Columna de opinión de Víctor Leopoldo Martínez

Matar por la espalda: sus variantes

El autor traza un paralelo entre la esencia del denominado Caso Chocobar y la realidad política del país.

Tiro preguntas a las que hoy la sociedad debería acudir buscando encontrar respuestas para la realidad que le toca vivir y así hallar un sentido a su existencia como tal.
Parto del caso de un policía asesino, Chocobar. Lo tomo como referencia de una situación extrema de alto riesgo que fácilmente, y como figura de deslealtad, puede ser traspolada a no pocas situaciones de actos traicioneros. Simplemente lo hago   para reflexionar e intentar que los catamarqueños lo hagamos por salud mental. 
¿Por qué aplaude el presidente un asesinato, el asesinato cometido por un policía? ¿Cuánta gente inocente hoy está muerta porque fueron víctimas del “gatillo fácil”, de feroces represiones o por “equívocos” policiales y/o de fuerzas de seguridad; otras encarceladas injustamente, pero por suerte no muertas? ¿Es un buen ejemplo aplaudir asesinatos para la sociedad “civilizada” que el Sr. Presidente –dice- quiere construir a futuro? ¿Esa será una de las características de la sociedad que el actual Gobierno nacional pretende construir? ¿Sobre qué base y qué antecedentes personales lo pueden hacer estos señores? ¿La sociedad debe celebrar que la ley de la selva se implante en nuestro país? En la semana que pasó se empezaron a organizar grupos de vecinos en Florencio Varela (Bs. As.) armados con palos y objetos contundentes que salen a las calles a hacer justicia por mano propia cansados de la inseguridad. ¿Este es el Estado que pretenden los defensores de las instituciones de la república, los que dijeron que traían el CAMBIO? 
¿Disparar por la espalda es un acto de valentía o de cobardía? ¿Combatir la inseguridad con actos criminales diferencia a los protagonistas de ambos lados dentro de un hecho delictivo o criminal? ¿Se animaría Chocobar, u otro policía, a dispararle por la espalda a un Beccar Varela que asesinó a un isleño en pleno delta del tigre o a un Aranguren que con sus decisiones tarifarias esquilma el bolsillo de la gran mayoría de los argentinos y no pocos hasta podrían morir de angustia? Ya murió una auxiliar de maestranza en la provincia de Bs. As. hace dos años –Gobierno de Vidal- porque al ir a cobrar se dio con que no tenía nada ya que le habían descontado todo. Se murió por un error contable o abuso de una autoridad educativa. Cuando un periodista le preguntó a Macri sobre esto, el Presidente respondió: “No sé, no te puedo responder porque no estoy en tema”.  
Chocobar mató a un delincuente por la espalda por un crimen que no existió, ya que la víctima de las cuchilladas del delincuente sigue vivo. El asesino Veccar Varela -por portación de apellido- goza de los beneficios del estado de derecho a pesar del horrendo crimen cometido; Aranguren de la inmunidad que le da ser integrante de un Ejecutivo Nacional plagado de corruptos a quienes la Justicia no se anima a investigar por temor a la sentencia mediática, ya que un empresario, propietario del mayor monopolio de comunicaciones del país, con criterio mafioso y a través de sus medios, aprieta, fabrica pruebas, enjuicia y condena como si fuera el Poder Judicial mismo. El hombre no quiere competencia ni para él, ni para su –por ahora- socio presidencial. Se acabó el Poder Judicial. La Justicia es impartida mediáticamente mientras lavan la cabeza y le meten absurdas ideas al indefenso ciudadano común quien cree que son buenas, sin pensar que mañana puede ser la próxima víctima de la dictadura mediática, especialista en matar por la espalda.     
El Presidente dice: “Las fuerzas de seguridad nos tienen que cuidar y proteger”. ¿A quiénes debe cuidar? ¿A la población o los intereses de la clase aristocrática y de los grandes grupos económicos? ¿De qué y de quiénes los debe cuidar?
Quién más que menos sabe, por experiencias políticas anteriores –los “90” por caso-, que la moral y la ética son simples vocablos usados por la inmoralidad y la desvergüenza hecha pastores empresarios cuando las circunstancia les son favorables.
Los que incorporaron a su modo de vida empresarial métodos que les permitieron hacer fortunas, como por ejemplo: la práctica  del contrabando, la evasión fiscal, el agio, ¿pueden volverse en situación de gobierno paladines de la lucha “anticorrupción”? Para usted que me está leyendo ¿son creíbles? ¿No ve en ellos una moral dudosa, una ética sólo limitada a discursos para perejiles?     
Es más que claro que no existe una única forma de traición por la espalda. 
¡Póngase en situación! ¿No sería una traición de su parte actuar sobre aquel que le dio la espalda y comenzó a caminar confiado, seguro, pensando que Ud. no lo iba a traicionar con una acción desleal en estado de indefensión? Si lo hace, ¿no es también disparar por la espalda? 
Ud. que votó por el CAMBIO, coteje ese “cambio” prometido con lo que hoy le toca vivir; luego compárelo con el caso Chocobar. ¿No siente que Macri  le disparó por la espalda a sus votantes al traicionar las promesas electorales de “pobreza cero”, “eliminación del impuestos a la ganancias para los trabajadores”, “mejor y mayor cantidad de empleo”, “mayor inversión en salud y educación de calidad”, “un millón de viviendas por año”, “mejoras a los jubilados”, “economía estable y baja inflación”  a cambio de su voto de apoyo para luego de conseguirlo traicionarlos haciendo todo lo contrario? 
¿No es la sociedad un conjunto de humanos en estado de indefensión atacada por la espalda, traicionada, engañada en su buena fe al confiar en un discurso mentiroso, lleno de promesas que su enunciador jamás pensó en cumplir? Los problemas económicos no son de orden técnico sino producto de decisiones políticas. Hoy los ricos en el gobierno decidieron que usted debe ser más pobre, que debe iniciar la guerra contra los otros pobres así se liquidan mutuamente mientras ellos siguen haciendo sus grandes negocios.
Usted ¿seguirá confiando en policías como Chocobar? Entonces siga confiando en el actual Presidente de los argentinos. Pero no olvide que usted puede ser la próxima víctima y gracias a las operaciones mediáticas su lamentable muerte será justificada con simple “por algo fue”, “algo habrá hecho”, “se colgó de la luz”, “robo una garrafa de gas”; y si lo hizo porque se moría de frío o no tenía con qué cocinar y tampoco lo dejaron hachar para leña porque daña el ambiente y genera monóxido de carbono que es contaminante, para Macri usted es un delincuente; pero para él los integrantes de su equipo de lujo que le roban la vida diariamente a los argentinos no lo son. Para Clarín y Magnetto los delitos de este gobierno tampoco existen; delitos eran los del gobierno anterior únicamente. Si Ud. es pobre, muérase que es lo mejor que puede hacer para placer y tranquilidad de los ricos de estas tierras argentinas que seguirán haciendo “negocios”; como ayer, como hoy, como siempre.

El autor es escritor, periodista, docente, investigador.
 

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