Martín Bormann es arquitecto y artista plástico, y cumplió el sueño de tener su propia galería de arte. CStll569 es el nombre que eligió para este espacio dedicado al arte contemporáneo que funciona en una vieja casona que poco a poco fue refaccionando y que abre a todo el público catamarqueño.
Artista desde muy chiquito, a Martín siempre le gustó dibujar y pintar, y pasaba mucho tiempo haciéndolo. Sus padres, al ver esta inquietud, lo inscribieron en una academia de dibujo que funcionaba en el club de su Corral de Bustos natal, un pueblo del sudeste cordobés. A los 13 años se mudaron a Carlos Paz; Martín comenzó el secundario y dejó de lado por un tiempo su entusiasmo por el dibujo, hasta que ingresó a la facultad y empezó a transitar sus pasiones: la arquitectura y las artes plásticas.
-Fui a estudiar arquitectura a Córdoba capital, que fue algo que siempre me gustó. En la facultad no tuve que hacer mucho esfuerzo, no me costó porque me encantaba, me gustaba mucho el ambiente universitario, la relación de la facultad con el arte, la pasé muy bien. Y ahí volví a dibujar y a pintar, y comencé a presentarme en concursos, pero en Córdoba hay mucha competencia. Un día me presenté en un concurso que hace el CFI y ahí saqué un premio y dije “no está mal lo que hago”, y me animé a seguir con eso, y desde ahí estoy en varios procesos, dibujo, escultura, ensambles.
-¿O sea que tus carreras como artista y como arquitecto fueron en paralelo?
-Sí, exactamente, iban en paralelo, me dedicaba a las dos pero nunca se unían. El año pasado un grupo de artistas catamarqueños y riojanos participamos de una clínica de arte contemporáneo organizada por el Fondo Nacional de la Artes, y ahí, el coordinador José Pizarro me decía que mi dibujo era muy expresivo, pero que lo usaba mucho para el proceso de diseño de la arquitectura y no como obra de arte. Y eso es lo que me cuesta, unificar las dos cosas. Ahora le estoy metiendo mucho al dibujo y a las instalaciones, a intervenir el espacio, que siempre lo pensé pero nunca tuve la iniciativa.
-¿Cómo llegaste a Catamarca?
-Me casé con una catamarqueña y me vine a vivir acá, de esto ya hace 15 años. ¡Me encanta vivir en Catamarca! Por ahí tenés que vivir en otro lado para apreciar lo que es esto. Yo escucho a muchos catamarqueños que se quejan de que es lo peor, y para mí Catamarca es una ciudad que tiene una dinámica increíble y tiene todo por hacerse. Obviamente, hay cosas que tenés que pelearlas y luchar para que te den bola, generar cosas y que crean en vos, pero si bajás los brazos rápido, obvio que todo queda en lo mismo que era. Hay que navegar contra la corriente, pero poder, se puede.
-¿Cómo nace el proyecto CStll569?
-Estaba buscando una casa para alquilar para vivir, era una mañana hermosa y cuando entré vi la galería y me pareció increíble. Cuando me dijeron el precio me asusté un poco pero arreglamos de mejorarla a cambio del alquiler, porque como toda casa vieja necesitaba muchos arreglos.
La casa era muy grande y en el proceso ya pensé que tenía que hacer algo más, así que busqué gente que quisiera armar un grupo de trabajo en torno al arte, a la arquitectura, al diseño. La idea era generar propuestas y trabajo, pero que tengan que ver con lo que hacíamos. El primer grupo estuvo formado por Giselle Issetta y Julio Espeche, con ellos hicimos el proyecto de las 200 obras turísticas de SFVC y el espacio joven para la Feria del Libro. Después se sumaron Mariel Bomczuk, Pablo Doering y Sebastián Espinoza. Ya cuando estuvimos los cinco hicimos una apertura, nos presentamos en sociedad, abrimos los estudios para que la gente conozca lo que hacíamos. Después hicimos la muestra del Fondo Nacional de las Artes, de la clínica que habíamos hecho con artistas riojanos. Se generó un clima re lindo y teníamos varios proyectos, pero justo vino el cambio de gestión y algunos cambiaron de trabajo, y otros por cuestiones personales se fueron yendo. Primero se fue Julio, después Mariel y Pablo. Y quedamos Giselle, Seba y yo. Giselle daba clases de pinturas para niños, pero se le complicaba con la distancia y al final decidieron irse al centro. Faltaba poco para que se venciera el contrato y no sabía qué hacer, estaba en la disyuntiva. Y José Pizarro, el coordinador de la clínica del FNA, me dice: “No lo pierdas al espacio porque es un lugar bárbaro, empezá a generar cosas”. La psicóloga me dijo lo mismo, y así me quedé.
-Y así el espacio CStll569 se convierte en galería de arte contemporáneo….
-Sí, me empecé a contactar con gente. Cecilia Ivanchevich estaba exponiendo en el Centro Cultural Recoleta y me cuenta que pronto llevaba su obra a San Juan; yo le cuento del espacio y me dice que estaría bueno hacer San Juan - Catamarca, así se abarataba el traslado de las obras, y la idea era que además hiciera un laboratorio, así que empecé a buscar auspicio y en esa primera instancia tuve un apoyo bárbaro de la municipalidad, del IPV, de la Secretaría de Cultura, la de Turismo, y así inauguré la galería con la muestra de Cecilia y el laboratorio. Hugo Albrieu, un artista riojano, me contactó con los artistas cordobeses, Pablo Peisino y Gustavo Piñero, que fue la muestra que siguió a la de Cecilia y que va a estar todo julio.
-¿Cómo es la respuesta del público, hay una idea de que a las galerías de arte sólo van otros artistas?
-Sí, hay esa idea de que a este lugar lo visitan solamente artistas o gente relacionada con el arte, pero también viene todo tipo de gente. Me sorprendí la semana pasada porque vino un montón de gente de la zona, o familias que no son habitué de museos o de lugares que tengan más que ver con el arte. Y yo no hago mucha publicidad, salvo los días del evento, después todo es por el boca en boca y las redes sociales. Yo creo que el éxito del lugar tiene que ver con la continuidad y con traer propuestas interesantes. Hay que invertir tiempo, plata, es como una bola de nieve que va generando una cosa más grande, lo importante es intentarlo.
CStll569 está ubicada en Av. Pte. Castillo 569, y abre todos los días de 9 a 13 y de 14 a 21.
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