Fray Mamerto Esquiú, legislador y docente

viernes, 08 de octubre de 2010 00:00
viernes, 08 de octubre de 2010 00:00

El legislador
A Esquiú no le era indiferente el progreso del pueblo, su cultura y adelanto social, pero no le seducía el auge de los intereses económicos emancipados de autoridad moral. Ese fue el rumbo para buscar el bien común como legislador.
Fue electo diputado de la primera Legislatura de Catamarca por dos períodos (1856/1859), el tercero no lo aceptó para dedicarse con exclusividad a su tarea sacerdotal.
Como integrante de la Cámara de Diputados presentó y defendió con éxito diversos proyectos de ley que hacían al adelanto cultural y social; defendió la libertad de prensa, se ocupó de regular el nombramiento de jueces, de la educación y temas de interés general; son normas de conducta con un claro sentido humano, donde dejó su impronta de cristiano y patriota.
Fue autor de la Constitución de 1855 y del proyecto de reforma de 1878. Este no fue tratado en el seno de la Convención Reformadora. Nadie se atrevía a plantear formalmente los motivos de disidencia. En rigor, a varios convencionales no les agradaba el proyecto por el texto del art.57 que establecía: “El cargo sumamente honorable de Diputado representante del pueblo, es gra-tuito”. Este punto motivó más resistencia al proyecto que el del aspecto religioso.
El docente
Según Fray Luis Cano, en su libro sobre la vida y obra de Fray Mamerto Esquiú, pág.56, expresa que la mayor parte de su vida la dedicó a los jóvenes. El trabajo que más tiempo le llevó fue la educación y formación de aquéllos. En 1843 cuando tenía 17 años de edad fue nombrado maestro en la escuela de San Francisco de la Ciudad de Catamarca y al año siguiente director de la misma. Esquiú desde el primer día abrazó esta tarea con verdadero amor. Amplió los planes de estudios y agregó nuevos conocimientos. Reformó los métodos de la educación y eliminó los castigos, reemplazándolos por la palabra persuasiva.
Todos los que fueron sus alumnos tuvieron ponderación por su maestro. A los 19 años de edad ganó un concurso de oposición pa-ra enseñar filosoía, más tarde la cátedra de teología. Treinta años de su vida los dedicó a la docencia. Fundó una larga serie de obras de apostolado juvenil, de caridad, de instrucción y de cooperación con los más necesitados, en especial con los jóvenes, apunta el padre Luis Cano.

Arturo Horacio Iturrez
Autor del libro Fray Mamerto Esquiú, venerable - Un ejemplo a seguir

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