Correo y opinión

A 30 años de la recuperación de la democracia

lunes, 9 de diciembre de 2013 00:00
lunes, 9 de diciembre de 2013 00:00

Este martes se celebran 30 años de democracia en Argentina. En un hecho sin precedentes, durante tres décadas fue el voto popular el que definió quiénes serían sus representantes. La democracia puede ser pensada como una imponente casa en construcción: ya no es sólo un bosquejo, hay terreno ganado, aunque todavía reste mucho por hacer. La democracia siempre tiene sentido en sí misma y, treinta años después, hay motivos para celebrar.
El trigésimo aniversario de la recuperación democrática se presenta como un momento propicio para repensar estas tres décadas reflexionando sobre qué es la democracia, cuáles son sus alcances, los logros conseguidos y los desafíos a afrontar.
En este sentido, es necesario reflexionar, resignificar, poner en tensión y celebrar el proceso de construcción democrática que el pueblo argentino viene desarrollando desde hace treinta años, poniendo en valor los procesos que se han llevado adelante en la defensa de los derechos. Cuestionando las continuidades de la dictadura, fue creciendo en conquistas sociales, en la recuperación de la vida institucional, manifestación popular, ampliación de derechos, libertad de expresión… en la búsqueda de justicia, la producción propia de información, la inclusión.
Todas estas realidades son posibles a partir de las condiciones que generan una sociedad y un Estado comprometidos con garantizar la democracia como espacio de resolución de conflictos y confrontación política.
En este momento se hace necesario indagar sobre las dictaduras y las huellas que marcaron material y simbólicamente los años posteriores e intentar comprender rupturas y continuidades en el proceso de reconstrucción de la democracia.
Por otra parte, resulta imprescindible pensar la democracia trascendiendo los límites de Argentina e inscribiéndose en América Latina, sobre todo en un momento de fuerte vínculo entre los países del Cono Sur, que en los últimos años han propuesto una salida al neoliberalismo a partir de la inclusión y la justicia social.
Si se piensa la democracia más allá de la mera formalidad de sufragar periódicamente, ésta se convierte en un proceso de construcción y ampliación de la participación social en el proceso de formación de una mejor comunidad. Pensar estas problemáticas, tiene que ver con un posicionamiento político, con la convicción de que es necesario robustecer la democracia para lograr sociedades más justas, libres y soberanas y que, en el caso argentino, deben sustentarse en la necesidad de “Memoria, verdad y justicia”.

 

Mesa Política
Partido Intransigente.

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