Opinión

El turno para poner el hombro

lunes, 26 de abril de 2021 01:33

En plena segunda ola de coronavirus, repasamos un hecho que nos ayuda a comprender el escenario.
Se trata del agravio proferido por la ensayista Beatriz Sarlo, tan inverosímil como fallido, del que fue víctima la esposa del gobernador de la provincia de Buenos Aires. Fallido, en tanto resultó desfavorable a la rapiña electoralista de los y las que lo propiciaron. 


La maniobra vergonzosa que se desató con su mención acerca de un supuesto “ofrecimiento de vacunas debajo de la mesa” quedó al desnudo cuando se la pretendió excusar aludiendo a la ética.   Lejos de expresar algo honroso, la disculpa ensayada fue otra cara de la moneda con la que los y las referentes macristas pagan su vigencia en los medios de comunicación. En este caso, la cara que sugiere: “es una propuesta legítima, válida, oficial, que servirá para ayudar a todos, pero viene de un gobierno kirchnerista que, con tu presencia, puede ganar votos; por eso… ¡no pongas el hombro!”.


La carta pública del 10 de marzo con la que la doctora Soledad Quereilhac respondió la agresión marcó el epílogo de la intentona tendiente a erosionar el nombre de su marido, Axel Kicillof y, por extensión, la imagen del gobierno de la Nación.   
El episodio puso nuevamente sobre el tapete la devoción antiperonista y destituyente que mueve a los y las líderes de Juntos por el Cambio y apasiona a sus propagandistas. Fue un capítulo más de la campaña por la muerte desplegada desde el macrismo, que ataca todas las disposiciones sanitarias en pandemia y aviva su incumplimiento desde que tomó nota que la gestión de Alberto Fernández se encaminaba a salir del desastre cuidando a la población.


En esa misma lógica de acción mediática, Sarlo dio pie a la arremetida que apuntaba al mandatario bonaerense cuando, buscando disimular el disparate, dijo que sus valores morales le impidieron aceptar una invitación para mostrarse en el instante en que le fuese aplicada la inyección.  Decidió así no sumarse a una iniciativa pensada para difundir las bondades de la vacunación dado que, según declaró, esa participación habría implicado adelantar su turno aprovechándose de un privilegio. 
Había sido convocada cuando transcurrían las primeras semanas del operativo de inmunización y la táctica opositora era la de asimilar el remedio a un veneno.  Ante esa embestida enemiga de la salud y la vida, los gobernantes, tal como se hizo en muchos países, se exhibían recibiendo sus dosis para generar confianza en la medicina; no era suficiente. Especialistas y jefes y jefas de las reparticiones competentes nacional y provinciales instaban a anotarse para ser inoculado; tampoco alcanzaba.  
Hasta que un artículo de la revista británica “The Lancet”, de comienzos de febrero, estropeó la cruzada de descrédito contra la Sputnik V.    Recién entonces el público rompió el alambrado de desprecio, mentiras y burla con el que el coro cambiemita había cercado las voces de la ciencia y de la autoridad política.   La oposición seguía el libreto del patético manifiesto titulado “La Democracia está en Peligro”, publicado en mayo de 2020, en el que acusó al Frente de Todos de haber instituido una “infectadura”. 


En aquellas circunstancias, ¿era momento de decir que sí o era momento de decir que no para una persona conocida cuyo aporte habría influido positivamente en el ánimo de quienes la siguen, leen y respetan y que, sin la vacuna, corrían riesgo cierto de enfermarse y fallecer y hacían correr ese mismo riesgo a otras personas?


¿Ese acto habría expuesto la consagración de un privilegio egoísta o habría importado el ejercicio de una actitud desinteresada en beneficio del colectivo?


Cuando la mirada en el espejo prevalece sobre la mirada por la ventana, vence la soberbia y desaparece el prójimo. Es en estas encrucijadas donde la individualidad debe subordinarse al bien común sin trampas ni falsos alardes de eticidad y republicanismo:  tanto en la dimensión personal como en la partidaria.


El comunicado que toda la dirigencia de la principal fuerza opositora suscribió y publicitó el 6 de abril ratificó su comportamiento distópico, al rechazar cualquier medida tendiente a reducir la propagación del virus letal. Pero no cesó allí su prédica: menos de una semana después, tomando como cierta una noticia de tapa de un diario al que tributan sumisión, sembraron el terror poniendo en tela de juicio la calidad de la Sinopharm, que se emplea en nuestro país, confundiéndola con la Sinovac, usada en Chile y Uruguay.


No será ése el último evento de la saga desestabilizadora de Juntos por el Cambio. Al contrario, intensificarán sus operaciones en paralelo con el avance del calendario electoral.


En la horrible peste que ya se ha llevado la vida de casi 60.000 argentinos y argentinas y que nos sigue lastimando con más y más contagios, la política se aparea con la virtud sólo si se pone el hombro en el turno que toca, como han hecho miles y miles de trabajadores y trabajadoras esenciales y estratégicos que vienen salvándonos del naufragio. Y como millones que obedecen los protocolos de higiene y prevención para sí y para el otro.
No como la que no puso su hombro cuando le tocó hacerlo.


David Selser
Militante Peronista
 

35%
Satisfacción
25%
Esperanza
10%
Bronca
5%
Tristeza
0%
Incertidumbre
25%
Indiferencia

Comentarios

26/4/2021 | 20:28
#1
Cuando este personaje siempre viviendo de la teta del estado, sale, es por qué seguramente debe estar pensando en acomodarse nuevamente en otro lado, o pedir un nombramiento para un familiar, habría que investigarlo para quién trabaja este alcahuete a sueldo
26/4/2021 | 08:34
#0
Volvió a aparecer éste!; nene mimado del gobierno de Ramón. Jjajaja y encima criticando maniobras vergonzosas jajaja. Falta que vengan Tobías y el gordo Hermán nomás y tendremos la banda completa jajajaja.

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