Correo & opinión

“Seguridad y democracia”

viernes, 04 de enero de 2013 00:00
viernes, 04 de enero de 2013 00:00

Sr. Director:

Estoy en las antípodas respecto al artículo publicado en el diario “Esquiú” de esta ciudad el día 22-11-12, p. 15. Y -no es necesario polemizar- hay que construir el diálogo democrático en la diferencia, en la diversidad y aportar positivamente para que Catamarca crezca.
La seguridad -tanto personal como comunitaria- es un derecho humano básico regido por leyes supranacionales que hacen al bien común de la humanidad y que Argentina adhiere junto con 192 países más.
Los Derechos Humanos no son un invento o una ocurrencia del gobierno nacional -ni son de izquierda y menos de derecha- tampoco responden a fundamentalismos. Son principios universales (en próximo escrito explicaré).
Este Derecho Humano básico, la seguridad, constituye uno de los fundamentos del Estado y los gobiernos tienen la obligación de garantizarlo.
Pero la responsabilidad no es tan sólo del poder político o gobierno de turno, es también responsabilidad de todos los ciudadanos.
El concepto de Seguridad Democrática debe partir del eje de prevención y disuasión del delito. Concepto de seguridad que debe tener en cuenta las múltiples causas del delito, la complejidad y variedad metodológica para poder operar sobre la realidad y tratar de modificarla o mejorarla.
Un concepto de seguridad donde la prioridad sea la defensa integral de la comunidad, por encima de lo individual. Lo individual responde a un modelo de sociedad individualista y mezquina -modelo centrado en la defensa de la propiedad y que ve en el otro un potencial enemigo- y no un colaborador en la convivencia.
Estudiar y proyectar la coordinación de las jurisdicciones -Nacional, Provincial, Municipal- de las fuerzas de seguridad, las instituciones penales: Poder Judicial, Policías, Servicios Penitenciarios y las instituciones sociales del Estado: Trabajo, Educación, Desarrollo Social, Obras Públicas.
Y no son cuestiones ajenas a la seguridad y ayudan a descomprimir y a bajar el problema, por ejemplo: la preservación del ambiente, la seguridad vial, el control sanitario y de higiene de las empresas, las obras públicas de asfalto e iluminación, el funcionamiento eficiente del transporte, la plena alfabetización, el aprendizaje de oficios, incentivar el deporte y-fundamentalmente- creación de trabajo genuino.
Otra condición importante es la participación comunitaria en la preservación de seguridad, el mapa del delito, y el contralor policial. Participación de la Universidad en los aspectos de las Ciencias Sociales.
Poseer un enfoque amplio y de convicción del complejo tema de la seguridad no nos impide observar y operar sobre las policías que trabajan directamente y cotidianamente. Es un aspecto muy difícil para el que gobierna. ¿Por qué? -porque tenemos problemas endémicos en las Policías: su impericia y corrupción estructural. En lugar de perseguir al delito -lo regulan y administran, y hay enquistadas mafias que regentean “pesados” delitos: juego, trata de personas, droga, lavado de dinero, contrabando, piratas del asfalto, crímenes por encargo, falsificación de dinero y de drogas medicinales. Todo esto en connivencia -repetidas veces” con el poder político, el poder judicial y civiles. Tenemos ejemplos emblemáticos: María Soledad (Catamarca), José Luis Cabezas (Buenos Aires), Marita Verón (Tucumán), el maestro Fuentealba (Neuquén) y muchos otros más.
Se permitió la autonomía policial -el autogobierno corporativo- el “remedio” fue peor que la enfermedad.
Por esto, debemos crear una concepción realista de la seguridad. El involucramiento del Estado y la sociedad civil en la problemática, crear y ejecutar políticas específicas sobre las instituciones policiales. Auditorías internas y externas de parte del Estado y de la sociedad -contralor ciudadano democrático.
Y para que una seguridad democrática sea posible debe haber continuidad en el tiempo, que las políticas de seguridad sean políticas de Estado y no de un gobierno determinado; que el Estado, el gobierno y la ciudadanía destierren concepciones arcaicas y autoritarias.
No criminalizar ni judicializar la pobreza y la militancia social, pues está comprobado que no ayuda a la paz social, a la inclusión, a la integración.
En otro momento diré de la miseria, la exclusión social, la discriminación, la marginación, lacras que en Catamarca pegan fuerte y duelen.
Lucía: pasó un año y los catamarqueños que votaron por ti llevan la fe y la esperanza en ascuas, para que Catamarca crezca transparente en justicia, en inclusión, en solidaridad.
¡Está en tus manos la responsabilidad!
No claudicar.

Juan Manuel Casas Navarro - City Bell
 

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