Correo y opinión

Sexta y última disertación 2013, “de artes y de partes”

lunes, 25 de noviembre de 2013 00:00
lunes, 25 de noviembre de 2013 00:00

Un 20 de noviembre de 2013, que no fue un día más, por el contrario, nos trajo el recuerdo y sentimiento de la Soberanía Nacional, motivado por la derrota de fuerzas navales extranjeras que pretendían hacer pie, “plata y negocios”, en costas del río Paraná, que la historia recuerda y conmemora con el nombre de “Combate de la Vuelta de Obligado”, el 20 de noviembre de 1845.
Un 20 de noviembre, decíamos, con el agregado de una dimensión “extra”, social y cultural, por supuesto de “actualidad y futuro”; como lo entendió la filial Catamarca de la Sociedad Argentina de Escritores, la municipalidad de la Capital y el obispado de Catamarca, que aunando esfuerzos, organizaron este año un ciclo de disertaciones (la 6ta, que culmina ahora) denominada “De artes y de partes”.
El convite se llevó a cabo en el auditorio de la Biblioteca Piedrabuena. La noche del 20 decíamos, se llevó a cabo la disertación programada del magister Víctor Russo, que abordó la temática: La dimensión estética del hombre, complementado con la actuación teatral del Sr. Roberto Albarenga, en la ejecución de un monólogo “Un dios menor”, de la autoría del poeta y escritor Jorge Paolantonio.
A Russo le demandó 30 minutos de lectura, su trabajo de 52 páginas de texto, en tanto que Albarenga llevó a cabo su cometido en un lapso de 15 minutos. Al respecto, cabe de mi humildísima parte el siguiente pensar: la valoración de la actuación de los antes nombrados, no está en el tiempo de reloj empleado sino en la intensidad y profundidad de sus gestos y palabras. Que fue mucha.
Agrego también que el convite, el acto en sí, estaba programado para las 19.30 y comenzó a las 20. Aquí llego al “tuétano” de mi pensar; al meollo de lo que viví la tarde del 20 de noviembre.
Sí. El espectáculo femenino, de belleza y colorido primaveral. El habla misma y conversaciones de las mujeres. Señoras y señoritas. El cotorreo y gracia, alegrías y sonrisas y besos. Todo ello me resultaba gratísimo y realmente valioso.
Vuelvo así, con todo gusto, a la disertación de Russo. El suyo, un trabajo serio y bien meditado y diseccionado, parte por parte . El “cuándo” y el “cómo” de ese entendimiento del hombre consigo mismo; con la naturaleza y cuánto lo rodea, y cuanto “ve” o intuye “ver” como realidad o fantasía. Y no sólo “ver”, sino saber explicarlo para sí mismo y para los demás. Así nos llevó como de “la mano a las figuras y cuadros de esos grandes amigos y maestros de la pintura, como Pablo Ruiz Picasso, de quien recuerdo esta frase autobiográfica: “Si te haces cura llegarás a Papa... yo quería ser pintor y he llegado a Picasso”. Memoración que también me lleva a otro grande entre los grandes: Vincent Van Gogh. Qué decir de este genio de luz y sombras que fue el pintor de nombre “difícil” Rembrandt Harmenszoon Van Rijn. En fin, dimensión estética del hombre, que la apreciamos también en la música, en la literatura y la poesía.
Centramos ahora la atención en los Monólogos de Alvarenga, en el papel de “Apenas un dios menor”, capaz de hacer el servicio de un favor, a quien lo invoque con entera fe y confianza, y así repite: “soy sólo eso, una imagen risueña para que el descreído o el necesitado no se encierre en la tristeza de lo que no llega, pues bien dicen que el hombre vence si no se le agota la fe”.
Ropas y gestos, cuanto más una clara dicción, nos muestran a un artista en Albarenga que lleva a cabo su papel con mucha entereza y personalidad, haciendo patente la ingenuidad del personaje y la consiguiente confianza que despertaba en cuanto lo invocaban. Tuvo el premio de bien merecidos aplausos.

 

Luis Alberto Cárdenas

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