Correo y opinion

La verdad real

domingo, 24 de marzo de 2013 00:00
domingo, 24 de marzo de 2013 00:00

El abogado de la querella, Lilljedahl (h) solicita un cambio de carátula y con ello producir el agravamiento de la causa, solicita el femicidio u odio de género como también ensañamiento. Para nada es descabellado el pedido, por el contrario podría prosperar. Lo que sí se torna criminal y falaz, es pretender continuar poniendo a Orce en el centro de la escena como supuesto autor del hecho luctuoso.
Analicemos los puntos señalados por el abogado Enrique Lilljedahl. En primer lugar adhiere en todos sus puntos a los fundamentos planteados por los fiscales en el pedido de la preventiva, hecho que no dejara de sorprendernos en virtud de que dicho pedido de preventiva, al igual que la determinación del hecho es algo traído de los pelos, infundado, violatorio de toda garantía Constitucional y Procesal. (Si un alumno de abogacía presentara este pedido de preventiva como un trabajo para aprobar la materia en la cátedra de Derecho Procesal Penal, sin duda alguna sería aplazado y seriamente recriminado). Digo que me sorprende porque en materia penal dicen que buscan LA VERDAD REAL, y usted como hijo del Procurador de la Corte y el poder que ello reviste, podría instar a que se siga la premisa de la verdad real, dejando de lado lo pueril de sus dichos o verdades a medias, que sólo enturbian más el proceso profundizando la herida de dos familias.
Conforme su división en el petitorio, en primer lugar se refiere al homicidio y el incendio del lugar, sobre este punto guardaré silencio por el momento, atento que ellos están siendo evaluados por una comisión del cuerpo forense, aunque es justo resaltar que no existe ningún indicio de presencia de mi hijo Mauro en el horario de 2 a 14 hs. en el lugar del hecho, el día 29. En segundo término habla de la relación entre mi hijo y la señorita Rojas; (asedio y miedo), el fin de la relación quedó totalmente probada; era una afinidad con derecho a intimar de forma esporádica. Ahora bien, ¿Asedio y Miedo? ¡¡Esto es falso!! Quedó acabadamente probado que la señorita Rojas lo buscaba, invitaba a su departamento, más aún del testimonio de una amiga de la señorita Rojas surge que ella le hacía regalos a mi hijo Mauro. También por testimonio de la señorita Acevedo, ex de mi hijo, que lo vio de la mano en el boliche bailable a Mauro con la señorita Rojas, hecho éste que produjo una recriminación por parte de ella. Todo lo que aquí digo obra en el expediente de la causa. Vuelvo a preguntarme, ¿Asedio y Miedo? ¿De dónde surge esto? ¿De la declaración de la madre? Que dice que su hija le contó que era acosada por el pizzero y que le tenía miedo; pregunto ¿dónde está el acoso y el miedo cuando Rojas le hacía regalos, lo invitaba a su departamento y caminaban de la mano por el boliche? La madre dice que en una ocasión estando en el auto con ella, su hija recibe un mensaje que la puso mal y dispersa, con posterioridad dice que lo recibió en el departamento cuando la fue a visitar, ¿al final fue en el auto o en el departamento? Lo que nunca pudo determinar es cómo supo que era del pizzero. ¿No podría haber sido de otra persona? Como su novio Matías, el cual sí le pegaba conforme surge de los testimonios obrantes en la causa, y al cual la madre de María Eugenia lo defiende a capa y espada, llegando al límite de pedir que no se lo investigue. O de cualquier otro de los sospechosos, dado que lamentablemente esta señorita siempre tuvo relaciones altamente conflictivas. Ahora bien la madre dice que era muy insistente y le temía, en tanto la hermana de Rojas sólo dice que le comentó que era pesado (hay mucha diferencia entre ser pesado y temerario). En otro tramo de la investigación surge que al llegar a su departamento llevada por su hermana en el auto, pudo ver a un reconocido profesional en la puerta del edificio, por lo cual le pidió a su hermana que siguiera porque él la molestaba todo el tiempo. Ahora bien, si tomamos estos dichos, el profesional podría ser uno de los potenciales autores del crimen y hasta el momento nunca investigado (por favor no caigamos en la barbaridad de dichos al pasar).
En tercer término el letrado de la querella hace referencia a la declaración del imputado, denominándola mentirosa y contradictoria; esto no sólo no es así, sino que por el contrario de ella se desprende un altísimo grado de sinceridad por parte del imputado a lo largo del relato y en la determinación de los detalles, que por ahí pueda surgir algo que al criterio de la querella sea contradictorio (recordemos que tuvo que hacer tres veces la declaración, por supuestos problemas de tensión eléctrica, porque hubo un problema en la computadora que no la guardó, etc.) Vaya uno a saber si fueron ciertos estos problemas, o fueron el resultado de alguna maniobra para confundir y de ese modo comprometer a mi hijo. Digo esto porque pese a que la defensa le pidió que se abstenga a declarar, él quería contar todo para ayudar en la causa. Ahora sería interesante conocer qué es lo contradictorio que ven los fiscales y la querella, dado que nosotros no podemos advertir tales contradicciones. Salvo que los antes citados respondan a otros intereses que pretendan cambiar el prisma de las cosas y de ese modo ocultar la verdad.
En otro pasaje Lilljedahl hace referencia a que si bien la autopsia no determina con precisión la hora de la muerte, toma como determinante la hora 3.15 según dichos del vecino de Rojas, aunque en la declaración posterior aclara que a las 3.25 siente los gritos y asegura esto porque pudo ver la hora en el reloj del monitor de su computadora. Todo esto está bien, pero lo que a mí personalmente me llama la atención es que si bien era común sentir gritos y peleas en el departamento de Rojas, en esta ocasión no dio urgente aviso a la policía y se fue a dormir tranquilamente, en virtud de que esta vez no era una discusión y peleas, sino como él lo afirma, eran gritos terroríficos.
Con relación a lo que manifiesta el querellante sobre el perfil psicológico de mi hijo, este ya fue evaluado por la Dra. Prenol, miembro de Cuerpo Interdisciplinario Forense dependiente del Poder Judicial, de cuyo examen se desprende que mi hijo Mauro no reviste ninguna conducta psicópata que lo pueda poner en el lugar del autor de tan horrendo crimen; este examen obra en el expediente que tramita la causa.
Por último haré referencia a los mensajes que el letrado de la querella, tomándolos de manera parcial, falaz y perversa, pretende continuar confundiendo a la sociedad y poniéndola en contra de mi hijo. El querellante dice que Mauro miente, que la mañana del 29 de enero fue al banco y si estuvo con la madre de su hijo, no viene al caso explicarlo porque a pesar de lo pretendido por el doctor Lilljedahl, las filmaciones del banco acreditan la veracidad de los dichos de mi hijo.
Dice el querellante que Orce no podía saber que la habían matado a Rojas porque los diarios sólo decían que la encontraron sin vida. Ahora bien, mi hijo conoce que la señorita Rojas fue ultimada por un cuchillazo en el pecho y que le prendieron fuego al departamento porque yo se lo conté dado que lo escuche por radio Valle Viejo, es por eso que el mensaje que manda a su ex a las 13.37 donde le comenta esto es porque yo se lo conté; y dónde ve la contradicción Lilljedahl, con el mensaje de las 14.02 donde Mauro dice “no sé nada, la verdad no sé nada, me dejó helado, no sé cómo reaccionar”. Fíjese la distancia horaria entre el primer mensaje y el segundo donde dice no sé nada; por qué este abogado de la querella no transcribe lo que la ex de mi hijo le responde para que él conteste de esa manera el msj de las 14.02.
También considero dable pedirle al titular de la querella, que en aras de la verdad real analice los msj que la señorita Rojas mandó a su por entonces pareja Matías, de allí puede surgir una línea de investigación diferente y más cierta que la que siguen en estos momentos. En un msj del 25 de enero María Eugenia Rojas le dice a Matías que ya no quería seguir con esa vida que deseaba cambiar, ¿a que vida se refería? Como también a los msj que mandó y recibió de Matías el día 28 de enero donde se hace referencia al dinero y los grisines. ¿A qué se refería con este término más vinculado al arte de la panadería?
Y como éste, una serie de reales contradicciones mucho más gravosas por la entidad que revisten para la investigación y parecen que para las fiscales esas son chucherías irrelevantes; no me explayo más sobre el tema por respeto a la “investigación” pero llegado el momento si es necesario pondré en conocimiento de toda la comunidad los pormenores de esta investigación llena de irregularidades y parcialidad por no usar términos más duros.
Mire doctor Enrique Lilljiedahl (h) le pido que deje de lado sus afirmaciones, cuando solo muestra la verdad a medias lo cual se convierte en una mentira que solo terminará por dañar y profundizar más el dolor de dos familias. Usted proviene de una familia honorable de Catamarca con una trayectoria social y judicial digna; por favor no manche esa trayectoria y ayude a buscar al verdadero culpable, porque mientras mi hijo está preso siendo inocente, un asesino está suelto. Digo que es inocente porque mientras alguien mataba a la señorita Rojas mi hijo dormía a mi lado y su madre lo despertó a la mañana para que vaya al banco.
Conocemos el terrible dolor que siente la familia de la señorita Rojas, y acompañamos y rogamos para que nunca más vuelva a suceder algo de esta naturaleza, que nos destruye a todos como miembros de esta sociedad. Pero también le imploro a la familia de la señorita Rojas y a usted doctor, que ayuden a buscar al verdadero asesino, porque mi hijo no fue. Por favor usted que puede ayude a buscar al verdadero asesino. Gracias.

Mario Robert Orce
 

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