Lejos de la capital rumana, en la Argentina, la final de la Europa League se había planteado como un duelo entre los entrenadores: el vértigo y la voracidad ofensiva que Marcelo Bielsa le imprimió a Athletic de Bilbao y el equilibrio y la garra que Diego Simeone transmitió en Atlético de Madrid.
Dentro del campo, en los 90 minutos, se impuso con claridad la idea del Cholo, aunque hubo un jugador que les robó el protagonismo a los DT.
Fue el Tigre Radamel Falcao García, que con dos genialidades, inclinó la balanza en la final para que Atlético alzara su 2ª Europa League con un triunfo 3 a 0 sobre el Bilbao.
Demostró más experiencia y pragmatismo el Atlético del Cholo. Y pudo contrarrestar el ritmo vertiginoso que propuso el Athletic de Bielsa, que dominó ampliamente en el terreno de la posesión del balón, pero no tuvo situaciones claras de gol ni pudo evitar ser un conjunto desprolijo. El circuito cerrado del Cholo -Suárez y Gabi, en el medio, fueron clave- anuló el juego dinámico y vertical que intentó el equipo vasco.
El trámite se hizo más fácil para Atlético porque, desde el minuto 6, ya contaba con una ventaja. Falcao inició y terminó un contraataque para guardar en el manual de un delantero. Encaró al defensor, lo midió, guardó distancia y, con su pierna menos hábil -la izquierda- mandó la pelota directamente al ángulo para anotar el primer golazo de la noche.
Unos minutos después, a los 34, llegó otra genialidad del colombiano. Recibió un pase casi dentro del área chica, aguantó la marca de espaldas y engañó a todos favoreciendo su zurda, con la que volvió a mostrar clase en la definición para vencer a Iraizoz y anotar el 2-0, que lo convirtió en el Pichichi del torneo europeo, con 12 gritos.
La desesperación llevó a Bielsa a disponer de dos cambios en el comienzo del complemento (ingresaron Iñigo Pérez e Ibai Gómez), que se reflejaron apenas comenzó el segundo tiempo, cuando Athletic casi descuenta, pero Miranda llegó a tiempo para neutralizar un buen desborde de Muniaín.
Siguió intentando Athletic, pero nunca pudo vulnerar el planteo sólido de Simeone. En los últimos quince minutos, el área grande de Atlético se convirtió en un cuartel de hasta 9 bomberos que apagaban un incendio, aun con la ventaja de dos goles. Pero, la ambición por descontar dejó mal parado a los vascos en otro contragolpe que Atlético ejecutó con precisión. El cierre del partido lo puso Diego -de gran partido-, que imitó a Falcao con otra excelente definición, también de zurda, para decretar el 3-0 final, cuando apenas quedaban cinco minutos para el cierre.