Correo & opinión

Miente, miente que algo quedará

martes, 27 de noviembre de 2012 00:00
martes, 27 de noviembre de 2012 00:00

(*) Por Juan Carlos Ledesma

La semana pasada cayeron como un balde de agua fría las declaraciones del senador nacional Oscar Castillo sobre los vínculos que podrían tener el ministro de gobierno Francisco Gordillo y el jefe de policía de la provincia de Catamarca, Juan José Palomeque.
No sólo hablo de los vínculos, sino que además, como buen político que es, utilizó su dialéctica de manera semántica para dejar picando en la psiquis de los catamarqueños que Gordillo, Palomeque y por supuesto el Gobierno de la Provincia podrían ser parte de un grupo o banda que se dedica al narcotráfico al sostener: “Lo curioso es que la Cámara de Diputados aprobó la Ley de Seguridad, mientras que en los últimos hechos policiales, donde hay detenidos por tráfico de drogas, está involucrado Ariel Alanís, mano derecha de Gordillo”.
Luego Castillo manifestó: “Alanís, puntero político de Gordillo, contrató a Pablo Tello para que realice un viaje a Corrientes en su vehículo particular, para lo cual arregló un pago de diez mil pesos. Una vez allí, Alanís lo ubicó a Tello en un hotel céntrico mientras él realizaba algunos trámites”. “Al día siguiente se entrevistaron con un tal Martínez, expolicía de Drogas Peligrosas, destituido y reincorporado a pedido del actual jefe de Policía, Juan José Palomeque, mire si no será curioso”... Martínez, dijo Castillo, es cuñado de Palomeque, más claro echémosle agua.
Ahora Castillo pretenderá desdecirse de las afirmaciones que hizo en una radio local y que fueron cronicadas por los distintos medios digitales y diarios de papel y al igual que utilizó inteligentemente para instalar las sospechas a través de su oratoria, pretenderá ahora de la misma manera desentenderse de sus propias afirmaciones y volver sobre sus propios pasos, utilizando el slogan mejor arraigado por el FCyS durante veinte años “miente, miente que algo quedara”.

Castillo es poco serio

Las declaraciones del senador Oscar Castillo acusando lisa y llanamente al ministro de Gobierno y Justicia Francisco Gordillo de ser parte de una banda que transportaba droga o del narcotráfico son por lo menos fantasiosas y descabelladas, habida cuenta que son denuncias sin fundamentos que tienen un solo objetivo, cual es el de generar la duda de la comunidad sobre un funcionario honesto, capaz y que trabaja al lado de la gobernadora.
A fuerza de ser sinceros las declaraciones del senador Castillo no llaman la atención por cuanto se esperaba un golpe de esta naturaleza sobre algún funcionario del gobierno de la provincia, ya que Castillo no puede ocultar su desagrado por la pérdida del poder a manos del FpV-PJ el 13 de marzo del año pasado, pero de ahí a culpar y endilgar tamañas falsedades con el único objetivo de difamar y sembrar dudas, es una actitud como mínima canallesca de las cuales son sólo capaces de generar y expresar los que son de iguales y tamaña particularidades.
Se equivoca Castillo si cree que con estas actitudes y denuncias mediáticas va a generar la adhesión y el acompañamiento de la sociedad catamarqueña hacia el alicaído radicalismo que conduce desde las sombras, porque el 13 de marzo los catamarqueños terminamos con un ciclo nefasto que comenzó allá por el ‘91 y que lamentablemente a los catamarqueños nos dejó muy poco, sobre todo el paso de su padre, y de él mismo por supuesto, donde se utilizaban todos los medios posibles para demonizar a los adversarios y hacerles padecer las peores tempestades.

Castillo y sus relaciones
con la droga

Castillo ya denunció a otra persona, de probada honestidad, trayectoria y consideración de sus colegas y de la sociedad en su conjunto, cuando dijo algo muy parecido al denunciar al padre de la exdiputada nacional Pilar Kent de Saadi, el exembajador, escribano William Kent. Lo sucedido posteriormente es por todos conocidos, se disculpó y negó lo expresado en todos los medios de comunicación de la provincia.
En esa oportunidad, el objetivo era al igual que ahora generar las sospechas de la sociedad sobre los dirigentes peronistas. Castillo mintió para ensuciar al exgobernador y yerno del escribano William Kent, Dr. Ramón Eduardo Saadi, generando el miedo en la sociedad horas antes de una elección.
Castillo no debe olvidarse que el paso de su padre por la gobernación, como la de él nada hicieron en lo que se refiere a la lucha contra el narcotráfico como tampoco debe olvidarse el operativo “café blanco”, en el que se desbarataba un cargamento importante (más de 1.000 kgs), hasta ese entonces el más importante de nuestro país llevado a cabo por la Policía Federal y organismos internacionales sin que el gobierno o la policía de la provincia estuviesen siquiera enterados. Castillo no puede ni debe mirar para otro lado y con esta misma lógica utilizada por él, ¿el gobierno de su padre y el ministro de Gobierno de ese entonces fueron culpables y cómplices de quienes transportaban la droga? Nadie podría afirmar tamaña elucubración, como ahora sí lo hace Castillo.
En definitiva, esta especulación de Castillo es una verdadera sonsera y un verdadero disparate de una persona mayor que debe estar pasando por algún estado ambivalente y agudo de su ancianidad, de lo contrario no se entiende bien de qué habla el senador nacional.

Acción desesperada…

La actitud del senador Castillo es la palmaria demostración de lo que está sucediendo en el partido que gobernó la provincia durante veinte años; una UCR desorbitada por la desesperación, la desesperanza y la desilusión de recuperar el crédito perdido de la sociedad y ante ello, la consecuencia y la acción que encontraron es la que tomó Castillo; denunciar y acusar sin fundamentos serios y reales que demuestren aunque sea un poco de cordura.
La UCR y lo poco que queda del FCyS está visualizando cómo el año que viene van a sufrir una gigantesca derrota, por la simple razón de que todavía la UCR no entendió que catamarca terminó el 13 de marzo con un ciclo que duró veinte años y que mientras sigan los mismos actores (Brizuela del Moral y Castillo) digitando la oposición sólo van a cosechar la indiferencia de la sociedad.

(*)Columnisa Invitado

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