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Eva Perón: Un ejemplo de amor entre una mujer y su pueblo

miércoles, 08 de mayo de 2019 01:23
miércoles, 08 de mayo de 2019 01:23

En la fría madrugada del 7 de Mayo de 1919, más precisamente a las 05 hs nacía María Eva.
 Venía al mundo en el mes de la Patria. Un siglo antes para los mismos días de otro mayo del año 1810 se producía la Revolución que daría inicio a nuestra historia.


El nacimiento se produjo en Los Toldos, un pequeño pueblo de la Prov. de Buenos Aires, que se llamó así por hallarse próximo a la toldería del famoso Cacique Ignacio Coliqueo.


Sus padres fueron Don Juan Duarte y Doña Juana Ibarguren, siendo María Eva la quinta hija, sus hermanos Blanca, Elisa, Juan Ramón y Erminda Luján la precedieron. Esta última en su libro “Mi hermana Evita” relata cómo era el lugar que la viera nacer: 
“Era una casa más bien chica pero tenía un terreno enorme, una fila de sauces y el parral formando una glorieta y los grandes paraísos de donde colgaba nuestro trapecio…”


Sin embargo el destino le tenía preparado otro  escenario no tan simple como el de la infancia, sino más bien complejo en la magnitud de la obra que debía realizar.


Señalar sus conquistas sociales, su empeño por colocar al obrero, mujeres, ancianos y niños en un ambiente de mayor felicidad es harto conocido. ¿Quién no conoce su obra inigualable, desafiante para el tiempo que le tocara vivir?
A mí me gusta más recordarla con ese amor desbordante, apasionado que tuvo por sus dos grandes banderas: “Perón y su Pueblo” o  su “Pueblo y Perón”, creo que nunca pudo distinguir cual de las dos banderas era primero.


Dueña de un corazón apasionado sabía amar en toda su plenitud y ella conocía así cual era su gran sentimiento.
En el libro “LA RAZON DE MI VIDA” escribe: “quisiera que se diga de Evita lo siguiente: Hubo al lado de Perón, una mujer que se dedicó a llevarle al presidente las esperanzas del pueblo, que luego Perón convertiría en realidades…”
“De aquella mujer solo sabemos que el pueblo la llamaba cariñosamente Evita.


Solía expresar que su única gloria es haber sabido decir la verdad acerca de sus dos grandes amores: “Amar es servir. Todo el secreto consiste que he decidido servir  a mi Pueblo, a mi Patria y a Perón.  Y sirvo porque amo”.
“Yo no valgo por lo que hice; yo no valgo por lo que soy ni por lo que tengo. Yo tengo una sola cosa que vale y la tengo en mi corazón. Me quema el alma; me duele en mi carne y arde en mis nervios: es el amor por mi Pueblo y por Perón… 
No quise ni quiero nada para mí. Mi gloria es y será siempre el escudo de Perón y la bandera de  mi Pueblo y aunque deje jirones de mi vida en el camino, yo sé que Ustedes recogerán mi nombre y lo llevaran como bandera a la victoria”  (17 de octubre de 1951).


Han pasado sesenta y siete años de su muerte y su vigencia no ha decaído sino que con los años fue aumentando. Como símbolo de las mujeres argentinas, como antorcha de las reivindicaciones populares.
Eva Perón ha entrado por la puerta grande de la Historia Argentina, es ejemplo, es llama viva, es estrella de millones de mujeres que la llevan prendida en sus corazones.


¡¡¡Yo, al igual que mucha de nosotras somos felices de amarla tanto!!!

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