Se cumplen dieciséis años de su muerte

El recuerdo de Piriqui, siempre vigente

Oscar Piriqui Pérez fue un símbolo de la danza catamarqueña, que buscó a lo largo de su vida rescatar las raíces locales.
sábado, 28 de agosto de 2010 00:00
sábado, 28 de agosto de 2010 00:00

Mañana se cumplen dieciséis años de la desaparición física de Oscar Alberto Peréz, más conocido como “Piriqui” Pérez. Sin embargo, el recuerdo y su legado se mantienen vigentes en el zapateo o la danza que cada niño o joven realizan en cualquier escenario o en un patio de tierra. Su ejemplo continúa y se mantiene firme a pesar del paso del tiempo.
“Piriqui” es un símbolo y emblema de la danza folclórica en Catamarca. Nació el 2 de abril de 1944 en esta provincia. Fue un hacedor de la cultura, a través del folclore.
En 1963 creó la Primera Escuela de Folclore de Catamarca (que llevó su nombre), viajando luego por el interior de esta provincia, Belén, Santa María, Tinogasta, donde tuvo que ver con festivales, mostrando la vestimenta de gaucho, que caracterizaba la indumentaria de don Felipe Varela, o su poncho celeste y blanco. Realmente era un orgullo para él hacerlo.
En1970 formó su hogar, donde nacieron cuatro hijos, algunos de los cuales continúan sus pasos, siendo el mayor, Oscar, actualmente el director de la Escuela de Folclore.
Piriqui viajó en forma permanente por el interior catamarqueño, para enseñar las danzas. Primero fue a Belén, donde participó con alumnos locales en el Festival Interescolar; luego a Santa María, con su intervención en el Festival de la Reina del Yokavil; más tarde en la Fiesta Nacional del Poncho y en tantos otros festivales.
En Santa María le efectuaron un merecido reconocimiento, después de su muerte, al imponer su nombre a una calle de esa ciudad. También llego a Capayán, Ambato, Pomán, Fray M. Esquiú, Valle Viejo. Llegó a tener cerca de 800 alumnos en la provincia.
A los cincuenta años, una repentina y corta enfermedad lo llevó de nuestro lado. Fue un 30 de agosto de 1994. Muchos proyectos deben haber quedado inconclusos, pero también es cierto lo mucho que hizo en beneficio de los niños y jóvenes, a quienes inculcó su amor al folclore, y su respeto por nuestras raíces.

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