Carta al Director

“Otra vez, ejemplificando cómo no debe ser”

lunes, 8 de febrero de 2021 01:01
lunes, 8 de febrero de 2021 01:01

Los acontecimientos recientes en el centenario partido han evidenciado la carencia de principios y las miserias humanas que traslucen cuando se disputa el poder.


Ninguna técnica de resolución pacífica de los conflictos pudo apaciguar la contienda, y demostró cómo los conflictos tienden a espiralizarse en un sinfín de violencia desmedida entre pares que “pertenecen” a un mismo espacio, y que luego, pretenden brindar alternativas electorales a la ciudadanía.


También ha puesto de manifiesto la calidez humana y la mediocridad dirigencial. Elementos quizás indicativos de los motivos por los que la ciudadanía en la principal oposición política una alternativa electoral plausible.
Ergo, preguntarse porqué cada vez más catamarqueños no se sienten representados por la Unión Cívica es enceguecerse ante la realidad.


Injuriar y calumniar levantando las banderas del género es un argumento falaz, mendaz y desproporcionado. 
Una apelación débil que solo muestra la intención subyacente: ocasionar un daño deliberadamente por razones políticas. Esto, no sólo a los involucrados sino también al partido y sus instituciones. 


Párrafo aparte, evidencia un claro desconocimiento por las garantías constitucionales. Releer la constitución es un ejercicio sano y necesario, máxime cuando se aspira a ocupar espacios públicos de decisión. 


VIOLENCIA POLITICA es también mentir, tergiversar, dañar deliberadamente, exponer públicamente sin medir las potenciales consecuencias de una acción con el fin de restringir la participación política.


En ese ámbito, la resolución pacífica de controversias a través del diálogo no fue un recurso tenido en cuenta.
Los problemas reales pasaron a un segundo plano: la pobreza, la creciente desigualdad, la nula transparencia estatal, la ausencia de control de los recursos públicos, el estado deficitario de la salud pública y la corrupción; que requieren el abordaje prioritario y el trabajo mancomunado de la dirigencia.


Atender los desafíos que demanda el futuro como el cambio climático y la agenda de desarrollo sustentable parece no estar en los planes de nuestra moderna dirigencia radical. Despilfarrar el tiempo en disputas internas es no entender nuestra responsabilidad, violentarse por quién/es serán o a quién/es responden es no entender el verdadero sentido de los principios del radicalismo.


Que la reflexión logre interpelarnos, en el reconocimiento que los consensos internos son necesarios para presentarnos ante la sociedad como una alternativa política seria y consistente. Atender los desafíos futuros con diálogo, respeto, entendimiento y responsabilidad constituye un imperativo. 


Reconocer los errores con humildad y empatía, como el alcance y responsabilidad de nuestros actos es un signo de madurez política.


Finalmente, que sea un precedente de cómo NO DEBEN resolverse los conflictos internos, destacando siempre la importancia del diálogo, la escucha activa y del respeto para arribar a los consensos que hoy, el partido y la sociedad necesitan.

Florencia Collantes
DELEGADA AL 
COMITÉ NACIONAL JR
 

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