Cuatro talibanes fuertemente armados atacaron un hotel cerca de Kabul la noche del jueves, matando por lo menos a 18 personas antes de morir, después de más de 12 horas de combates, anunció este viernes el ministerio afgano del Interior.
El ataque tuvo lugar a orillas del lago Qargha, un lugar de veraneo situado a unos 10 km de Kabul, frecuentado por familias que hacen picnics. "Diecisiete civiles y un policía murieron y otros cinco, incluyendo a un policía, fueron heridos", según el portavoz del ministerio del Interior, Sediq Sediqi, que también confirmó la cifra de cuatro atacantes. El anterior balance de la misma fuente señalaba 16 muertos: 12 civiles, tres guardias del hotel y un policía.
El comandante de las tropas estadounidenses de la OTAN en Afganistán, el general John Allen, acusó el viernes en un comunicado a la red Haqani, con sede en Pakistán, de haber organizado este ataque. "Las fuerzas de seguridad nacional afganas y fuentes de la coalición militar reconocen que este ataque lleva la firma de la red Haqqani, que continúa atacando y matando a afganos inocentes y violando descaradamente la soberanía afgana desde la seguridad de Pakistán", afirmó.
En un balcón con vista al lago había una torta de cumpleaños medio comida, rodeada de una docena de sillas vacías. En el suelo yacía un joven con el pecho acribillado a balazos que ya había lanzado su último suspiro. Como numerosas víctimas, estaba vestido a la moda occidental, constató un periodista de la AFP. Las fuerzas de seguridad lanzaron una operación en busca de eventuales talibanes, agregó Seidqi.
El ataque comenzó el jueves hacia las 23h30 locales (19h GMT) en el hotel Spozhmai, donde la elite de Kabul pasa los jueves al anochecer, generalmente en familia. Los hombres y las mujeres cenan juntos. Se desplegaron fuerzas de seguridad afganas y tropas de la coalición en la zona para hacer frente a los atacantes, que al comienzo de la operación insurgente tomaron a civiles como rehenes.
Al menos 40 de esos rehenes fueron liberados antes de que se anunciara el fin de los combates, según Sediqi. Zaibhulá Mujahid, un portavoz de los insurgentes, dijo a la AFP que "sus muyahidines habían atacado a ese hotel porque personas de alto nivel procedentes de las embajadas, de la ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad de la OTAN) o de la administración de Kabul se reúnen allí todos los jueves para fiestas desenfrenadas con bebidas y prostitución".
Según Mohamad Zahir, jefe del departamento de la policía criminal de Kabul, los asaltantes, armados con fusiles kalashnikov y lanzacohetes, irrumpieron en una boda. Al menos uno de los atacantes hizo estallar su chaleco de explosivos, agregó. Las fuerzas de seguridad iniciaron una operación para poner fin al asalto alrededor de las 5h30 locales (1h GMT), indicó la policía. Un fotógrafo de la AFP que se encontraba en el lugar escuchó disparos de armas automáticas y vio dos helicópteros de la OTAN en el cielo.
Soldados afganos que se desplazaban en unos diez vehículos blindados habían sido desplegados inicialmente a unos 500 metros del hotel, con policías y ambulancias, según un fotógrafo de la AFP en el lugar. El ataque de Qargha tuvo lugar pocas horas después de un discurso del presidente Hamid Karzai advirtiendo que los ataques contra la policía local y los soldados habían aumentado "en los últimos dos o tres meses".
A mediados de abril, los talibanes efectuaron ataques suicidas coordinados, sobre todo en Kabul, donde sus hombres dispararon durante 17 horas contra el centro, protegido por fuertes medidas de seguridad. Esos combates fueron los más importantes de los diez últimos años en la capital. En esos enfrentamientos murieron 47 personas, incluyendo a 36 guerrilleros.
El ataque de Qargha es una nueva bofetada para las autoridades afganas y la coalición. Demuestra que los talibanes pueden atacar donde y cuando quieren, incluyendo a los alrededores más prestigiosos de Kabul, frecuentados por la elite local, pese a la protección de los policías que se encuentran allí durante todo el año.
Varios ataques suicidas de los talibanes tomaron como blanco esta semana a las fuerzas militares afganas y de la OTAN. El último, el miércoles pasado, dejó 21 muertos, entre los cuales había al menos tres soldados de la OTAN y tres policías afganos.
AFP