Cara a cara

A MEDIO SIGLO DE AQUEL HISTÓRICO ¡EL BARRIO ES NUESTRO!

domingo, 15 de noviembre de 2020 06:00
domingo, 15 de noviembre de 2020 06:00

HOY: DANIEL PAU- PASCUAL DÁVILA  (Centro Vecinal Barrio “9 de Julio”)

El barrio 9 de Julio ha cumplido medio siglo de vida. Desde aquella histórica “toma de posición de las viviendas”, allá por los primeros días de noviembre de 1970, hasta el presente, se han sucedido una serie de acontecimientos que fueron moldeando el perfil de un sector con identidad propia y con la marca indeleble de la palabra  lucha como sentido de pertenencia. Nuestra querida amiga Betty Almaraz y la agenda de Marcelo Salas posibilitaron el encuentro con Daniel Salvador Pau (presidente) y Pascual Nicolás Dávila (revisor de cuentas), dos de los nuevos referentes de la comisión vecinal de ese núcleo habitacional que late al Este de San Fernando del Valle de Catamarca. Pau y Dávila son, en definitiva, los protagonistas del Cara a cara de este domingo, que no ahorraron elogios para los que cimentaron las ganas de hacer y crecer del barrio.
 -El barrio, en sus comienzos, tiene su historia con los vecinos como principales protagonistas. 


- Conocemos la historia por lo que nos fueron contando los propios vecinos. Nos ilustramos, por ejemplo, a través de los relatos de (Isidro) el Gringo Sartor o (Hugo) Don Antonino, Don Delfín (el Tigre) Giménez y su esposa Chichina Agüero, Rino Levi, Lacho Bracamonte (ya fallecido) y la señorita Romero, entre otros.  


  -El barrio tenía como vecino cercano al viejo matadero municipal y otras conocidas instituciones. 
  -Así es. También están la Escuela de Cadetes, el establecimiento de la Coca-Cola, Defensa Civil, Bomberos, la Maternidad provincial. 


  -Surge la figura de un sacerdote muy identificado con el barrio.
-Sí. El padre Ángel Custodio Oviedo era el que motorizaba al vecindario en todas las acciones en favor del sector. 
  -Eran años difíciles, el comienzo de la década del `70.
    -En el `71 era presidente (Alejandro) Lanusse y en Catamarca gobernaba el general Guillermo Brizuela (1966/71). Pero hay una historia central. El barrio se hace a través de una operatoria del BHN (Banco Hipotecario Nacional), a través de una empresa tucumana, que se demoraba  en la entrega de las viviendas. Las casas estaban ya preadjudicadas, faltaba solamente tomar posesión de las viviendas y la gente comenzó a preocuparse. Gestionaron ante el BHN y la empresa constructora, pero no tenían respuestas concretas. Eran meses y meses de lucha y hasta tuvieron  que viajar a Tucumán. Había malestar y preocupación en los futuros vecinos.


    -Hasta que un 5 de noviembre se produce la inauguración oficial del barrio.
   -(Se apresuran en responder) ¡No, no! Ahí fue cuando deciden tomar posesión del barrio, después de tantas idas y venidas. Fue una toma pacífica en señal de protesta por la demora en la entrega. Había una foto, donde algunos de los vecinos  nombrados mostraban una sábana con una leyenda: “Se terminó la farsa. El barrio es nuestro”. Es más: las casas no estaban terminadas del todo, faltaban muchos detalles  importantes. Pero era más importante sentirse dueños de las viviendas que, además,  les pertenecían. De esa manera los primeros vecinos se instalaron en el barrio. Cuentan que, previo a esto, se reunían en una casa de calle Salta, cuando estaban prohibidas las reuniones. Una noche, cuando salían de una reunión fueron interceptados por los milicos…y apareció la figura del padre Oviedo para decirles que era capellán del Ejército y el cura amigo de las familias. 


  -De aquellos inconvenientes a este presente de realizaciones.
    -Hace dos años, cuando nos hicimos cargo del centro vecinal, sabíamos que asumíamos el compromiso de continuar la obra de los primeros vecinos. Era como un compromiso de honor. Comenzamos con los diligenciamientos para normalizar la entidad y hubo quienes nos dieron una gran mano: Raúl Jalil cuando era intendente; hoy lo hace Gustavo Saadi desde el municipio y el concejal Francisco Sosa.
-Hay nombres de algunas calles que van en línea con la fecha  del 9 de Julio, nombre del barrio. 
   -Está la avenida principal: Independencia. También las calles Libertad y Azul y Blanco. En uno de los laterales de una de las tres plazas está pintada la Casa de Tucumán.
  -Cuentan asimismo con una escuela. 


  -Está por sobre la calle Azul y Blanco. Es la número 162 (primaria y adultos) y forma parte de la comunidad del barrio.
  -Notamos que sienten una gran responsabilidad el hecho de estar al frente del centro vecinal.
 -Es que sentimos que tomamos la posta que dejaron muchos vecinos que hicieron mucho por el barrio y que ya no están entre nosotros. Gente que ha luchado y ha dejado sus mejores esfuerzos para el crecimiento del sector sin pedir nada a cambio. Entonces, tenemos que respetar lo que hicieron y comprometernos a seguir trabajando por el bienestar de todo el vecindario. Uno de los grandes anhelos de los que ya no están era tener un campo de deportes. Y hace algunos años, sin ser parte de la comisión vecinal, nos comenzamos a mover y hacer los trámites correspondientes. Teníamos que lograr la expropiación del terreno por parte del Gobierno. En ese tiempo el concejal era Víctor Rodríguez y nos consiguió una entrevista con el entonces intendente Raúl Jalil y el sueño se fue haciendo realidad. Al año de estar en la comisión vecinal, se produjo la inauguración del campo de deportes, que lleva el nombre de “Ovidio Quiroga”, un vecino que trabajó mucho por los chicos del barrio. Hoy tenemos el control y la administración de ese logro, que cumple una función social muy importante. Para nosotros representa mucho que tengamos una cancha de beach vóley, lo que representa que todo lo que se recibió de ese complejo luego se invirtió en obras. La gente puede quedarse tranquila: los fondos que maneja la comisión vecinal es para obras del barrio. Se pudo hacer la obra de muchas veredas. Contamos algo que hicimos con mucho gusto: nos pidieron prestado  la cancha (tiene iluminación) para hacer un torneo de fútbol femenino y recaudar fondos para llevar a un chico del barrio Alem al Hospital Favaloro de Buenos Aires. Por suerte, se logró una buena recaudación para una acción solidaria.
  -¿Tiene nombre el centro vecinal?


  -Sí. Se llama “Juan Rosario Pau” (padre de Daniel), ya fallecido. Es un centro que tiene un salón para 150 personas, baños, quincho. Una noche, un grupo de vecinos, entre ellos Don Clodoveo Carrizo,  llegó a la sede y pidió que lleve el nombre de “Pablo Pau” porque entendían que se merecía un reconocimiento. Don Carrizo hasta nos regaló la placa.
  -¿Cuentan con la colaboración de los vecinos?


-¡Totalmente! Y consideramos que es por la confianza en la comisión y por el cariño que tienen por el lugar. Así pudimos colocar las alarmas solidarias, el sistema de semaforización y señalización, sendas peatonales, remodelación de los paseos públicos, modernización del sistema de iluminación. Para todo y esto merece ser destacado, se contó con la colaboración de los vecinos. Cada uno hizo el aporte necesario.


  -Además, hay un sentimiento de fuerte sentido de pertenencia de los vecinos por el barrio.
    -Es muy fuerte lo que siente el vecino por el barrio. Nuestro objetivo es que el vecino sea siempre protagonista y su actitud sea sumar y sumar. Queremos destacar la tarea que llevaron a cabo los miembros de las comisiones anteriores, Doña Lidia Jaime, Doña Nonó Leiva, la señora Godoy, Acevedo, Quiroga, en fin: todos los que hicieron su aporte a la institución. Pedimos disculpas si no los nombramos a todos, pero el barrio sabe que toda esa gente trabajó responsablemente para el crecimiento del lugar. Todos cumplieron una labor enorme y todas las comisiones anteriores merecen nuestro respeto y reconocimiento. Es bueno señalar que más allá de encuentros y desencuentros, somos un barrio de vecinos unidos. Siempre pudieron  más las ganas de salir adelante. Una anécdota: tiene que ver cuando arrancó la pandemia. Al fondo del barrio hay un asentimiento llamado “Gauchito Gil” y esa gente no pudo salir a trabajar, a realizar sus changas diarias para ganarse unos pesos. Entonces, un grupo de muchachos salimos con una carretilla a pedir alimentos no perecederos por todo el barrio para donarlos a los pobladores del asentamiento. La gente es muy solidaria. Cuando hay que dar una mano, los vecinos siempre están.

  Todo pasa y todo queda

Pau y Dávila apelan a la buena memoria para rescatar hechos y personajes que forman parte de la vida del barrio 9 de Julio. Desde “el pool de Ovidio” hasta el presente. Como diría Joan Manuel Serrat: “Todo pasa y todo queda…”.  
 -Artista destacado: El cantante Daniel Castro.
  -Deportistas destacados: Rubén Vergara, jugador de fútbol. “Queremos recordar a alguien que hizo mucho por el deporte en el barrio: el ciclista Felipe “Chacho” Abregú.
  -Profesionales del barrio: Dr. Alejandro Tula, un chico del barrio que estudió medicina. El abogado Edgardo Navarro. El contador Manolo Giménez. “Son muchos los profesionales que crecieron en el barrio y progresaron en la vida”, agregan.
  -El aporte de las mujeres: Históricamente, las mujeres del barrio han sido protagonistas con su esfuerzo, espíritu de colaboración y amplio sentido de la solidaridad”.
  -Capilla del Señor de la Divina Misericordia: “El templo religioso es otro punto de unión importante para todo el vecindario. La fe es algo que siempre se pone de manifiesto y así se cumplieron sueños como el tener el salón comunitario”.
  -Tradiciones: “Nadie olvida los pesebres de fin de año en la casa de la familia Moretti. También los festejos de los aniversarios del barrio y otras festividades que se hacían en la calle, con la participación de todos”.
  -Reconocimiento: “De manera especial al concejal Francisco Sosa, al intendente Gustavo Saadi y al ahora gobernador Raúl Jalil por el permanente apoyo”.
  -Actual comisión vecinal: Además de Pau y Dávila, están: Gabriel Dante Pau, Isabel Olea, Roger Moretti, Gabriela Acosta, Viviana Acosta, Verónica Oliva y Martín Godoy.
 

 Los que enseñaron el camino

Son las familias y los personajes identificados como “los que participaron de la toma de posición del barrio”, allá por los primeros días de noviembre de 1970, cuando comenzó a escribirse la historia. Cincuenta años después, el álbum de los recuerdos nos habla de la Señorita Romero, del sacerdote Ángel Oviedo, Isidro Sartor, Lalo Tapia, Rino Levi, Hugo Antonino, Miguel Velárdez, Lacho Bracamonte, Orlando Aguaisol, Don Paredes, Don Oliva y Delfín “El Tigre” Giménez, entre otros. 
Seguramente habrá otros apellidos, otros hombres y otras mujeres que faltan entre los nombrados, pero vaya en ese grupo el reconocimiento a todos los que lograron conformar la gran familia del barrio 9 de Julio. Como lo hicieron, por ejemplo Delfín Antolín Giménez y su esposa  Ramona del Carmen “Chichina” Agüero (hermana del recordado y querido Pepino Agüero) junto a sus hijos José Delfín y Manuel de Reyes, “Manolo”. Delfín fue un distinguido músico de la ex Banda del Regimiento de Infantería 17 y luego de la Banda de Policía de la Provincia. 
El tiempo pasó, pero la memoria con enorme gratitud está intacta para reconocer la tarea de los que marcaron el camino a seguir. Siempre habrá un “¡gracias por todo!”  a modo de homenaje.
 

 

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Comentarios

15/11/2020 | 12:59
#2
EJEMPLO, de lo que es trabajar UNIDOS como VECINOS, con intereses COMUNES, dejando de lado las pasiones políticas o sectoriales. FELICITACIONES, a los que ESTUVIERON y a los que ESTAN, y que sea guía para los QUE VENGAN.
15/11/2020 | 12:36
#1
mi querido y amado barrio 9 de julio. FELICIDADES!!!!!
15/11/2020 | 09:46
#0
Mi respetos, memoria y agradecimiento a todos los vecinos que hicieron del Barrio 9 de Julio, un Barrio Grande!!!...

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