Show del odio

domingo, 12 de diciembre de 2010 00:00
domingo, 12 de diciembre de 2010 00:00

En este caso no voy a hablar sólo como Roberto Piazza artista o diseñador, sino como Roberto Piazza fundador y presidente de una fundación, valga la redundancia, que lucha contra el abuso infantil que no sería este el caso. Y también, contra la violencia doméstica y familiar que sería, entre otras cosas, lo que está sobre el tapete de nuestro abogados y asesores de dicha fundación.
Desde hace tiempo ya, el programa que genera con sus asesores el Sr. Marcelo Tinelli, fue tornando de un programa de diversión (aunque siempre burlista), a un programa con niveles de agresión, violencia de género, discriminación y de apología del odio de manera increible.
Mucha gente podrá no importarle lo que yo diga, y muchos dirán cosas que en realidad, a mi como presidente de mi fundación y voz cantante, no me interesen.
Diré lo que pienso yo y miles de personas que están siendo afectadas en este momento, y en verdad no se dan cuenta.
La televisión siempre divirtió, educó, vendió e impuso estilos…modas y demás cosas.
Lejos están los programas de diversión y de comicidad de hace pocos años atrás, donde verdaderos genios o maestros nos hacían ver, aunque la realidad de la vida, una sonrisa en nuestra cara.
Como Tato Bores, el Negro Olmedo, Jorge Luz, el Gordo Porcel, etc. Y más lejos aún, Odol
Pregunta, Feliz domingo o la Campana de Cristal o Sábados de Pipo Macera. Aunque mucha gente muy joven ni saben de qué les hablo, fueron los generadores, entre miles, de una tevé maravillosa. Lejos quedó todo eso, y hoy, en poco tiempo, comenzó una batalla de un rating perverso y diabólico que día a día, minuto a minuto, busca que suba y suba sin importar el cómo.
Aquí, el fin justifica los medios…como diría Maquiavelo. Y aquí, tenemos un puro ejemplo del producto que el Sr. Marcelo Tinelli nos vende día a día, no sólo en su horario dentro de la franja de protección al menor, sino que en sus repeticiones diarias en otros programas de su productora; que, solapadas en risas y comicidad, vuelven a mostrar las descarnadas y violentas peleas que ya llegan a niveles que la gente no se da cuenta que son perversas, cuasi diabólicas, que están haciendo apología del odio.
El Sida, el cáncer, la homofobia, la violencia de género, el tratamiento de la mujer como objeto sexual, el despertar de lo peor que uno tiene adentro, removiendo con preguntas insidiosas…que de un juego de palabras se llega a explotar las miserias que todos los seres humanos llevamos dentro.
O sea, dirían lo psicólogos que si los factores externos despiertan los factores internos miserables, explotamos y sacamos fuera todo lo peor…y aquí esta el problema.
La gente en general busca ese morbo, lo mira, lo aplaude. Le excita y encima lo idolatra. Tanto al producto como al personaje que comete actos que en una sociedad culta de veras, serían aberraciones como violencia familiar. Repito: apología del odio.
Excitación burda sobre el cuerpo de la mujer, incentivando así a los perversos a la violación y demás cosas que son en este país un gran problema.
Hay, sólo en Buenos Aires, 20 denuncias por hora de violaciones de niñas o niños, o mujeres.
Hay más de 500 mil casos de violencia familiar en todo el país, denunciadas por año (no puedo saber lo que no se denuncia…sería descomunal, porque es mi trabajo en la fundación).
Por eso, con esto que leo, quiero sólo decir que el producto que el Sr. Tinelli nos vende día a día, segundo a segundo, es lo que nuestros abogados y yo decretamos llamarlo: “El Show del odio”.
Sería imposible cambiar la mentalidad de la gente, menos que dejen de ver este programa.
Sería lógico pedirlo, pero es mi deber, luego de haber estado analizando situaciones muy espantosas en este año, advertir que este productor que genera el Sr. Tinelli, es una apología del odio, y que desde mi fundación, y desde varias más, que luchamos contra todos estos temas, trabajaremos sin parar para lograr concientizar a la gente de este tema….que parece un juego y una diversión, pero no lo es. Dirían algunos abogados que parecería que en estas épocas que el país está tan descreído, y tan violento, esto sería como el Antricristo mismo que se instala en la cena de cada familia para dejar un sabor agrio de odio, que luego se descarga en otros inconcientemente. Así que, si quieren…sigan mirando. Pero sepan que esto desde hoy, se llamará “El Show del odio”.
Está en su lógica y adultez hacer zapping, y está en nosotros, los que tenemos la posibilidad de defender situaciones, poder mover piezas para que la sociedad se armonice a pesar de todo. Que sea para bien.
Tan sólo espero tener un país culto y armónico. No un país donde los odiamos, y encima nos tiran desde la pantalla más alcohol y fuego.

Roberto Piazza
Presidente de la Fundación contra el abuso sexual infantil
y la violencia familiar

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