Hombres de ley

sábado, 18 de enero de 2014 00:00
sábado, 18 de enero de 2014 00:00

Desde la primera copa en Uruguay, en 1930, los árbitros argentinos han impartido justicia dentro de los campos de juego mundialistas, aunque estuvieron ausentes en 5 de las 19 disputadas. Con una variedad de estilos notable, Argentina ha sido representada por referís permisivos o estrictos, sobrios o histriónicos. Ahora, como si faltara algo, a esa lista se incorpora un actor.
Si bien desde hace varios mundiales el tema de la designación arbitral argentina es parte de la especulación y el análisis periodístico, desde la actuación estelar de Horacio Elizondo en Alemania 2006 la cuestión ha tomado otro vuelo. Así, para Brasil 2014, aunque desde la mayoría de los medios se insistía con que Diego Abal iba a ser el árbitro nacional, la FIFA confirmó en días pasados que Néstor Pitana será quien tenga la responsabilidad de representar al referato de AFA.
Misionero, profesor de educación física, ex jugador de Guaraní Antonio Franco de Posadas y de Textil Mandiyú de Corrientes, entre otros equipos, Pitana guarda en su biografía una particularidad distintiva: un paso, aunque fugaz, por la pantalla grande. En el año 1997 se filmó en su provincia la película La furia, famosa por el grito desesperado de -“¡Guardias!”- del actor principal Diego Torres, quien desde detrás de las rejas llamaba a los celadores. Uno de los guardia cárceles era Pitana, que en ese entonces tenía 22 años y quería mostrar sus dotes actorales.
Más allá de esta curiosidad, su designación lo coloca en la selecta lista de los hombres de negro –aunque ya no tanto- que desde el inicio mismo de los mundiales representan al fútbol argentino.
José Bartolomé Macías, según muchos especialistas el mejor árbitro de la historia del fútbol argentino, fue quien representó al arbitraje nacional por primera vez. En Uruguay 1930 dirigió los dos partidos de Estados Unidos en la fase inicial. Con la llegada del profesionalismo, Macías pasó a dirigir en la Liga Argentina de Football, un nuevo campeonato con jugadores rentados, que no estaba afiliado a FIFA pero contaba con los mejores equipos del país.
En el siguiente mundial, en 1934, no fueron profesionales sino jugadores de La Liga Amateur quienes representaron a Argentina. Así, el bueno de Macías se quedó sin su segunda copa.
De ahí en adelante, Argentina estuvo ausente en las Copas Mundiales durante 20 años. Como consecuencia de esto, los jueces argentinos tampoco participaron en los mundiales de 1938, 1950 y 1954. Recién en Suecia 58, la selección nacional retoma su participación y también regresan, entonces, los árbitros nacionales.
El juez Juan Brozzi fue quien tuvo a cargo dos partidos mundialistas en Escandinavia, uno de ellos, el partidazo por el tercer puesto entre Francia y Alemania.
Tras un impasse en 1962, en el que no hubo árbitros argentinos, Roberto Goicoechea, con su tradicional sobriedad y apego al reglamento, arbitró en Inglaterra 1966 llevando adelante, sin sobresaltos, su único partido: Hungría - Bulgaria. En Alemania 1974 fue Luis Pestarino quien viajó con la delegación de la AFA. Recordado por sus gestos ampulosos para sancionar cualquier jugada, entregaba al público una especie de entretenimiento extra, aunque a veces su histrionismo lo llevaba a tomar decisiones equivocadas.
Norberto Coerezza fue un hombre que había nacido para eso de pitar dentro de un campo de juego y era un estudioso de las reglas. Comenzó a dirigir en 1957 y en 1978, el año de su retiro, se convirtió en el árbitro récord argentino al dirigir el partido inaugural del mundial, entre Alemania Federal y Polonia. Coerezza ya había representado a la Argentina en México 1970, donde arbitró en dos encuentros, siendo hasta la fecha, el único argentino que participó en dos Copas Mundiales.
Arturo Ithurralde en España 1982, Carlos Espósito en México 1986 y Juan Carlos Loustau en la copa de Italia 90 fueron los que engrosaron la lista mundialista argentina, que continuó con el “siga, siga” de Francisco Lamolina en 1994 y pasó a la rigurosidad de Javier Castrilli en 1998, quien a pesar de su fama de “sacatarjetas” no mostró ninguna roja en los dos encuentros que arbitró.
El que sí expulsó dos jugadores y se convirtió en factor determinante a la hora de una clasificación fue Ángel Sánchez en 2002: en el partido que Corea le ganó 1 a 0 a Portugal, el argentino le mostró la colorada a los portugueses Joao Pinto y Beto. Los lusitanos interpretaron que fueron perjudicados y lo bautizaron, de manera injusta, el “Codesal argentino”.
De Elizondo ya algo dijimos, pero bien vale ampliar. Fue designado para dirigir en Alemania 2006, donde se convirtió en el primer argentino en disputar 5 partidos en una Copa y en arbitrar una final mundialista. La polémica jugada donde Zinedine Zidane le dio un cabezazo en el pecho al defensor italiano Materazzi no fue advertida por Elizondo, quien de todas formas expulsó de manera correcta al francés luego de haber sido informado por el cuarto árbitro. El último fue Héctor Baldassi, quien en Sudáfrica 2010 cumplió una tarea discreta.
Si bien todos los árbitros estuvieron envueltos en alguna polémica, los argentinos han tenido en general buenas actuaciones. Lo mismo se espera de Pitana, aunque el ruego es que no pueda dirigir los partidos decisivos, porque eso querrá decir que la selección va con buena estrella hacia el campeonato. Por eso, Pitana querido, un deseo de buena suerte, pero sólo hasta ahí.


Eduardo Cantaro
(Télam)
 

Comentarios

Otras Noticias