Una mujer empoderada por Dios

domingo, 23 de diciembre de 2018 04:44
domingo, 23 de diciembre de 2018 04:44

Por  Pablo Caruso

Un día como mañana, a la medianoche, en una cueva hedionda y fea, refugio para animales, se producía el acontecimiento más grande de la Historia para toda la cristiandad y para la humanidad entera: el nacimiento de Cristo.

María, con nueve meses de embarazo, estaba cansada. José, su esposo, había recorrido todas las posadas y hoteles de Belén de la época para que su mujer pudiese descansar en un lugar digno. Pero a causa de un censo que había mandado a realizar César Augusto, todos los hospedajes estaban overbooking, como diría hoy un operador turístico.

Aquella cueva, donde José acomodó lo mejor que pudo a su esposa María, fue el único refugio que pudo encontrar. Habían transitado muchas horas a lomo de burro para llegar hasta Belén, y aunque ella ya estaba en un avanzado estado de gravidez, no querían dejar de cumplir el mandato cívico. Esa noche María ya siente moverse dentro de sí al niño. La hora estaba llegando. Pero el mundo no se detuvo: los comerciantes seguían comerciando, las amas de casa continuaban en sus quehaceres, los periodistas seguramente cubrían la información del Censo que se estaba realizando en aquel momento, pero la gran noticia, la primicia, estaba ocurriendo en una cueva. A veces pasa.

Siglos después, los periodistas seguramente harán notas “novedosas” sobre la fecha de nacimiento del Mesías. “Jesús no nació el 25 de diciembre”, dirán. 

Dionisio “el exiguo” fue quien puso orden al caos existente de los sistemas de datación, que eran variados y confusos. Con los datos de los que disponía situó el Nacimiento de Jesucristo a fines del año 753 de la fundación de Roma, pero esto tampoco es seguro. Lo cierto es que el día del nacimiento de Jesús fijó el centro de la Historia occidental y cristiana.
Todo fue por el “sí, hágase”, de una mujer.
 

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Comentarios

23/12/2018 | 10:20
#1
¿Y el empoderamiento de María como mujer en que parte del relato entra? ¿Qué posibilidad tenía de negarse a llevar el embarazo que le ordenó su creador? ¿Dónde estuvo su posibilidad de elección? Es el mito perfecto de la mujer sometida endiosada, transformada en Santa Madre y esposa. Las únicas virtudes que se le reconocen vienen dadas por los varones que la rodean. Hasta quién escribe las enfatiza!

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