PUJA DISTRIBUTIVA (Parte I)

¿El (mal llamado) “Campo”, somos todos?

lunes, 16 de marzo de 2020 00:01
lunes, 16 de marzo de 2020 00:01

Luego de la “pandemia cambiemita” que arrasó la Argentina los últimos 4 años; ahora llega la del Coronavirus, a complicar más aún la difícil situación que atraviesa nuestro País.

Esta semana concluyó sin éxito alguno el paro patronal de los grandes productores de cereales y dueños de la tierra representados por la Mesa de Enlace (sin la Federación Agraria que dio vergüenza ajena tratando de excluirse por presión de sus bases).

Queda claro a estas alturas que la suba del 3 % en la alícuota de los derechos de exportación sobre la soja para productores de más de 1.000 toneladas (la cual se redistribuirá en forma segmentada entre los pequeños productores sojeros y sobre las economías regionales con un amplio criterio federal) fue más una excusa; y que este “lockout”, se pareció más a un acto ideológico, político y opositor al actual Gobierno (¿estará el Pro detrás?, ¡los que iban a hacer una oposición constructiva! -no sorprendería, no?, imposible pedirle “peras al olmo”-).

La génesis de este actuar elitista, desmedido y belicoso (que muchos podrían llamar de la “oligarquía terrateniente”), más allá de cualquier otra cuestión; es en definitiva por la “puja distributiva”. ¡Cómo se reparte la torta de la Argentina!

 

El “Campo” y la Argentina

Se dice que: “si al Campo le va bien, le va bien a la Argentina”; ¿es real y necesariamente así?

¿Cómo le fue a la Argentina durante la gestión de Cambiemos que otorgó, a los grandes actores de este sector, todo lo que solicitaron? ¿Acaso creció y mejoró la calidad de vida de su población?

Todos sabemos de la importancia del sector en nuestra economía principalmente por ser el gran generador de las divisas que necesita nuestro País (ya sea para pagar deudas o para que el mismo crezca sin restricciones externas) aunque no lo es tanto desde el punto de vista de participación en nuestro P.B.I., con su actividad primaria, ni en la generación de empleo (participa, en ambos casos, con porcentajes muy bajos -10 y 5 % respectivamente-). Como también debemos saber que pocos “terratenientes”, tanto locales como extranjeros, son propietarios de grandes extensiones de “tierra argenta” y que las exportaciones de los bienes producidos por la misma se encuentran concentradas en pocas empresas (Cargill, A.D.M. Agro, Bunge, AGD, (la aportante y quebrada Pro) Vicentín, etc.).

Datos de color al respecto: # según el Registro de Tierras Rurales, aproximadamente 62 millones de hectáreas de la República Argentina (35% del territorio Nacional) figura como propiedad de sólo 1.250 terratenientes (0,1% de los propietarios privados), # más de 12,5 millones de hectáreas se encuentran en manos de extranjeros, cuyos principales exponentes son Luciano Benetton y (el amigo personal de nuestro expresidente Macri) Joseph Lewis y # luego de la Conquista del Desierto, 538 propietarios en total obtuvieron 18,67 millones de hectáreas (siendo los principales beneficiados varios miembros de la Sociedad Rural).

Tenemos que tener presente que los “dueños de la tierra” y el “complejo agroexportador concentrado” (no el -mal llamado- “Campo”, no todos los que pertenecen a tan amplio y diverso sector) fueron altamente beneficiados por las políticas neoliberales cambiemitas, donde: a) la mega-devaluación de nuestra moneda, b) la quita y baja de los derechos de exportación, c) la reducción de impuestos progresivos (ganancias, bienes personales, etc.) y d) la no obligación de ingresar las divisas de nuestras exportaciones por sus ventas al exterior; le han permitido obtener rentas extraordinarias y, si lo desean, (“fugarlas”) no ingresarlas nunca a nuestro País.

Recordemos que Macri ni bien asumió: a) “nos liberó” del (otro mal llamado) “cepo cambiario” lo que provocó que nuestra moneda se devaluara en toda su gestión un 538 % (es decir que: por 1 dólar exportado estos señores recibieron -6 veces- más pesos que antes, los mismos pesos de más que cobraron por sus ventas locales) y b) redujo a cero los derechos de exportación de cereales, salvo el de la soja que lo hizo en tramos (es decir que: antes por 1 dólar exportado quedaban en las arcas del Estado entre 0,35 y 0,20 centavos de dólar por derecho de exportación; en la era Macrista, esos centavos pasaron directamente a las arcas de los exportadores -que convertidos a pesos, también cobraron de más por sus ventas locales-).

 

¿Qué provocó esto?

Fue una de las principales causas que hicieron que los precios locales de los alimentos crecieran exponencialmente (casi todo lo que comemos surge de los cereales y oleaginosas que crecen casi inexpugnablemente en nuestro suelo argento).

 

¿Qué consecuencias tuvo?

Que todos los argentinos de a pie (que obtienen ingresos fijos en pesos) vean fuertemente disminuido su poder adquisitivo, ya que debieron destinar cada más ingresos para poder alimentarse. ¿Quiénes se llevaron a sus bolsillos esos pesos extras de todos los argentinos de a pie? Sí… adivinaron.

 

¿El Campo, somos todos?

Entonces; ¿el (mal llamado) “Campo”, somos todos? Ya no debería existir la mínima duda, no? La historia antigua y reciente, la realidad y los hechos indican que no. Los intereses de estos grandes terratenientes, productores y exportadores no son los mismos que el de un pequeño chacarero que alquila la tierra para trabajarla o la de un peón rural o la de la mayoría de los argentinos de a pie. ¿Queda claro, no?

Ahora nos preguntemos; ¿quién debe controlar, interceder, mediar, regular, etc. para que los interés particulares (muchas veces mezquinos) de unos pocos no perjudiquen a los de todos?

¡El Estado! Es el único que puede bregar por garantizar los derechos de todos contra la profundización de los privilegios de unos pocos. Es quien debe administrar la “puja distributiva”; para que la misma sea equitativa, justa y garantice los derechos y el bienestar de todos (¡de todos!) los que habitan el gran suelo argentino.

Para lograr un Estado inclusivo, presente, progresista, etc.; es imprescindible que (de una vez por todas): “¡dejemos de hacer como propios, intereses de unos pocos!”.

Me despido hasta la próxima, con la Parte II de esta columna, para continuar y ampliar el desarrollo y seguir invitándolos a reflexionar un poco.

No les mando un fuerte abrazo sino cordiales saludos, y desde lejos (por el coronavirus, ¿desconcertante, no?)

*Por CPN Germán Vittore

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Comentarios

1/6/2020 | 00:34
#4
99% segura que los funestos que comentan no entendieron la nota!
16/3/2020 | 13:00
#3
Típica nota de un fracasado resentido.
16/3/2020 | 09:46
#2
Quien es el seguidor de Stalin que escribio esto? por tener el estado gigante que tenemos cada vez nos hundimos mas y mas estado?
16/3/2020 | 06:35
#1
Estos pensamientos son un claro ejemplo de porque la Argentina esta como esta

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