¿Por qué se cree que el martes 13 es un día de mala suerte?

Un poco de historia y algunas anécdotas sobre la supuesta maldición que pesa sobre este día.

Para gran parte de Latinoamérica y Europa, el martes 13 es un día de mala suerte. 
Hasta existe una palabra que designa una fobia a este día: trezidavomartiofobia o triscaidecafobia.
Aunque muchos desafían la superstición y deciden “casarse y embarcarse”, muchos más son los que no lo hacen por miedo a que ocurra algo, tanto en España como Grecia y Latinoamérica. 
El martes o el viernes no son días elegidos al azar. 
Marte, según la mitología griega, es el dios de la guerra, por lo cual el día martes está regido por el planeta rojo, el de la destrucción, la sangre y la violencia. Además, la leyenda dice que un día martes 13 se produjo la confusión de lenguas en la Torre de Babel. 
Por su lado, el número 13 desde la antigüedad fue considerado como de mal augurio ya que en la Última Cena de Jesucristo, 13 fueron los comensales; la Cábala enumera a 13 espíritus malignos, al igual que las leyendas nórdicas; en el Apocalipsis, su capítulo 13 corresponde al anticristo y a la bestia. 
En el Tarot, este número hace referencia a la muerte. 
Tal es el miedo que en algunas personas provoca el 13, que muchos aeropuertos y hoteles evitan numerar pisos, elevadores y puertas de abordaje con ese número.
Eso sí, las connotaciones negativas que se le dan al martes 13 no tienen fundamentos científicos, por lo cual se debe tener muy claro que sólo se trata de un mito. 
Incluso hay mucha gente que lo ha tomado al revés, por lo cual dentro de sus creencias lo considera como un día de buena suerte. Tanto así, que durante ese día muchos apuestan por ese número en los juegos de azar.
Uno de los ambientes más sensibles a esta clase de cábalas es el futbolístico, y uno de sus seguidores más acérrimos fue el exdirector técnico de la Selección Nacional, Carlos Salvador Bilardo.
En el Mundial de México 1986, que consagró a la Argentina, las habitaciones de los jugadores en la concentración estaban numeradas, pero se pasaba del 12 al 14: la habitación 13 no existía.
En cambio, sí había un jugador con la camiseta 13: el defensor Oscar Alfredo Garré.
Cuando se estaban definiendo los números nadie lo quería, y Garré le dijo a Bilardo: “Démela a mí, doctor, ¿qué me va a pasar?”. Efectivamente, nada le sucedió y se dio el gusto de levantar la Copa.
En el otro mundial que ganó Argentina, precisamente el realizado en este país en 1978, la camiseta número 13 le correspondió a quien era tercer arquero del equipo, detrás de Ubaldo Fillol y Héctor Baley: el hoy técnico Ricardo Lavolpe.
Esa vez, la numeración se definió simplemente por orden alfabético, por eso Fillol llevaba la camiseta 5 y el 1 era Norberto Alonso, el 2 Osvaldo Ardiles y así sucesivamente.
Las connotaciones aplicadas a este día son iguales a las del viernes 13 en las culturas anglosajonas o el viernes 17 en Italia. La unión del viernes y el 13 se popularizó como consecuencia de la serie de películas de terror “Viernes 13”.n

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