Correo & opinión

Menoscabo cruel

miércoles, 7 de octubre de 2015 00:00
miércoles, 7 de octubre de 2015 00:00

Estimo que la mayoría de la sociedad catamarqueña se habrá hecho eco de esas lecturas de todos los medios de nuestra provincia que cronican con desmesurado estupor las desembozadas declaraciones del vicepresidente de la Cámara Electoral Nacional, Alberto Dalla Vía, quien sepulta lujosamente nuestra dignidad, cual funeral maldito, al afirmar nuestra incapacidad de llevar a cabo un proceso electoral.

Este menoscabo cruel que tergiversa nuestra naturaleza significa nada más ni nada menos que un regreso a viejas recetas desesclusivas a nuestras instituciones, pues según se dice: “Dios está en todas partes, pero vive en Buenos Aires”.

Esta abochornante declaración devenida seguramente de un obtuso que no quiere ver la realidad de nuestro pueblo, me sustrae a una nota que publiqué en un medio local por el año 2004, en la cual hacía conocer los dichos de un profesor de la UBA (de Derecho) en un libro de su autoría donde, al hacer un tratado de los sordomudos, ponía como ejemplo que vienen a ser como un habitante de S. F. del V. de Catamarca, puesto que están lejos de los medios de comunicación. Recuerdo que se trata del año 2004 y que por lo tanto son cretinos e intolerantes. Esto me atragantó las fauces de mi faringe, estrellándose en mi orgullo de catamarqueño. Por ese entonces la diputada Pilar Saadi solicitó un repudio de la cámara para este profesor y el consiguiente pedido de anulación de tales términos en su libro (con todo el respeto por los sordomudos).

Consecuentemente de lo anteriormente descripto me pregunto: ¿Por qué allá nos tendrán en ese concepto? ¿No existimos? ¿No tenemos relevancia nacional? ¡Comprovincianos, compañeros, correligionarios, camaradas, etc.! ¿No será el momento de hacer una autoreflexión? ¡No confundamos paz con pasividad! No traicionemos a nuestros ancestros del territorio (Santa María), los indios Quilmes, bravíos y nobles, dueños auténticos de suelo catamarqueño, que cuando finalmente los pocos que fueron dominados por los invasores y llevados a Buenos Aires, al partido que hoy lleva su nombre (Quilmes), hicieron un pacto de no procrearse a fin de extinguirse antes de ser sometidos a la esclavitud. Tenemos que recuperar ese orgullo que nos legaron con tenacidad y altivez.

Y como dijo el Papa Francisco: la exclusión social es la negación total de la fraternidad humana.

Por último: ¿No estaremos haciendo un excesivo uso de trivialidades farandulescas televisivas o de celulomanías grotescas?


José Domingo Orellana
DNI 4.999.880
San Antonio - FME
02-10-2015

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