Es la educación, estúpido

Por Pablo Caruso.
domingo, 13 de enero de 2019 12:23

El titulo de esta nota parafrasea a una que se popularizó en la política estadounidense durante la campaña electoral de Bill Clinton en 1992 contra George H. W. Bush (padre), que lo llevó a convertirse en presidente de los Estados Unidos. Luego la frase se extendió por el mundo entero como «es la economía, estúpido» (the economy, stupid), fue una frase muy utilizada para destacar los más diversos aspectos que se consideran esenciales.

Hace unos días me tocó participar en programa de televisión en la que se discutía si hay que bajar o no la inimputabilidad de los menores que delinquen, los más razonables sostenían su inutilidad de llevarla de 15 a 14 años. Estos se inclinaban por la educación y la familia que contiene. Alguien acotó que el Estado ya invierte demasiado en educación, que la educación es muy cara, esta persona se olvida que estamos probando con la ignorancia y solo basta echar un vistazo para darse cuenta de lo incalculablemente costosa que es la ignorancia. En la educación desaparece la distinción de clase. Elimina la esclavitud y si esta educación es de calidad al alumno no se le dice que debe pensar, se le enseña a pensar.

La persona educada es feliz, ya que este es el verdadero objeto de la educación, dado que es una disciplina moral destinada a engendrar felicidad. La educación es el espíritu del conocimiento, no de las cosas, sino de los valores  que nacen en el hogar y se extienden a la escuela. Por ello, un Estado que quiere prescindir de los padres en el sistema escolar es como un balde con un agujero enorme, además de ser totalitario. Forjadora de calamidades.

Eliza Cook -no es textual- dijo: “Si no construimos escuelas de calidad para los niños, construiremos cárceles y patíbulos cuando sean mayores.

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