Una sentida pérdida

sábado, 4 de diciembre de 2010 00:00
sábado, 4 de diciembre de 2010 00:00

A un mes de la partida al lugar de los justos, no puedo silenciar y deseo exteriorizar por este medio, las virtudes de un hombre que desde su humildad y constancia supo en su tránsito por la vida brindar a propios y extraños los ejemplos de una persona de bien.
El recordado Nery (Coco) Miranda, nació en una humilde familia, como tantas de la querida Piedra Blanca. Afincados en la recodada Sierra Brava, esta familia se ha caracterizado por la fortaleza de su señora madre y la disciplina que de manera constante prodigaron sus hermanos mayores. Desde muy joven buscó afanosamente un nivel de superación a través del empleo público, desde donde no claudicó con estudios hasta convertirse en un especialista en técnicas de óptica. Más adelante, desde sus actividades supo incursionar en los primeros trabajos en la puna catamarqueña de la siembra de trucha, trabajo que hizo junto a profesionales de la Dirección Provincial de Ganadería.
Aún está presente en el recuerdo el constante trabajo que junto a viejos dirigentes supo encaminar al fútbol del azulgrana de la Sierra Brava, abocándose más tarde a contar con una cancha y una sede para la institución deportiva, intentando seguramente proyectar desde allí una alternativa a los cientos de jóvenes del lugar. Tuvo además una escasa participación en la política pero sabía seguramente que esa actividad no coincidía con sus dones personales y particulares. En su escasa incursión lo hizo con el respeto por sus adversarios circunstanciales. Si tuviéramos que trazar una línea de acción seguramente encontraríamos otras tantas que por razones obvias no alcanzarían en este recordatorio, pero Coco Miranda, para los amigos, incursionó en la poesía y la música junto a sus hermanos. Como escritor pintó en los textos publicados su experiencia y vivencia por el interior de la provincia, permanentemente buscaba recordar los lugares y personajes de su Piedra Blanca querida en revistas de medios locales. Su guapeza lo llevó a superar la irreparable pérdida de sus más íntimos afectos. Su madre, sus hermanos, acá seguramente el acompañamiento de su señora esposa fue vital a través del apoyo constante, para poder así encaminar un hogar digno y bregar por sus hijos, hasta que llegaron a convertirse en excelentes profesionales y dejarlos encaminados a seguir luchando con la humildad y la simpleza que su padre supo cultivar.
Entre sus últimas actividades estuvo la de visitador médico, valiéndole el permanente contacto con los profesionales del medio, más allá de haberse acogido a los beneficios previsionales, no cesaron en su particular forma de ser, austero, humilde, luchador, hasta el último momento en que denodadamente luchó por su vida. Los designios del Todopoderoso se antepusieron a la mejor medicación y a la intervención quirúrgica.
Quienes lo hemos conocido o compartido momentos, supimos de sus cualidades y virtudes de un hombre simple con esas particularidades que quise expresar. Nos sorprendió su desaparición física, casi sin poder entender la infausta noticia.
En algún lugar de ese Cielo ganado estarás en tertulias con tus amigos o seguramente desgranando algunos acordes con el Gringo, el Kelo, El Viejo Suárez, Fermín Medina o el Flaco Jaime. Si es así, no olviden de darle acorde y melodía a los tradicionales valses románticos.
Siempre estarás en el recuerdo, querido y respetado Amigo.

Adolfo Herrera DNI 10.247.858
La Tercena Dpto. Fray M. Esquiú

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