Y ahora “Educación Disruptiva”

viernes, 17 de mayo de 2024 21:22

Quiero comenzar con una anécdota personal. La recordé en estos días por el fallecimiento
de Williams Mamaní, conocido periodista de Radio Valle Viejo oriundo de Santa Maria.

Allá por los años 2011 nos encontramos con cerca de 300 maestros de escuelas rurales
de la provincia para desarrollar un módulo del recorrido académico de la Especialización Docente
de nivel Superior en Educación Rural para el nivel Primario.

En la jornada presencial, junto a Fernando Argañaráz, abordamos la introducción al
módulo Didáctica de las Ciencias Naturales en plurigrado. Propusimos una estrategia que generó
cierto revuelo. Se planteó simplemente como consigna que todas las actividades durante el
trayecto NO debían utilizar en sus producciones los siguientes términos: “aprendizaje
significativo”, “transposición didáctica” y “constructivista”.

En el break, un grupo de maestros se acercó a charlar, hablamos de los lugares donde
enseñaban, de las expectativas que se habían generado la capacitación por ser exclusiva para
maestros rurales y así la charla fue tomando distintos tópicos. Llegado el momento la centralidad
estuvo en lo que planteó Williams:

-Muy interesante todo pero me parece que no va andar con la consigna que nos han dado
para poder aprobar. Nos reímos todos.

Y así se sumaron otros, planteando que proponíamos algo en contramano de lo que las
capacitaciones, supervisores y el mismo Ministerio pedían.

-Al contrario- respondí. Y hablamos que, justamente, lo que queríamos era trabajar dichas
ideas.

Williams, usando sus dotes de periodista (estimo yo), nos interpeló:

-¿Cómo estamos seguro que los supervisores no saldrán con otra cosa?
A lo cual contesté:

-En todo el cursado participarán los supervisores. Y fue así. Tan así, que las visitas a las
escuelas fuimos con ellos y las instancias de evaluación estuvieron participando.

Continuamos charlando, pero seguía el tema sobre porqué no usar esos términos. Y allí le
planteamos la clave para aprobar el postítulo ya que registraríamos de sus informes y materiales
de los estudiantes lo que hacen y cómo lo hacen. Es decir, la propuesta del módulo (y de todos
los que conformaban la Especialización) pretendía: cambiar las prácticas de enseñanza en la
escuela rural desde una didáctica coherente con el contexto de plurigrado.

En esa oportunidad se trató de dejar al menos una huella que la clave para reflexionar
sobre la enseñanza en relación a mejorar los aprendizajes no es usar términos pedagógicos
nuevos o de moda sino entender cómo se materializan los mismos en la mediación pedagógica.

Se recibieron del postítulo aproximadamente 60 maestros rurales.

En esa época eran esos términos. Luego vinieron otros y así se vienen usando modismos
como en este último tiempo leemos por todos lados “aulas heterogéneas”.

Y ahora aparece “educación disruptiva”.

No voy abordar sobre qué es educación disruptiva. Pero sí voy a advertir y proponer.

Advertir que estamos casi frente a la misma actitud: comprarnos un término. Peor aún,
comprarnos un paquete o combo creyendo que va a solucionar los problemas que tenemos en la
provincia en torno a la educación. Puede sonar atractivo esto de que la educación disruptiva
emplea la inteligencia artificial y la gamificación para la motivación y desempeño académico de
los estudiantes. Pero lo que necesitamos pasa por otro lado.

Yo entiendo el interés (y lo valoro seriamente) del gobernador por buscar lo mejor para el
sistema educativo provincial. Pero a veces, eso que se nos muestra como la gran innovación,
como el gran salto transformador, no suele responder a nuestra necesidad, a nuestra diversidad,
a nuestra y sólo nuestra cruda realidad, a nuestro contexto y escenario provincial. Sumado a esto
¿será lo que solicitan y requieren los docentes, actores claves de éstos procesos?

Me encolumno en la idea de proponer que la provincia de Catamarca requiere de un plan
educativo propio, específico para la provincia y con una fuerte conciencia transformadora que
debe concretarse en todo el territorio provincial, en todas las unidades escolar, con todos los
docentes y para todos los estudiantes. Esto, no es perorata. Lo planteo así porque pensar en una
innovación para unas pocas escuelas, en algunos lugares y con algunos docentes genera una

discriminación negativa brutal. Y una discriminación negativa (porque existe la otra, que suele dar
buenos resultados) genera una inequidad grave acentuando más la inequidad existente.

¿Y si nos atrevemos a diseñar, proponer y desarrollar un plan provincial a partir de
nuestras carencias, realidades, recursos y fortalezas, pensada para todos y con todos los
actores?

Lic. Rubén Lobo

PD: Disculpas, por hacerlo de modo autoreferencial.

Comentarios

18/5/2024 | 21:11
#0
de boludear ? desde que dejaron atrás la educación como se conoció hasta la década del 80 .... lentamente se fue todo a la mierda; y siguen buscando alternativas nuevas con tal de no volver a un sistema que dio buenos resultados durante más de un siglo.

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