidio y crimen de lesa humanidad porque es un “acto inhumano que causa graves sufrimientos y provoca lesión grave a la integridad física o mental de los integrantes del grupo (niños)”. ¿Ud. que opina sobre esto? Deberíamos abocarnos a estos criminales -contemporáneos- que con sólo leer el diario nos permitirá tomar conciencia de la existencia de esta salvaje lacra de depravados. Estos delitos aberrantes no deberían prescribir, Quiroga.
Para ir finalizando, debo expresar que he leído varias notas de Quiroga y que, desde la primera, he percibido en él una impronta que se caracteriza por algunas constantes a saber, entre otras:
1. Desagradables ironías y metáforas infantiles como ingenuas.
2. Subrepticios agravios, calumnias e injurias y groseras frases que no conllevan a nada superador, como así también aclaraciones que resultan impertinentes al tema de fondo.
3. Profundo resentimiento en general, y, en particular, contra los Oficiales del Ejército Argentino, lo que queda demostrado, además, por sus propias expresiones de su nota del 11 y 27 de diciembre.
Finalmente, me quedo con los comentarios verbales y mails que he recibido tras mi publicación, que por supuesto han convalido tanto los conceptos como el tenor de mí, según su concepto, “ridícula” nota del 22 de noviembre. Esto último me dio la certeza que, gracias a Dios, la mayoría de nuestros conciudadanos tienen una visión superadora, sin rencores, sin odios, apostando a un futuro con unidad, dejando el pasado como un hecho consumado y sobre el cual nada se puede hacer, más que escarbarlo para que, sólo unos muy pocos, gracias a Dios nuevamente, se refugien en él por alguna razón que no quiero imaginar y menos hacer pública.
Expresado esto, doy por terminado este absurdo intercambio mediático por respeto al lector, porque he cumplido con mi objetivo y porque considero absolutamente inútil insistir en la publicación de notas que, dado su tenor, nada bueno puede aportar a la sociedad. En consecuencia, nuevamente, cierro definitivamente este desagradable e infructuoso intercambio de notas, ratificando totalmente y con mayor vigor y convicción mis conceptos y apreciaciones publicados el 22 de noviembre de 2011.
Atte.
CORONEL Carlos
Octavio Correa Madina
 

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