En esta distinción –la última de la noche- queremos resumir el valor de todas las premiaciones.
La capacidad emprendedora, la actitud de servicio, el esfuerzo de superación, la valoración de lo nuestro, la disciplina para poder avanzar, el gusto por el arte, el trabajo comunitario, fueron revalorizados por el Jurado al momento de elegir el destinatario del premio que nos llene de orgullo a todos. Pero no un orgullo fatuo, sino ese de saber que en Catamarca hay gente muy valiosa que cada día sobresale, aún sin proponérselo, sólo por amar lo que hace, y hacerlo bien. Muy bien, en realidad.
Todos los premiados de esta noche reúnen virtudes, tal como las tuvo el gran franciscano al que también rendimos homenaje con estas distinciones. Pero debía elegirse uno, de entre todos, para sintetizar este conjunto de cualidades que hemos ido descubriendo o redescubriendo al develar los nombres de los laureados.
El Jurado revisó, dialogó, sopesó y eligió.
- Por elegir la alegría del servicio logrando mejores condiciones de vida para los más postergados.
- Por construir una comunidad que cada día aprende a compartir y a amar
- Por donar su vida a los demás desde la certeza de su fe