La histórica Galería Catamarca está en plena reforma. Los trabajos podrían extenderse hasta el próximo año ya que se demolió gran parte de la estructura y se iniciaron trabajos impensados a la hora de comenzar el cambio y recuperación. Jorge Rachid, accionista del inmueble, aseguró que la inversión es millonaria.
Según el proyecto que mantienen hasta el momento los accionistas, se conoció que la demolición tiene que ver con el fin propuesto para la Galería, que es volver a posicionarla como un lugar emblemático para los catamarqueños.
Así lo definió Rachid a El Esquiú.com, quién explicó que “el diseño no está terminado, pero se busca volver a posicionar el lugar realizando locales para alquilar, eso sí, tendrá que cambiar por completo, aunque entendemos que es una obra muy cara, por eso tampoco sabemos si este año o el próximo podríamos comenzar a hablar de ponerla en valor”.
Hasta el momento la galería fue sometida a una serie de demoliciones, producto de las necesidades de recambio de cañerías, tuberías y electricidad, además las paredes estaban obsoletas por el paso de los años. “La Galería hoy es un esqueleto, se trabaja con la plomería, electricidad, luego se harán las paredes y pisos. Esto quiere decir que a medida que los trabajos se realizan hay otras cosas por hacer”, aseguró Rachid.
Se conoció que a pesar de la intención de los actuales propietarios de respetar el diseño histórico y mantener la estructura, hasta el momento se hizo difícil, teniendo en cuenta que el deterioro de los 30 locales con los que contaba el lugar derivó en una demolición completa para luego comenzar la reconstrucción, que podría terminar a mediados de 2013, sobre todo por la fuerte inversión que demanda el acondicionamiento de la galería.
Este año la histórica Galería Catamarca estará cumpliendo 52 años de vida. Fue inaugurada por sus dueños Guzmán y Fridd en 1960. El lugar fue emblemático y muy significativo para los catamarqueños. Sin embargo el paso de los años y la falta de inversión de los propietarios y luego herederos, terminó con la venta a un grupo de accionistas, entre ellos el empresario Jorge Rachid, quien desde el primer contacto con El Esquiú.com sostuvo que el objetivo es tener un lugar rentable, ya que antes del cierre en el 2010 se llegó a cobrar por el alquiler de un local 300 pesos.