Divina la Negra y cómo se la extraña

martes, 27 de octubre de 2015 00:00
martes, 27 de octubre de 2015 00:00

Qué maravilla Mercedes, sigue alegrándonos con su voz; por cierto la manta de vicuña que lleva puesta en esta foto se la regalé yo.
En esa época vivía en Madrid y un día me llama Mercedes para que la busque en su casa de la calle Sor Ángela de la Cruz para irnos a cenar (cuando ella invitaba me llevaba a los mejores restaurantes y a la hora de pagar me daba la guita por debajo de la mesa para que pague y cuando me tocaba pagar a mí ella elegía siempre restaurantes baratos, divina la Negra).
Resulta que una de las veces que voy a buscarla y estaba frío; me voy con mi manta de vicuña, nada más abrirme la puerta y saludarnos agarra la manta y se la pasa por la cara acariciándose y me dice: ‘Luisito yo nunca tuve una manta de vicuña’. La abrazo y le digo: ‘Mechita, ésta es un regalo sino te la daría, pero ahora mismo llamo a Catamarca a Joaquín y le encargo una para vos, eso sí, se demorará de 2 a 3 meses’.
Dicho y hecho. Llamé a Joaquín (Negro Quiroga) ahí nomás y pasaron 2 meses y algo y me llega.
A los días siguientes vuelve Mercedes a Madrid y me llama. ‘Luisito acabo de llegar, me vine unos días a descansar’.
‘Genial’, le digo, ‘te tengo una sorpresa, apenas salga del laburo paso por tu casa’.
Y así fue, le llevé la manta y le dije que era un regalo de los hermanos Quiroga y que la señora que las hace había tejido esa manta para ella. Qué feliz estaba, al día siguiente viajaba a Bilbao para acompañar en una actuación a Joan Báez y allí salió al escenario por primera vez con su manta de vicuña.
Divina la Negra y cómo se la extraña. Por cierto, también aclaro, Joaquín pagó la manta.

Desde España
Luis Quiroga del Pino

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