Desde la Bancada Periodística

Un 1 de Mayo diferente

Sábado, 28 de Abril de 2012

Históricamente, y en especial desde que Juan Perón irrumpiera en el firmamento político argentino, el primer día de mayo es el más feriado de todos los feriados. La fecha es de homenaje a los trabajadores, en memoración de los llamados “Mártires de Chicago” que, por reclamar una jornada de trabajo de 8 horas en lugar de 18, fueron asesinados por la policía del distrito estadounidense un día como éste de 1886.
El recuerdo de aquella trágica represión, más de un siglo después, se ha deslizado hacia lo festivo. El 1 de mayo en la Argentina es fiesta popular, mucho más si quien gobierna se identifica con los sentimientos del pueblo.
Catamarca no es la excepción. Desde tiempos inmemoriales festeja el día de los trabajadores con la fuerza de la espontaneidad y el próximo martes repetirá el ritual de todos los años. Pero habrá diferencias, las que se notarán en el campo estrictamente político.

La fuerza de Lucía

La gobernadora de Catamarca, que ya ha entrado en la historia grande de la provincia por haber sido la primera mujer elegida por la gente para desempeñar la máxima jerarquía, abrirá el período de sesiones ordinarias de la Legislatura cuando pronuncie el mensaje de rendición de cuentas de sus casi cinco meses de mandato.
De esta forma se interrumpirán veinte años seguidos de discursos radicales, pero aparte, se pondrá a consideración del soberano una forma distinta de ejercer el poder y hasta de trasmitir lo que se piensa hacer.
No hay ninguna duda de que el discurso de Lucía Corpacci será distinto al de sus antecesores en el poder, principalmente de quien en diciembre último, después de haber ejercido durante ocho años con principios demagógicos nos dejó dos Catamarca diametralmente opuestas: la de una clase social que se enriqueció de manera vertiginosa y la de los guetos peronistas condenados a la marginación con respecto al resto de la sociedad.
Los medios de comunicación se han peleado en los últimos quince días por sacarle letra a la gobernadora. Han hablado de políticas salariales, de cifras distintas, del combate a la usura, de planes de vivienda, de las jubilaciones, del 82% móvil, en fin, hasta de algunos inventos con reminiscencias maquiavélicas. Pero ninguno fue al fondo de la cuestión que, más que anuncios puntuales, tiene que ver con la filosofía con la que la mandataria piensa llevar adelante la administración del Estado.
En este sentido, sin pretender menoscabar el pensamiento editorial de nadie en particular, pensamos que la forma de mirar las cosas de Lucía será la característica sustancial que distinguirá a la jornada del martes.
Si alguien mínimamente informado no descubrió hasta ahora su firmeza de convicciones es porque no divisó que, detrás de su proceder austero y respetuoso, existe una mujer que tiene principios y los piensa aplicar cueste lo que cueste, tal cual lo ha demostrado en su corta pero ya agitada militancia política.
Algunos sectores han sido notificados. La recientemente creada Asociación de Docentes Unidos de Catamarca (ADUCA), conducida por militantes políticos del Frente Cívico y Social como el ex diputado Marcelo González o el sobrino del ex gobernador, Sergio Herrera, además de ex miembros y ex adherentes de ATECa., ya sabe que habrá descuento por los días no trabajados para un puñado de docentes. Será Justicia porque, paralelamente, una inmensa mayoría de educadores hace posible que las clases se hayan desarrollado con normalidad. No aplicar correctivos, para la gobernadora, significa crear precedentes no queridos. Y tiene razón.
Los que practican la usura, en forma desembozada y sin reglas de mínima racionalidad, tendrán que buscar otros métodos para ganar dinero fácil porque la gobernadora entiende que los empleados públicos y los jubilados no pueden ser la carnada fácil de voraces cardúmenes.
Solamente con estos dos ejemplos, en las antípodas de lo que se hacía antes del 2012, estamos reflejando una apuesta hacia el orden, la raíz de un verbo que no se conjuga desde años en la provincia.

Constancia y fe sincera

La herencia recibida no amilanó a Lucía. Como lo dijo el 9 de diciembre, al asumir, no iba a haber persecuciones y, honestamente, nadie puede decir que las hubo. Su proceder fue diametralmente opuesto al radicalismo que asumió en 1991 y que, como método para mantener hegemonía, inició una caza de brujas inventando causas y desmanes que, finalmente, nunca pudieron ser comprobadas. De este modo se mancharon, gratuitamente, honras ajenas
Hasta pudo haber quedado mal con algunos sectores peronistas por haber mantenido la palabra empeñada y las promesas de la campaña que la llevaron al triunfo. Eso se llama respetar el mandato popular, plataforma insustituible de sus acciones como gobernante.
No hace mucho, un diario local asentó entre sus notas la siguiente frase: “Es difícil advertir, pasados ya largamente los 100 días de la asunción, cuáles son las líneas que darán impronta propia a este gobierno y lo diferenciarán de los anteriores”.
De hecho, absolutamente para nada, compartimos tan desaprensivos interrogantes. La impronta del gobierno se asienta en la responsabilidad de una gobernadora que trabaja desde horas muy tempranas, atiende a la gente, controla a sus colaboradores inmediatos, visita el interior, cumple con sus promesas, dialoga con la Nación y soluciona, de a poco, la provincia del mayor endeudamiento y con récord de desocupación que le dejaron.
¿Qué diferencia a este gobierno de los anteriores? Y casi todo: los funcionarios, hasta aquellos con alguna inexperiencia, trabajan tarde y mañana, en días hábiles o feriados; no hay impunidad, tampoco la corrupción generalizada sienta reales. Y lo más notable es que, precisamente, hay gobierno. El anterior hacía tiempo que había perdido el rumbo, ni qué decir después del 13 de marzo, y todos sus miembros, sin decoro ni grandeza, solamente buscaban salvarse. Por encima de las circunstancias, lo repetimos, hay una mandataria con alto sentido de la responsabilidad, convencida que llegó para desatar nudos de corrupción y abusos de poder. No vive viajando ni piensa obsesivamente en los viáticos, tampoco se desentiende de las pequeñas cosas y no hace decir que no duerme el sueño de los lirones. No es poca la diferencia. Es mucha.

Fiesta merecida

Quizá el mensaje de la doctora Lucía Corpacci del próximo martes marque rumbos. Anhelamos, además, que no sea el tedio de 3 o hasta 4 horas que convertía a la asamblea legislativa en un largo bostezo de los legisladores. Lo breve y bueno, como verdad de manual, es doblemente bueno. Aquí lo que interesa es saber cómo venimos y hacia dónde vamos.
Lo de más será la fiesta. Ésa que merecen vivir los trabajadores y que seguramente los peronistas de todos los colores celebrarán a pleno. Como se lo merecen. Con “empanadas, locro y vino”, como dice la canción, de por medio.

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