Correo y opinión

De chiquilines, permanentes obstructores, canallas y con fuertes rasgos autoritarios

viernes, 03 de mayo de 2013 00:00
viernes, 03 de mayo de 2013 00:00

El bloque de senadores del FCyS no fue a la asamblea legislativa del 1º de mayo del corriente y entre sus argumentos hay de todo, principalmente chiquilinadas propias de niños enojados por la fuerte sensación de que no son bien recibidos, o peor aún, son discriminados por un gobierno de virulentos y rencorosos dirigentes políticos que vienen con sed de revancha.
Estos diabólicos dirigentes políticos que los catamarqueños eligieron el 13 de marzo del año 2011 y que vinieron a arrasar según ellos, con todas las maravillas que hicieron a lo largo de 20 años en el ejercicio del poder del FCyS son una irrefutable muestra de tales afirmaciones.
Los senadores del FCyS en una solicitada publicada en un diario de nuestra provincia fundamentan el acto de rebeldía y en la misma hablan de la constitución provincial erigiéndose en los máximos exponentes de la interpretación de nuestra carta magna, se amparan esta vez, en el rol que les dio la sociedad y contemplada en nuestra constitución, pero lo irónico es que hoy se aferran e interpretan la constitución que durante 20 años violentaron de manera grosera, ignominiosa y desvergonzada en detrimento del pueblo de Catamarca y que hoy dicen representar.
Hablan de persecución política sin siquiera ruborizarse, cuando está claro que este gobierno tuvo una actitud distinta a la que asumieron desde el FCyS en el año 91, quizás por la impronta de quien asumía la primera magistratura de la provincia, un exgobernador de facto, Arnoldo Castillo, que renunció a su afiliación partidaria a la UCR y jurando no por la Constitución Provincial sino por el estatuto del proceso de reorganización nacional.
Seguramente quienes peinan varias canas, y algunos que no recordarán esta triste etapa que se vivió en nuestro país, donde Castillo fue protagonista indiscutido junto a muchos boina blancas de Catamarca, y que luego en el advenimiento de la democracia y con la intervención federal al gobierno legítimo y constitucional pergeñaban todas las estrategias posibles a los fines de lograr el descrédito de algunos catamarqueños y con ello regresar al poder.
Con Arnoldo Castillo como gobernador llegaron muchos otros funcionarios que también lo habían acompañado durante su gobernación durante el tiempo que duró el golpe cívico militar, y nuevamente los catamarqueños vimos azorados cómo violaban la Constitución Provincial, ya que Castillo jamás podría haberse presentado como candidato ni mucho menos haber asumido como gobernador de Catamarca, por la simple razón de haber sido parte de aquel funesto proceso, ya que la constitución de Catamarca, que los senadores del FCyS hoy respetan, dice en su art. 131 Inc.6: “No haber ejercido funciones de Gobernador, Interventor Federal, Ministro del Poder Ejecutivo o Juez de la Corte de Justicia en gobiernos de facto”.
Con la llegada del castillismo procesista al gobierno de Catamarca se desplegaron ahí sí todas las acciones y prácticas adquiridas durante la permanencia en el poder durante la maldita dictadura. Esto es, que muchas veces se abrían las causas judiciales en cercanía de los procesos electorales para justificar y sostener ante el pueblo de Catamarca el discurso siniestro de que quienes eran parte del FCyS representaban lo bueno de la sociedad, y quienes estaban en el PJ expresaban lo peor de la política.
Muchos candidatos del peronismo durante los funestos años del castillismo procesista estuvieron obligados a hacer vuestras campañas desde las comisarías, habida cuenta que la convivencia entre el poder ejecutivo (Castillo y sus pusilánimes ministros, secretarios y subsecretarios) con el poder judicial (aquellos que llegaron por la totalitaria acción de remover los jueces por un decreto de Castillo y sus ministros, cuando no y esta vez nuevamente fue para violentar la constitución de la Provincia que en su art. Nº 195 expresa irrefutablemente que: “Los magistrados e integrantes del Ministerio Público son inamovibles mientras dure su buena conducta, observen una atención regular de su despacho, no incurran en negligencia grave o desconocimiento inexcusable del derecho y hasta cumplir la edad de sesenta y cinco años”.
Con esta acción el castillismo logró la cortesía y la genuflexión del poder judicial, consiguiendo que no existiera la tan mentada división de poderes en nuestra provincia, y con ello se aseguraron durante 20 años el poder absoluto.
La verdad que los dinosaurescos senadores del FCyS saben perfectamente que no hay comparación alguna con la despiadada acción de amedrentamiento y persecución canallesca que ejercieron durante 20 años en contra de quienes osaron ponerse en la vereda de enfrente, por cuanto todavía existen funcionarios en el actual gobierno o incluso cuántos parientes de altos funcionarios del gobierno anterior ocupan cargos y espacios dentro de la administración pública provincial.
Los dinosaurescos senadores del FCyS saben en su fuero íntimo que el gobierno de Lucía Corpacci es respetuoso de las ideologías de las personas, y que el respeto por el trabajo para todos y todas es un apotegma del peronismo, por ello jamás se le ocurriría avanzar indignamente como sí lo hicieron estos senadores en cada uno de los departamentos que dicen representar, contra aquellas personas que trabajaran contra del FCyS.
Los senadores del FCyS están molestos porque la sociedad les dio la espalda a sus desmedidas pretensiones de perpetuidad hegemónica en el poder, y además porque saben internamente que se les acaba, que la sociedad el 13 de marzo no sólo terminó con un gobierno sino con una forma autoritaria de ejercer el poder, que además de decirle no a Brizuela del Moral y Castillo ahora va por cada uno de los senadores en sus respectivos departamentos, porque son parte del pasado y de todo lo que la sociedad catamarqueña quiere desprenderse para siempre.
Estos senadores son los mismos que jamás pidieron la palabra para oponerse a la claudicante y vergonzante gestión del FCyS durante los 20 años, y los que tampoco levantaron la voz para expresar sus disidencias ante el avance de los trabajadores catamarqueños que fueron despedidos, exonerados de la administración pública provincial por la sola circunstancia de ser afiliados al partido justicialista.
Hoy desfachatadamente pretenden continuar mezclando todo como en épocas pasadas, y de vincular a los peronistas con falsas denuncias del senador nacional Oscar Castillo, quien relacionando a un ministro con el narcotráfico para tratar de lograr algún rédito político, luego pedirá disculpas como ya lo hizo con el exembajador Esc Willian Kent, y todo quedará en la nada o esas serán vuestras pretensiones.
Si los senadores del FCyS fueran serios y tuvieran un poquito de honestidad intelectual, aunque sé que es mucho pedirles, deberían pedir perdón al pueblo de Catamarca por haber calumniado e injuriado durante 20 años y aún hoy continúan o esbozan pretensiones autoritarias de continuar haciéndolo. Si los dinosaurescos senadores del FCyS quieren una Catamarca más justa y prospera, dejen de ser obstructores permanentes y tener actitudes canallescas en contra de una gobernadora que sólo trabaja para hacer crecer de una buena vez a nuestra provincia, sin distinción de religión o filiación política partidaria.
Los senadores del FCyS deberían ponerse los pantalones largos y dejar de lado sus mezquindades personales y sectoriales emulando las mismas ideas y ganas que las del senador nacional mendocino Ernesto Sanz, de querer que al gobierno le vaya mal para ganar las próximas elecciones.

 

Juan Carlos Ledesma
 

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