Correo y opinión

El Papa Francisco y su obispado de Buenos Aires

lunes, 13 de enero de 2014 00:00
lunes, 13 de enero de 2014 00:00

Hace pocos días, el 14 de noviembre de 2013, se realizó en la Capital Federal un importante acto académico en homenaje a Fray Pedro de Carranza y Salinas, primer obispo de Buenos Aires (de 1620 a 1632). Dicho acto fue organizado por el prestigioso Museo Roca, lugar donde se realizó el evento, auspiciado por el mismo museo, el Instituto de Investigaciones Históricas, dependiente de la secretaría de Cultura de la Nación, la Universidad católica de La Plata, el Instituto de Estudios de la Realidad Nacional y la Junta de Estudios Históricos de la Recoleta.
Fueron los conferencistas, Fernando de Estrada quien habló sobre “Política y Religión en el flamante obispado de Buenos Aires”. Quien escribió este articulo habló sobre “Mi noveno tío abuelo Dr. Fray Pedro de Carranza y Salinas, primer obispo de Buenos Aires, 1620-1632”.
La Agencia Informativa Católica Argentina (AICA), al referirse al suceso, dijo: “En la alocución que pronunció el día de su asunción como arzobispo de Buenos Aires y sucesor del Cardenal Bergoglio, Mario Aurelio Poli mencionó a su antecesor en la sede porteña, Fray Pedro de Carranza, primer obispo de Buenos Aires”
La crónica de AICA reflejó así ese momento: “El nuevo Arzobispo, que es doctor en teología y profesor de Historia Eclesiástica y Patrología, contó una anécdota del primer obispo de Buenos Aires, el carmelita descalzo Fray Pedro Carranza, quien debió viajar en carreta y a pie hacia Santiago del Estero, sede episcopal de la entonces diócesis de Córdoba del Tucumán, para ser ordenado obispo y comenzar su tarea ministerial. Con esta reseña, Monseñor Poli quiso poner en claro que es consciente de la misión que emprende en Buenos Aires, Sede Primada de la Argentina. Sé algo de historia de la iglesia y tengo conciencia de las raíces que tiene esta iglesia en Buenos Aires. Por aquí pasaron venerables obispos y arzobispos”
Fray Pedro de Carranza y Salinas se graduó de doctor en Sagrada Teología en la Real Universidad de Osuna, España. Entró en el Carmelo, en España, donde profesó el 25 de noviembre de 1583. Fue elegido obispo por el Papa Paulo V el 30 de marzo de 1620. Recibió la Institución Canónica el 9 de enero de 1621. La Toma de posesión del obispado de Buenos Aires fue el 19 de enero de 1621. Era el gobernador del Río de la Plata, desmembrado del Paraguay, D. Diego de Góngora.
Cuando vino el obispo, cuatro familias religiosas tenían fundadas Casas en la Trinidad: las de San Francisco, Sto. Domingo, La Merced y La Compañía. El 22 de mayo de 1627, el Arzobispo de Lima Arias de Ugarte convocó al concilio de Charcas.
La actuación del obispo Carranza mereció el elogio de la Real Audiencia: “En los obispos que se congregaron ha lucido mucho en esta ciudad, con su predicación y buen talento, don Fray Pedro de Carranza, obispo del Río de la Plata”. También destacaban la extrema pobreza de la diócesis y decían: “Pero es tan pobre que apenas se puede sustentar”. Porque la diócesis asignada a este gran obispo era efectivamente de extrema pobreza y Carranza, de ilustre prosapia, la aceptó y regenteó con cristiana humildad.
Murió el obispo el 26 de noviembre de 1632 y está enterrado en la cripta de la Catedral de Buenos Aires. El ilustre historiador de la iglesia Cayetano Bruno, salesiano, dijo sobre mi ilustre antepasado: “El obispo Fray Pedro de Carranza queda en la historia como un digno y culto pastor, de mal dominado temperamento, siempre por la buena causa, y cuya acción apostólica y celo por las almas debieron acomodarse a la suma estrechez de medios materiales que lo acompañaron en sus casi doce años de vida pastoral”. Y recordemos que de esta sede episcopal surgió el actual Sumo Pontífice, el Papa Francisco.
Al Papa que está revolucionando el mundo para bien de la humanidad, el cardenal Bergoglio, lo conocí siendo subsecretario de Culto de la Nación en 1992, cuando el Papa Juan Pablo II lo designaba obispo auxiliar de Buenos Aires. Desde entonces, y luego como Arzobispo de Buenos Aires, he recibido siete cartas manuscritas de Francisco, siempre pidiendo que recemos por él y con la sencillez que lo caracteriza. Por último, quiero recordar sus palabras dichas en Asís, el 4 de octubre de 2013: “La iglesia debe despojarse de un peligro gravísimo que amenaza a todos: el de la mundanidad, que nos lleva a la vanidad, la prepotencia, el orgullo, y esto es un ídolo".

 

Dr. Arturo Juan Figueroa
Ex subsecretario de Culto de la Nación
Vicepresidente de la Soc. Arg. de Efemérides

Comentarios

Otras Noticias