Esta noche, en instalaciones del Casino Provincial, diario El Esquiú.com concretará uno de los logros más trascendentales de su historia como el mas joven de los medios de comunicación. Efectivizará la entrega de los premios Esquiú 2012, en lo que intenta ser el primer acto de un ciclo que permanezca en el tiempo.
Demás está decir la enorme satisfacción que nos embarga por esta realización que, con sus propias características, emula a otras muy exitosas que se hicieron en la provincia y tuvieron el mismo objetivo que la nuestra: premiar a quienes desde el plano de los valores lograron distinguirse e influir, sin habérselo propuesto, en los sentires ciudadanos.
Para lograr equilibrar el más justo de los reconocimientos, con la mayor objetividad posible, uno de los puntos de referencia para merituar las acciones de las personas e instituciones fue la figura de quien inspira el nombre del diario, Fray Mamerto Esquiú, reconocido por amplia mayoría como el paladín de la austeridad más honrosa y del apego a la ley en una época teñida por la violencia y las luchas fratricidas.
Si la historia premió a Esquiú como presencia señera, quien se le parezca en sus formas de vivir y actuar también debería merecer reconocimientos. Tal vez esa fue la guía que orientó al jurado para trabajar sobre un mosaico de propuestas que colmó las expectativas previas y confirmó que, aunque no parezcan, en Catamarca se hacen muchas cosas buenas.
La política, condicionante excluyente de un país que avanza en medio de las más acaloradas discusiones, estuvo más alejada que nunca en la consideración del jurado y torna más genuinos los premios que finalmente fueron establecidos y que se conocerán en esta fecha que recuerda el natalicio del candidato a los altares. Como dice el título de esta editorial, los de esta noche son “los premios del pueblo”. Es que los distinguidos salen del pueblo y representan a nuestros lectores, a quienes reconocemos como los depositarios de nuestros mayores esfuerzos.