Uno entra al consultorio y lo primero que llama la atención no son los interminables cuadros colgados con diplomas de congresos, capacitaciones y cursos que adornan las paredes. No señor. Las fotos son las que atraen, y las personas que están en ellas. Una terna arbitral catamarqueña en el estadio de Gimnasia y Tiro de Salta, otros tres árbitros en Las Estancias, Aconquija, una formación vestida de celeste, con muchos de los ocasionales pacientes parados como equipo, y otros con ropas roja y blanca. Son todos esos jugadores los que hacen que el consultorio de Pablo Lagoria sea donde “la pelota elige atenderse cuando se enferma”.
Hace más de una década que el “Brujo” se vinculó estrechamente con el fútbol de la provincia, y lógicamente con sus protagonistas. Sabe que sus pacientes son especiales, que tiene que hacer de kinesiólogo, psicólogo y amigo muchas veces, para contener las ansiedades propias de quien sufre una lesión y no ve las horas de volver.
“Estos días son largos, duros”, empezó contando el papá de Juan Pablo y Pilar, que sigue vinculado, como desde fines de los ‘90, con Villa Cubas. “Estamos evaluando a los jugadores que vinieron con algunos trabajos de fuerza y flexibilidad, lo que vamos a hacer es una declaración jurada para que nos cubramos nosotros y los jugadores también. Esto nunca se ha hecho. Por experiencia, el año pasado me pasó tener un mal rato por un jugador que vino roto y quiso justificar una lesión acá. Ahora la evaluación y la declaración jurada nos sirven como antecedentes clínicos. Si a ellos les pasa algo el club se tiene que hacer cargo. Y si vienen rotos se tendrán que hacer responsables”.
Pasó los primeros años de su vida escolar en el Colegio Quintana, y más tarde partió a Córdoba para sus estudios. Pero a su pasión la eligió temprano.
-Una vez me fracturé, fue en La Alameda me acuerdo, y bueno fuimos al médico primero y al kinesiólogo después. Creo que lo vi como una forma de estar ligado al deporte en ese momento.
Después cuando estudié medicina, como la química no me gustaba, me decidí por la kinesiología.
-11 años o 12. Iba a la primaria todavía. Todo el primario y secundario lo hice en la Quintana, y después me fui a Córdoba. Empecé la carrera en el año ‘93 y me recibí en el 99. Me quedé en Córdoba hasta que mi viejo se enfermó, volví, y me quedé.
En ese mismo año, en 2000 ya, me llama Andrés Chazarreta para trabajar con él en Villa Cubas, y hasta el día de hoy estoy ahí.
-No, no, no. Yo me metí en el fútbol con Villa Cubas, yo tuve otra formación, y de pronto me tuve que ir al club y hacer una orientación para la parte del deporte.
-Total. El trato, el tiempo, los futbolistas son totalmente distintas de alguien que por ahí es “normal”.
Las expectativas de un jugador, la evolución de una lesión es distinta siempre. Por ahí hay lesiones de primer grado, pero hay otras que son graves y generan más daños neurológicos que físicos.
Si un jugador viene con una lesión de cruzados (ligamentos), que por ahí es la lesión más complicada, no es tanto el daño en la rodilla como el daño neurológico.
Uno tiene que ser todo ahí, y tener un poquito de formación psicológica para contener o bajar las ansiedades del paciente.
-Hay cosas que acá no se pueden hacer, necesitas un medio profesional, y nosotros tenemos un medio mediocre todavía. Por ahí queremos simular ser profesionales en muchos casos, pero estamos lejos, en todos los aspectos.
Nosotros en el consultorio hacemos un trabajo interdisciplinario con los profes, y como tenemos comodidades con el tema del gimnasio eso nos ayuda un montón.
Podemos trabajar en equipo, tranquilos, y con la confianza de los pacientes, y a eso lo podemos lograr sólo en la parte privada.
Y ahora con el club es la primera vez que vamos a hacer este tipo de evaluaciones. Ni cuando estaba en Policial ni en otro club se hicieron.
-Seguro. Personas que confiaron en mí, como Juanjo Pauletto, Chazarreta, Carlos Vera o Elías Pérez, que siempre me tuvieron en cuenta para trabajar con ellos.
Si no hubiese sido por su confianza, a lo mejor mis únicos recuerdos del fútbol se habrían quedado en el River de las Mil Viviendas, en su época más gloriosa jajaja, donde muchos me recuerdan por ser un criterioso volante central, que hizo caso a su vocación ofensiva más de grande, ja.
