“...¿y la calidad educativa?”

sábado, 02 de octubre de 2010 00:00
sábado, 02 de octubre de 2010 00:00

Sr Director

Me dirijo a Ud. a los fines de poder expresar algunos pensamientos de la situación de los docentes, las escuelas, los directivos, padres y alumnos.
La docencia actual es funcional a los gremios y a la comodidad que les ofrece el Gobierno. Por eso, viven de huelgas, paros, licencias, permisos, olimpiadas, razones particulares, asuetos, feriados, desinfecciones, etc. Nadie controla, porque el sistema está hecho de un modo tan eficiente, que son cómplices todos. Los delegados sindicales tienen autos fabulosos y viajan permanentemente. ¿De qué se quejan entonces? Si el mismo afiliado les paga la fiesta…
Mientras en otras escuelas reclaman mejoras edilicias, tanto en Catamarca como en Buenos Aires, en la Escuela Industrial no paran de edificar y remodelar. Si los docentes no trabajan nunca o despachan a sus alumnos antes de tiempo, ¿para qué tanta obra?
Dice la Señora que es por el Centenario. Entonces se toman todo un año para los preparativos, patios criollos y festejos. ¿Y las clases? …¡Una vergüenza!... ¿Para qué quieren que el Gobierno les dé las computadoras, si los maestros no dan clases? Los directivos están todos con cargos incompatibles, pero nadie los denuncia. Tienen horarios tan raros que nunca se los encuentra trabajando. Hay nombramientos por derecha y otros por izquierda. Y, como dice la Señora, por lo general, son parientes acomodados desocupados con apenas el secundario… y yo me pregunto: ¿y la calidad educativa? ¿Alguien revisó lo que enseñan ? ¿O todo es apariencia?
Esto no es lo que anhelaban Estrada, Moreno, Sarmiento y Alberdi. Las escuelas parecen el Cape: extensas galerías, amplios patios, plantas, arboledas y jardines, salas acondicionadas ¿y los empleados? Afuera haciendo cebo.... No hay padres, alumnos ni maestros comprometidos.
Han burocratizado la educación. Los docentes no están. El magisterio desapareció. La vocación no existe. La entrega y el servicio al alumno son sólo deseos. Hoy se disfrazan de maestros, pero no enseñan nada. Sólo quieren cobrar. Y a su vez, los padres quieren una escuela contenedora.
El sistema es tan perverso que no se puede culpar a nadie, porque todos son parte de él. Por lo tanto, el daño es colectivo pero el beneficio para pocos. Se vienen generaciones de ignorantes.
Gracias Sr. Director por permitir expresamos libremente en las páginas de este medio.

Arq. Lidia G. de Solorzano
MP-12587

Respuesta
Una crítica que muchos podrán compartir y otros tantos no, pero que forma parte del debate a fondo -que nos debemos- sobre el sistema educativo.

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