Catamarqueños en el Crucero Gral. Belgrano

domingo, 4 de mayo de 2014 00:00
domingo, 4 de mayo de 2014 00:00

Un poco de historia. El crucero se construyó en Estados Unidos, fue botado el 12 de marzo de 1938 y bautizado con el nombre de USS Phoenix. El 7 de diciembre de 1941, aviones japoneses atacan la base naval de Pearl Harbor donde estaba apostada casi la totalidad de la flota norteamericana en el Pacífico. Allí se encontraba este crucero que abrió fuego sobre los aviones enemigos y pasó frente a poderosos acorazados que estaban envueltos en llamas.
Durante doce años participó en misiones de guerra en los océanos Pacífico e Índico, hasta que fue puesto en venta. El gobierno de Juan Domingo Perón lo compró en cuatro millones de dólares, cifra en la cual se incluía el costo de ponerlo en adecuadas condiciones operativas.
El 5 de diciembre de 1951 entró majestuoso en la Base Naval de Puerto Belgrano, ya con el nombre de ARA 17 de octubre. Se iniciaba así la etapa de modernización más importante en toda la historia de la Armada Argentina.

Rumbo a las Islas
El viernes 16 de abril de 1982 zarpó de la Base Naval de Puerto Belgrano rumbo al Teatro de Operaciones del Atlántico Sur con 1093 tripulantes: 56 oficiales, 627 suboficiales, cabos y marineros, 408 soldados conscriptos y 2 cantineros civiles.
Para mantener la reserva de combustible y recambiar munición, el crucero cruzó el estrecho de Le Maire, se internó en el Canal de Beagle y llegó hasta el puerto de Ushuaia. Desde allí numerosos tripulantes enviaron cartas a sus familiares.
El 24 de abril partieron de Ushuaia mientras escuchaban atentamente las comunicaciones radiales sobre el fracaso de la diplomacia y la eventualidad de un conflicto armado.

El ataque
El 1 de mayo el submarino inglés HMS Conqueror observó con periscopio la figura inconfundible del Crucero General Belgrano, en plena tarea de reabastecimiento de un petrolero argentino. Lo siguió expectante todo ese día. El crucero recibe la orden de suspender su incursión hacia las fuerzas británicas y dirigirse hacia el área táctica Julián.
Fuera del área de exclusión y regresando hacia el continente se encontraba el crucero argentino cuando, a las 16 del domingo 2 de mayo, el submarino nuclear Conqueror, previa consulta a Londres, disparó dos torpedos que lo alcanzaron en su casco. Perdieron la vida 323 tripulantes, el resto logró saltar a las balsas salvavidas.

El rescate
Luego de permanecer más de 26 horas en uno de los mares más tempestuosos del mundo, con temperaturas de más de diez grados bajo cero y con vientos cercanos a los 80 kilómetros por hora, que levantaban olas de diez metros, los sobrevivientes fueron rescatados. El destructor Bouchard recogió 64 tripulantes, el buque polar Bahía Paraíso rescató 88 sobrevivientes; el destructor Piedrabuena recogió 276 y el aviso Gurruchaga recogió a 365 tripulantes. Las operaciones aéreas de búsqueda continuaron por cuatro días.
Entre los 323 argentinos fallecidos estaban los catamarqueños Robustiano Antonio Barrionuevo, oriundo de El Huaco, Andalgalá, y Carlos Alberto Valdez, nacido en Tinogasta.

Sobrevivientes catamarqueños
Luego de vivir una verdadera odisea fueron rescatados el cabo segundo electricista Rubén David Moya, domiciliado en San José, departamento Santa María; el cabo segundo peluquero Hugo Luis Rojas, con domicilio en El Divisadero, La Paz; el cabo primero maquinista Ángel Rafael Cardozo, domiciliado en Máximo Victoria de San Fernando del Valle; el cabo segundo de mar Ramón Federico Ormachea, residente en la calle Los Gladiolos de El Rodeo; y el cabo principal electricista Carlos Cabrera, con domicilio en Pomancillo, FME. También estaban Einer Ricardo Martínez, de Santa María; Guido Orlando Hernández, de Capital; y el cabo principal José Ernesto Caniza.

Las últimas fotos
Existen cinco fotos borrosas tomadas por el capitán de fragata Martín Sgut, momentos antes de que el Belgrano se hundiera. Las tomó con una cámara de 5 mm a 140 metros de distancia. Al desembarcar en Ushuaia, Sgut tanteó sus bolsillos y vio que la cámara estaba sana y seca. No se separó de ella hasta llegar a la base naval, donde se la entregó a su superior Héctor Bonzo. Sgut no sabía que las imágenes que había tomado recorrerían el mundo.
Bonzo pidió revelar el rollo en la mayor confidencialidad. Pero el 8 de mayo el New York Times publicó las fotos del ataque que más vidas causó en el conflicto del Atlántico Sur. Al día siguiente estuvieron en las portadas de los periódicos y pantallas de todo el mundo. Mostrar en medio de la guerra las fotos de un ataque que había costado la vida a 323 argentinos resultó demoledor para el gobierno militar y para la fortaleza moral de nuestro pueblo.
La Armada investigó el hecho y el capitán de corbeta José Garimaldi fue juzgado y destituido por haber duplicado los negativos.
En las fotos tomadas por Sgut se ve la pequeña silueta de dos hombres de pie sobre la cubierta. Eran el capitán Bonzo y el suboficial catamarqueño Ramón Barrionuevo: los dos últimos hombres que quedaron en el crucero.
La acción de Barrionuevo, ayudando a rescatar a los heridos, quemados y mutilados, el heroísmo de permanecer hasta el último minuto en la nave y la fraternidad demostrada con su superior y amigo, son una muestra categórica del temple, de los valores y de las aptitudes presentes en los soldados y marinos catamarqueños durante la guerra del Atlántico Sur.

Prof. Mario Daniel Vera - FME

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