Por qué no los municipios

lunes, 31 de agosto de 2015 00:00
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Una somera lectura de la ley nacional de Tránsito, teniendo en cuenta las exigencias que se derivan de dicha ley para acceder a una Licencia para conducir en los municipios -que hayan adherido o no a la ley 24449- y que obliga a todos los argentinos, es suficiente para comprender la imposibilidad por parte de aquéllos (los municipios) de estar en condiciones de poder cumplimentar y responder, con seriedad e integralmente, y por lo tanto legalmente, a todos los artículos que tienen que ver con el asunto. De aquí nace la fuerte convicción de la fundación Don Bosco para insistir en que el control del tránsito debe estar en manos de la Policía de la provincia, que es una institución con una infraestructura omnipresente y con reglas unificadas en todo el territorio.
Es evidente que aquí se habla de una suerte de división policial de Tránsito compuesta con personal altamente capacitado y en cantidad suficiente como para lograr en poco tiempo convencer a la sociedad de que eso que se propone va a funcionar -como funciona en los países desarrollados, donde ello es moneda corriente-.
Insistimos: en poco tiempo tendremos resultados altamente positivos que nos llevarán a bajar los elevados índices de accidentes tanto en las calles como en las rutas y, por ende, también los altos costos que demandan la cantidad de lesionados y, en algunos casos, las pérdidas de vidas que significan las muertes de más de 50 personas al año, en general, jóvenes (en 25 años significan más de 1.250 muertos). ¿A quiénes deberíamos culpar de tanta inacción? ¿De tanta omisión? ¿Qué se hace para evitar tantas muertes?
Por ejemplo, los funcionarios de los diferentes municipios a cargo de la aplicación de esta ley se han preocupado para que la asignatura de “Educación Vial” se incluya en todos los niveles educacionales. ¿Cuántas escuelas lo hacen? ¿Cómo pueden demostrarnos que las medidas y formas de prevenir accidentes se difunden con frecuencia para que ello contribuya a que la ciudadanía tome conciencia sobre algo que cada día va en aumento? Folletería alusiva, por ejemplo.
¿Exigen con seriedad y en término de tiempo aceptable el cumplimiento de los cursos de capacitación previos al otorgamiento de la licencia? ¿Es suficiente una capacitación que dure apenas una semana? (¿Por qué en los países europeos se habla de una capacitación obligatoria de por lo menos 6 meses y en otros casos de un año?)
¿Cómo están implementando la inspección técnica vehicular? ¿Hay personal competente en los municipios del interior que lo hagan a conciencia?
La ley habla de “afectar predios especialmente acondicionados para la enseñanza y práctica de conducción”. ¿En Catamarca, qué municipios cuentan con esos predios, sobre todo para la práctica? Ni siquiera la ciudad de Córdoba los tiene. ¿El que está al lado del Chateaux Carreras? Es un potrero apenas demarcado y sólo para tomar el examen de práctica.
La ley habla de Escuelas de Conductores. Hace más de 25 años que la fundación Don Bosco viene hablando de la necesidad de estas escuelas. Hay, sin embargo, antecedentes de una cierta inquietud por el tema. La ordenanza N° 2143/90, sancionada por el concejo deliberante, con fecha 6 de setiembre de 1990, firmada por el entonces intendente Guido Jalil, dice: “Créase el Departamento Escuela Municipal de Conductores...”. Y más adelante sigue: “Fíjase al Departamento Ejecutivo un plazo de ciento cincuenta (150) días... para que disponga de un predio donde se pueda emplazar la pista de aprendizaje y examen con todos sus accesorios, etc. (ver Boletín Municipal N° 20, en la página 331). Tres años más tarde, con fecha 20 de mayo de 1993, otra ordenanza vuelve a crear “en el ámbito de la municipalidad de la Capital, la escuela de Tránsito”. Dice: “Serán objetivos de la Escuela creada por el Artículo 1”: a) Dictar cursos de capacitación y educación vial para conductores de vehículos de distintos portes, b) Inspección Técnica vehicular; c) Capacitación de Inspectores de Tránsito para la enseñanza de la Educación Vial en las escuelas primarias y secundarias; d) Tomar exámenes para obtener el carnet utilizando para ello una pista de aprendizaje; e) Difusión por todos los medios de las normas vigentes de tránsito; f) Publicación de un Manual Vial; g) Elaborar estudios de la problemática del tránsito local y proponer las soluciones a cada caso; h) Construcción del edificio escolar y playa de aprendizaje”.
También el expediente N° 1.524, Letra l, año 99, con fecha del 16 de febrero de 1.999, dice: “Se procede a la ejecución de la creación de una Escuela para Conductores, dado el incremento y reclamos de los accidentes”. A este expte. lo acompaña una nota dirigida al secretario de Obras y Servicios Públicos, Marcelo Patria. Dice: “Atento a la participación del Municipio en el ‘Foro Permanente de Seguridad (...) al actual programa de Gobierno en el que está contemplada la creación de una Escuela para Conductores, me dirijo a Ud. a fin de que por el área que corresponda se proceda a la ejecución del proyecto tanto de la pista de aprendizaje como de las obras complementarias (aulas, oficinas, sanitarios, etc)”. Y sigue: “El predio destinado a tal fin sería el parque Adán Quiroga, sector ubicado al Norte del Club Hípico”. Y firma el entonces Intendente, Eduardo Brizuela del Moral.
Todo ha caído en saco roto. ¿Por la sencilla razón de que todo esto provenía de una ONG?
La conclusión es más que obvia: Si el municipio capitalino no ha estado en condiciones de poder materializar tan importante emprendimiento que tiene que ver con un control de tránsito eficiente, continuo y omnipresente; con la defensa de la vida de los ciudadanos y con la creación de múltiples fuentes de trabajo, etc., ¿sería lógico pensar que los municipios del interior de la provincia podrían estar en mejores condiciones que el capitalino cuando constantemente sus empleados municipales están reclamando salarios más acordes a sus necesidades y que no encuentran ningún eco favorable por tales reclamos?
Se impone, por lo tanto, la necesidad y urgencia en ponerse a estructurar una ley que sea igual para todos los catamarqueños. Esa ley ya existe, es la ley nacional de Tránsito N° 24449 que obliga a todos los habitantes del territorio nacional. También a los habitantes de cualquier municipio que quieran recorrer nuestro país. Sólo una unificación a nivel nacional con iguales exigencias para todos nos puede impulsar a ser más obedientes a las normas de tránsito y a respetar los derechos que asisten a los demás usuarios de calles y rutas.
Dicha ley será de indudable beneficio para todos los municipios, porque sus habitantes habrán adquirido una profesionalidad tal que hará que los accidentes viales y sus tremendas secuelas comiencen a disminuir. Por otra parte, serán menos los heridos, menos los que necesiten rehabilitación, menos los muertos y menos las pérdidas materiales. Sus habitantes verán aumentado el respeto por las normas y por la vida de sus semejantes y se tendrán más recursos económicos para usarlos en mejorar las condiciones de vida de la gente porque se producirá un incremento importante en la economía de todo el rubro automotor: aumentarán las fuentes de trabajo, por lo tanto, habrá más empleos, más actividad en todos los talleres, más venta de repuestos, etc.
A Brizuela del Moral, poco tiempo antes de asumir como gobernador, le hice una visita que duró una media hora. Le insistí en la importancia de que sea la Policía de la provincia el único órgano de control del Tránsito. Me comentó: “Tuve la fortuna de conocer Alemania. Allí he podido comprobar lo seguro que es el tránsito. Efectivamente, todo ello está en manos de la Policía estatal”. Al insistirle yo que en Catamarca y en el país debería hacerse lo mismo, me dijo que lo iba a pensar. También al Dr. Kirchner, unas semanas antes de las elecciones, cuando vino a Catamarca, le mencioné el hecho de que debería ser la Policía en cada provincia la que controle el tránsito, él me dijo: “Así debe ser”. Pero luego no me convocó para tratar el asunto.
Ya han pasado años de la gestión de ambos y la cosa no parece preocuparles mucho. A nuestra Gobernadora la invito a dar un primer paso para que Catamarca sea la primera provincia en aplicar la modalidad que aquí se sugiere. De ser así, estaríamos rescatando miles de vidas y multiplicando las fuentes de trabajo relacionadas con el rubro automotor. El despegue de la provincia se habría asegurado. Todo se habría mejorado.
Juan Servera

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